Durante los años 2007 y 2008, se produjeron importantes aumentos en los precios de los alimentos, lo cual provocó una crisis alimentaria en las regiones más pobres del mundo, además de inestabilidad política en varios países.
Algunos analistas citan el precio de los cereales como el disparador de la crisis política en Egipto, que provocó la caída del Gobierno en el marco de la “Primavera árabe”. 50 millones de personas se sumaron en menos de un año a los 800 millones que ya eran víctimas del hambre en el mundo.
Según cifras del Banco Mundial, el precio de los alimentos básicos se incrementó 80% entre el 2005 y el 2008. La FAO señaló que, entre agosto del 2007 y abril del 2008, los precios mundiales de los alimentos aumentaron 45%. Entre marzo del 2007 y marzo del 2008, el maíz subió 31%, el arroz 74%, la soya 83% y el trigo 130%. En junio del 2008, el índice de alimentos de la FAO era un 44% superior que el de junio del 2007.
El origen de la crisis fue multifactorial: las cosechas precarias en varias partes del mundo, el precio del petróleo que espolea el de los fertilizantes y la creciente demanda por biocombustibles. También influyó la mayor demanda de alimentos de la creciente clase media en China e India, que están modificando sus hábitos de alimentación, exigiendo mayor variedad y más proteína en sus dietas, con lo cual ejercen presión sobre la agricultura. Estos factores, unidos a la inestabilidad producida por especulaciones en el mercado de commodities, contribuyeron a causar los aumentos.
La crisis financiera global iniciada en el 2008 hizo pasar a un segundo plano la importancia de la crisis de alimentos e impidió que se hiciera visible el esfuerzo de los agricultores del mundo por producir más y mejor para librarnos de lo que pudo ser una hambruna severa. Casi cuatro años después, las condiciones son sustancialmente diferentes y, aunque persisten problemas de alimentación para casi 850 millones de personas en el mundo, según la FAO, este es un problema endémico asociado con la distribución más que con la producción de alimentos.
Panorama alentador
Recientemente, el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) dio a conocer la estimación de la producción mundial de los principales alimentos para la cosecha 2012/13 (Wasde Report) y el panorama es alentador en comparación con el 2007. El arroz, por ejemplo, tendría una cosecha récord estimada en 466 millones de toneladas, 3 millones más que el año previo y 7,5% más que el 2007. Esto gracias al crecimiento de la producción en Asia y pese a la esperada caída de la producción (1%) en Estados Unidos. Al final de la temporada, el mundo contaría con aproximadamente 16 millones de toneladas de reservas, un aumento del 10%.
La producción de trigo alcanzaría, de acuerdo con el USDA, un total mundial de 678 millones de toneladas. Esto representa una baja del 2,4% en relación con el año previo, pero un aumento del 11% en relación con el 2007. Problemas con las cosechas en Europa del Este, en la Unión Europea, Turquía y Argentina provocan la caída global que no puede ser compensada con el aumento de 12% en la producción de Estados Unidos. Al finalizar la temporada, el mundo contaría con una reserva de trigo ligeramente inferior (4,5%) que la del año previo.
Por su parte, la producción de soya será casi 15% mayor que un año atrás y casi 23% superior que la del 2007. El maíz experimentará una producción mayor que la del año anterior en 8,6% y superior a la del 2007 en casi 20%. En general, según el USDA, todas las principales cosechas, excepto trigo y algodón, se incrementarán en el 2012/13. Estas cifras son consistentes con los índices de precios de la FAO, que muestran precios con tendencia a la baja desde inicios del 2011.
Los riesgos para la alimentación mundial no han desaparecido del todo. El clima es el factor más crítico en todas partes del mundo, pero la experiencia de los últimos cuatro años evidencia que la agricultura y los agricultores cuentan con capacidad para responder al reto de alimentar una población creciente. El acceso oportuno de los agricultores a insumos de calidad, tecnología e innovación en general, acompañado de apropiadas políticas agrícolas, es la clave para que el mundo tenga suficientes alimentos.
Artículo publicado en el El Financiero de Costa Rica