José Ignacio de Mendiguren, presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), habló acerca de lo que deparará el 2012 en materia de agroindustria. Desde lo macro a lo microeconómico, de lo mayor a lo menor, vislumbra un buen escenario internacional que le es favorable a la Argentina. “No hay motivo para que no se mantenga este marco. En materia de precios, los mismos son buenos, los de la soja sobre todo”, declaró de Mendiguren.
 
Pese a que la economía argentina recibió aire, como para no tener sobresaltos en materia macroeconómica, el interrogante que el presidente de la UIA se formula es ¿Qué hace un país con ese aire? ¿Lo deja o aprovecha para hacer algo?

La materia pendiente del país para de Mendiguren es la de “trabajar en la competitividad sistémica del país, algo que históricamente no se ha hecho. Y cuando hablamos de este proceso, no me refiero sólo a aquella competitividad que está atrás de un solo factor como podría ser el tipo de cambio, sino aquello que hace a montones de pequeñas cosas que te quitan del mercado, que tienen que ver con la política cambiaria, la fiscal, la financiera, la laboral, tiene que ver con infraestructura, con energía, con el comercio internacional, el nivel de apertura de un país”.

“En la relación con el mundo, es clave ser competitivo en todos estos factores. Por ejemplo, hoy en Argentina tenemos 23 jurisdicciones tributarias. Cada provincia tiene su legislación particular. ¿Cómo llevás esto adelante? En logística de transporte, Argentina tiene un costo sobre ventas promedio de toda la economía, que está casi en el 22% del precio del producto. Brasil está en 16% y Estados Unidos en 9%. Chile está en 12%”, aseveró.

“Miremos el caso del NOA. Cuando fui ministro de la Producción del país, trabajé mucho en la apertura de los pliegos del ferrocarril Belgrano. Hoy bajar una tonelada de cereal de Salta al puerto es dos veces el costo del puerto a Turquía. A esto me refiero cuando menciono la competitividad”, cerró de Mendiguren al referirse a la importancia del crecimiento que el país debe tener en materia de inversión.

La magia de la devaluación

“Que hoy uno tenga acceso al crédito limitado, es parte de la competitividad, porque uno compite con productores de Nueva Zelanda, de Australia, de EE.UU. Todo esto que debiera tratarse en su conjunto, la Argentina no lo hizo nunca. Entonces, ¿Cómo hacía frente nuestro país a esto? Apelaba a la magia que era la devaluación, es decir, con un solo factor como el del tipo de cambio pretendía corregir los demás factores”, disparó de Mendiguren.

“Otra salida a la que recurre nuestro país históricamente, cuando un país no es competitivo comienza a producir déficit, debido a que recauda menos por la falta de producción, porque exporta menos, por la falta de rentabilidad de los sectores productivos. Entonces, en lugar de corregir el problema, apeló en otra etapa de la historia al endeudamiento”, agregó.

“En suma, o por endeudamiento, o por devaluaciones, no se terminaba corrigiendo el problema estructural de esa economía. Esto es algo que se habló mucho con el Gobierno, que terminó creando la secretaría de la Competitividad que ha comenzado a funcionar hace poco con equipos muy grandes”, concluyó.

La inflación y el crecimiento de la emisión monetaria

Respecto de la inflación, de Mendiguren expresó: “Si la emisión genera inflación es un tema que prefiero dejar que lo expliquen los economistas, se trata de un debate histórico que es mejor que traten los técnicos. Al momento de analizar la inflación, hay que analizar también las causas, que no siempre es una sola, siempre es un conjunto de causales. Aunque si debo señalar cuál es la causa por excelencia, mencionaría la falta de inversión. Hay un nivel de demanda importante, donde la inversión que se generó, que si bien en términos reales ha aumentado, no resulta suficiente para ese nivel de demanda. Entonces, cuando uno tiene una demanda mayor a la oferta que genera, suceden dos cosas: o inflación o importación”.

¿Enfriar la economía o calentar la inversión?

“Cuando muchos dicen que hay que enfriar la economía, yo diría que más bien hay que calentar la inversión. Esto parece fácil decirlo, pero para hacerlo, es todo un proceso, es necesario mejorar el sistema financiero, crear reglas de juego estables y serias. De cualquier modo, el hombre de campo siembra y luego ve los números. Esto lo veo en la zona de la cual soy oriundo, que es el sudoeste de Buenos Aires, zona triguera por excelencia, y cuando uno mira los precios, los números no dan por ningún lado, y sin embargo el hombre de campo prepara la campaña. Pero ese no es el caso, lo ideal es que uno pueda tener previsibilidad, que lo que siembre lo pueda retener”, denunció el presidente de la UIA.

