El análisis político y económico de los doctores Vicente Massot y Agustín Monteverde plantea una profunda crítica a la política de ajuste a la que dio inició el Gobierno kirchnerista. “Mientras el gasto público aumentó 29 % el superávit fiscal se contrajo 90%, al menos en febrero”.
Asimismo, hicieron alusión al conflicto con YPF, a la cual le han quitado concesiones en varias provincias del país, debido a que no ha presentado un debido plan de inversión en materia de exploración y explotación. Santa Cruz, Chubut, Mendoza, Neuquén, y ahora Salta, la segunda productora de gas en el país, son las provincias en las que ha recaído tal efecto del Gobierno.
“Ningún gobierno que se supiese en el mejor de los mundos se permitiría alegremente cargar en el siglo XXI —el del capitalismo globalizado— contra una empresa como REPSOL por razones demagógicas”, aseveraron Massot y Monteverde.
Así como esta noticia fue tratada por Horacio Verbitsky- en palabras de los analistas, “el periodista e ideólogo del oficialismo”- en Página 12, el tema tampoco fue ajeno al editorialista del diario El País de España que le puso este título a su nota: “El tango del expolio”.
El análisis plantea que “la escalada de algunos gobernadores alineados con la Casa Rosada fue un indicio claro de que la guerra había sido declarada y habían estallado las hostilidades”.
Tanto Massot como Monteverde advierten en su análisis “un activismo creciente en el Gobierno. Cristina Fernández es consciente de los flancos que tiene abiertos en materia energética, inflacionaria y cambiaria. Haber anunciado y puesto en marcha un ajuste —aunque, por ahora, su alcance no sea masivo— revela una dosis de realismo por completo desconocida en los años de bonanza. Sólo que —populista al fin— también se da cuenta de los costos sociales que va a ocasionar la sintonía fina. Por eso, a la hora de apretar el cinturón, no se anima a ir a fondo. En este orden de cosas es pertinente entender el freno que la administración actual le ha puesto a la quita de los subsidios a los servicios públicos de gas, electricidad y agua en aquellas localidades en las cuales el mencionado recorte todavía no se implementó”.
El transporte ferroviario y el automotor tampoco serán alcanzados por la eliminación de la ayuda estatal planeada luego de las elecciones, y ahora postergada hasta nuevo aviso. “Es que, si se universaliza la política de ajuste y el aumento promedio de las tarifas que deben pagar los vecinos ronda 300 %, ello producirá una retracción importante del consumo masivo”
La conclusión a la que arribaron los analistas es que “para Cristina Fernández parece más aconsejable exorcizar el escenario de un extendido malhumor social, aún a costa de endeudarse a cuenta, que cualquier otro remedio. No resulta casualidad, pues, que se haya deteriorado sensiblemente la caja oficial en el primer bimestre de este año”.
“El kirchnerismo necesita completar el ajuste este año. No puede darse el lujo de patearlo para adelante porque la ventaja de 2012 no la tendrá en 2013. En una palabra, debe aprovechar al máximo que ahora no haya compulsas electorales y, por lo tanto, se puedan diluir en el tiempo los efectos nocivos de la sintonía fina. A su favor cuenta con el hecho de que, al costo de ajustar, cabe atemperarlo con los ingresos de las exportaciones de soja —a un precio internacional que ya superó U$ 500 la tonelada— y el manejo discrecional de la caja del Banco Central. Por supuesto que la situación no será ni remotamente parecida a la del 2003-2008, por ejemplo. Pero dista de ser dramática”, agregaron los analistas.