Además aclaro que “vi mucho interés por parte de ellos de producir mucho más el campo”. Las declaraciones de Castellani fueron hechas al regreso de su viaje al país africano al que fue invitado por el gobierno nacional. “Desde hace muchos años buscamos otros mercados, y más ahora que estamos observando un mercado interno un poco frío en los dos primedos meses de este año”.
La firma Maquinarias Agrícolas Apache fue una de las 250 empresas que viajaron al país africano en una programación motorizada por el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno. Allí, mantuvieron una serie de reuniones con funcionarios y empresarios locales.
“Fue un viaje directo desde Buenos Aires a Luanda, y fueron dos días de trabajo. Hubo mucho interés en las maquinarias agrícolas que nosotros fabricamos. Es un mercado que conocemos porque ya hemos vendido bastante en Sudáfrica”, dijo Castellani.
Para Castellani, los contactos fueron importantes. No solamente de productores interesados, sino también con importadores de la región.
Justificado. Angola es el principal productor de petróleo subsahariano. Entre 2004 y 2008 tuvo un crecimiento promedio del 15%. Importa el 80% de sus productos básicos y compra por u$s 25.000 millones. El desafío del agro.
Los números de la economía angoleña justificaron el viaje. Después de 25 años
de guerra civil, el país africano -ubicado sobre la costa atlántica- ha emergido
de sus escombros merced al poder de la renta petrolera. Creció un 7,8% el año
pasado, y en el período 2004-2008 la fuerza del barril de crudo le permitió
tener un PBI anual del 15%.
Es, a todas luces, un mercado atractivo, con un alto potencial agrícola. Su
producción de subsistencia exige modernización, tecnología y capitales para dar
el gran salto. El lado oscuro de esta aventura estaría dado en que Angola es,
por conexiones culturales -fue colonia portuguesa-, un enclave de las
inversiones brasileñas, que han sabido hacer pie allí hace décadas. Tanto que,
por ejemplo, Petrobras opera desde 1979.
Si bien los medios tomaron la noticia como un dato exótico, hay muchas empresas que venden sus productos. Arcor, Indalo, Dilexis y la bodega de la familia Zuccardi hace tiempo que cosechan ganancias. Han encontrado su nicho productos como la carne, harina de trigo, masas alimenticias, bizcochos, arroz, derivados del maíz, y productos alimentarios en conserva.