“En definitiva, para mí la inflación se debe combatir con mayor grado de inversión y para eso, hay dos cosas que son claves: estabilidad y financiamiento, porque hay muchos productores que no pueden autofinanciarse”, reflexionó.

“Yo siento que los argentinos tenemos una memoria inflacionaria, por ejemplo, la de la década del ´80, época en la que el proceso inflacionario tenía otras razones, que eran estructurales. En la economía de ese tiempo el dólar se disparaba y se llevaba los precios, se trataba de una economía que además estaba indexada, todos los meses se realimentaba a sí misma, una economía con un déficit fiscal tremendo. Hoy por hoy no se da ninguna de las causas que se daba en los ´80”, analizó.

Un dato que preocupa para el dirigente de la UIA es que la Argentina “tiene uno de los índices más bajos del mundo en  crédito a la inversión, no llegamos a 2 puntos del Producto Bruto, cuando Brasil, uno de nuestros socios, en su banco del Desarrollo (en un solo banco) financia a inversión el 11% del Producto Bruto brasileño. Argentina tiene sólo el 2% en todo el sistema financiero. Por eso repito, la inflación no se corrige bajando el nivel de actividad, sino generando más inversión”.

Durante su análisis, reflejó la situación de otros países del mundo: “Sólo entre EE.UU. y Europa concentran casi el 54% del consumo mundial, y estas dos regiones están en crisis o en fuerte caída de su nivel de actividad, y por ende de demanda, algo que no es neutro para nosotros. La realidad es que todos los que satisfacían a esos mercados hoy tratan de colocar sus productos en donde puedan, y por supuesto, al precio en que puedan colocarlo y no a aquel precio que tenga que ver con sus costos”.

Y agregó: “¿Qué es lo que hacen esos países que reciben los productos?, pues tratan de que los países que tienen las crisis de producción no te exporten sus crisis, entonces todos acuden a distintos instrumentos de administración del comercio, algo que suena lindo, pero que no es mas que parar en donde el otro pueda dañarlo, o bien abrir la puerta porque tal vez necesite ese insumo que el otro puede darle. Los países desarrollados, en cambio, apelan a la guerra de monedas, el euro contra el dólar o contra el yen. Otros países como Brasil apelan a medidas del tipo fitosanitarias, para arancelarias. Es sólo que no lo hacen explícito. Lo hacen más bien elegante”.

El dilema de las trabas a las importaciones

Respecto de las restricciones de entrada de productos de un país a otro, mencionó que “la Unión Europea todavía tiene restricciones sobre los productos químicos. Todos lo están haciendo. Yo creo que nuestro país instrumentó lo mismo pero en forma muy rápida y traumática. Como Presidente de la UIA, pedimos una prórroga de ingreso de esto, advertimos que en muchos casos las importaciones son insumos que dificultan las exportaciones, es decir, si yo necesito un insumo para exportar y no lo puedo traer corté esa exportación”.

Asimismo, agregó que la industria automotriz “es la que mas ha influido en el nivel de exportaciones. Ahora esta industria tiene un 27% de integración nacional. Por lo tanto estamos camino a ir creciendo, pero hoy por hoy, para que esta industria siga exportando tiene que seguir importando”.

La relación de la UIA con el Gobierno de Cristina Fernández

Consultado sobre su relación con la presidenta de la Nación, Cristina Fernández, como Presidente de la UIA, expresó que “no sólo tengo la necesidad, sino la obligación de tener buena relación, es el gobierno que eligió la mayoría de los argentinos, por eso debo tener la mayor posibilidad de vincularme para llevar las propuestas de la entidad que presido, y si no logro esto, me tengo que ir de este cargo, porque este es mi rol. Además este gobierno tiene características o rasgos muy fuertes y propios, como por ejemplo, la conciencia de creer que es la política la que conduce el gobierno, y otra característica muy fuerte es la concentración del poder. Por eso creo que nuestra mayor obligación es tratar de confluir y no de confrontar”.

Por último, destacó que no hay que buscar los atajos en las devaluaciones ni en los endeudamientos. “La clave está en crear políticas que generen los espacios de rentabilidad razonables a lo largo y ancho del país que permitan retener el ahorro de los argentinos, algo que parece tan simple pero que es sumamente profundo”.