En el país deben existir pocos o casi ningún proyecto similar a Tomate Patagonia, en su concepción del desarrollo de un producto que involucre a todos los actores de la cadena de producción.

Por caso, en más de una oportunidad durante la última década al aludir al desarrollo de otras actividades productivas alguno de los actores no apareció en escena o faltó a la cita.

Según informo el diario Río Negro, la filosofía de la agrupación es ser, antes que nada, un emprendimiento con perfil asociativo –nacido por iniciativa de productores, la industria La Campagnola (Grupo Arcor), el INTA y las empresas que integran la cadena productiva– y alcanzar el máximo rendimiento por hectárea, con el objetivo de lograr sustentabilidad y previsibilidad para todos los actores intervinientes.

Grupo Arcor-La Campagnola, el INTA, los productores (pequeños y medianos) del sector, las empresas que intervienen en la cadena productiva del tomate industria (semilleros, viveros, fertilizantes, agroquímicos, etcétera, que son alrededor de treinta firmas), organizaciones intermedias y organismos públicos conformaron de modo asociativo Tomate Patagonia.

Este proyecto de investigación y desarrollo de tecnologías aplicadas al riego por goteo en el tomate para industria se puso en marcha hace cuatro años. En la primera etapa tuvo como objetivo central complementar el sistema de riego convencional (por surco) con el riego por goteo para poder aumentar los rendimientos productivos cuantitativa y cualitativamente y así alcanzar una producción sustentable.

Al mismo tiempo, se pretende utilizar más racionalmente los recursos agua y energía y preservar los suelos.

En esta temporada culminó la fase inicial de la investigación adaptativa y comenzará paulatinamente la transferencia del paquete tecnológico vinculado con el uso del riego por goteo al resto de los productores del sistema de La Campagnola.

Hasta el momento se ha logrado incrementar en un alto porcentaje –cercano al 100%– los rendimientos productivos y alcanzar de 95 a 100 toneladas de tomates por hectárea, teniendo en cuenta que la media actual de rendimiento es de 50 toneladas por hectárea.

De este modo, además, crece de manera notable la rentabilidad, si se tiene en cuenta que los costos por hectárea alcanzan casi el total de la producción: se deben invertir alrededor de 22.000 pesos para obtener un ingreso similar. Con los nuevos rindes, si bien el costo se eleva a 65.000 kilos por hectárea, el margen es superior y con la posibilidad, además, de llegar a rindes de hasta 150.000 kilos por hectárea.

Hay que considerar que la producción de tomate industria es uno de los pilares productivos de la comarca y aportarle sustentabilidad es de vital importancia para la economía regional. Sólo La Campagnola produce alrededor de 1.000 hectáreas de tomate al año en Valle Medio.

Dentro de esta mirada integral, la comercialización es un punto vital a tener en cuenta, porque es fundamental producir con previsibilidad, desarrollar alternativas productivas que tengan certidumbre comercial. En el caso del tomate industria, que se comercializa en su totalidad a través de contratos con precios pautados con anterioridad, obviamente esta condición por sí sola no garantiza rentabilidad. Para conseguirla hay que obtener rendimientos altos y buena calidad.

Tomate Patagonia es un grupo con perfil asociativo que puede proyectarse como un modelo de desarrollo en la búsqueda de alternativas de producción y transformación de diferentes productos que nuestra zona nos permite desarrollar con el objetivo fundamental de darle en origen el mayor valor agregado posible.

Es éste, sin dudas, el punto más importante para destacar del proyecto: la capacidad de unión de todos los sectores en aras de un mismo objetivo, con continuidad en el tiempo y una mirada hacia un futuro en el que –también– cada uno de los actores involucrados logre una mayor rentabilidad y opciones.

Este modelo podría copiarlo cualquier otro tipo de producción, sobre todo la fruticultura, como plan de desarrollo hacia el mañana.

Por Sergio Escalante