Pablo Calviño (AACREA), encabezó el panel de expositores del módulo sobre Vanguardia tecnológica. Un tema nuevo en el congreso Mundo Soja Maíz, que buscó plantear preguntas y reflexiones sobre el papel que desempeñan la innovación tecnológica y científica, y las nuevas maneras de hacer impulsadas por nuevos conocimientos y herramientas.
Calviño afirmó que, si bien es difícil de medir, el porcentaje de la tecnología disponible que utiliza el productor es mucho menor del que podría esperarse. Al respecto indicó que muchas de estas tecnologías y herramientas son sencillas y de bajo costo, pero aún así no se tienen en cuenta.
“Por no medir densidad aparente en las zonas con estructura de suelo floja podemos estar tirando 50 kilos de urea de más o de menos”, ejemplificó el consultor. Otro caso es el de los promotores de crecimiento, que apenas se utilizan en un 2% de la superficie.
“Usamos muy poco la tecnología disponible y conocemos apenas una porción de las que se vienen, tenemos que estar preparados y ser inteligentes para poder usar lo que más nos convenga”, sostuvo Calviño.
A su turno, Jorge González Montaner (AACREA), repasó las Novedades en tecnologías de alto impacto. Según él, además de la soja RR, “una de las innovaciones más significativas es la aparición de los maíces tardíos, que nos permitieron llevar al cultivo a nuevos planteos agrícolas en lugares y momentos que antes no hubieran sido posibles”.
Por otro lado, consideró que “la tecnología que más peso tiene para mí es la que nos permite medir y evaluar de distintas maneras”. En este sentido, señaló que “nuestro agro es el más dinámico del mundo, tenemos que poder contar con herramientas que permitan precisión, frecuencia y sencillez en las mediciones”.
En la búsqueda de las mejores soluciones, según el consultor, el productor corre el riesgo de confiar en que una sola herramienta va a resolver sus problemas.
“Lo peor que podemos hacer es relajarnos, de lo contrario nos va a pasar lo que ya sucede, por ejemplo, con la soja, cultivo donde gran parte de las pérdidas, sacando las situaciones que ya manejamos bien, se dan por problemas que vienen de abajo. Esto es porque no hicimos un buen diagnóstico”, opinó González Montaner.
En materia de fertilización agregó que “la apuesta es buscar respuestas a partir de estímulos combinados”.
Posteriormente, Ricardo Martínez Peck, consultor privado, se refirió a las novedades en maquinaria para la pampa húmeda. Al respecto sostuvo que el cambio más importante se ha dado en la generación y registro de información georeferenciada y en el manejo a tasa y dosis variables.
Para dimensionar las tecnologías, el consultor señaló que hoy la eficiencia de las prácticas agrícolas y la mayor parte de la maquinaria dependen de un potenciómetro y un encoder, pequeñas herramientas electrónicas, que a su vez, dependen de la calibración y esa calibración no la hace el concesionario ni el asesor del campo, sino los operarios. Por eso es vital la formación de las personas.
“Estas tecnologías nos permiten auditar la calidad de los procesos y generar información histórica, con un nivel de detalle muy grande, pudiendo leer la información desde distintas perspectivas”, explicó Martínez Peck. Y advirtió que “cada vez estamos generando más información de una misma práctica, lo que significa más densidad de datos a transportar e interpretar, cuya precisión dependerá del rango a medir, cuanto más ajustado el rango, más cara será esa tecnología, pero es un costo que tenemos que estar dispuestos a pagar”.
El expositor concluyó que la precisión de la información depende de la calibración de sensores electrónicos, capacitación del personal, capacidad de procesamiento y utilización de los datos, y el acceso a equipos y servicio de telemática.
Finalmente, Martín Sánchez, asesor del CREA Monte Buey, reflexionó sobre la importancia del rol del asesor en la gestión: de los procesos, del conocimiento, de las personas. Al respecto expresó: “nosotros somos quienes seleccionamos y procesamos la información convirtiéndola en algo útil para usuarios específicos, sobre temas concretos, en un momento determinado”.
En este escenario cambiante, según Sánchez, “tenemos que ser los más capaces de adaptarnos al cambio, porque la empresa agropecuaria está atravesada por una matriz de complejidad y gestionar esa complejidad es tomar una actitud de vanguardia en la que hay que poder dejar de lado ciertos conocimientos y prácticas que se vuelven obsoletos, para elegir otros”. Al respecto, agregó que “nuestro problema es adoptar tecnología cuando la captura de valor no es tangible”.
Por el lado del trabajo a campo, coincidió con los demás expositores en la importancia de realizar ensayos y análisis de los resultados. Con estas herramientas, Sánchez y su equipo concluyeron que “en maíz, el 40% del rendimiento se hace con fertilización, por eso estamos convencidos de que hacer seguimiento y registro histórico de una fertilización estratégica nos proveerá de un mejor lote a futuro”. Y agregó que “sólo con una correcta elección de fecha de siembra en maíz tuvimos un diferencial de 50 qq. promedio, una decisión de manejo de alto impacto”.
La recomendación general fue mirar los sistemas, cuestionarlos y usar la tecnología en función de mejorar el rendimiento con las herramientas disponibles, que son muchas.

Pablo Calviño (AACREA)

Jorge González Montaner (AACREA)

Ricardo Martínez Peck, consultor privado

Martín Sánchez, asesor - CREA Monte Buey