En una entrevista realizada en Agrositio, Josefina Aguilar, del Departamento inmobiliario, ventas y alquileres de la consignataria ganadera de Juan Barberis y Asociados, habló acerca de los valores de los campos y sus condicionantes actuales.

Es sabido que, al crecer el valor de los alimentos y su demanda, crecen también, y de manera exponencial, los valores de los campos, pero en Argentina da la sensación de que los valores de campos se plancharían, algo que quizás no sea del sumo agrado para los dueños de tierras, sobretodo si la demanda existe, pero aparecen algunas limitaciones internas para explicar tal efecto.

Ante el interrogante de qué pasa con la gente que quiere comprar y que quiere venir para invertir en nuestro país, Aguilar precisó que “hasta noviembre de 2011 había un mercado demandado, teléfonos que sonaban y gente que quería comprar. Era difícil de todos modos, porque los dueños estaban firmes en sus precios, y los mismos eran altos. Lo que ocurrió fue que, con la Ley de Tierras, el mercado pasó a enfriarse. Se empezó a hablar de esa ley, la que ahora está reglamentada y la que nos deja un jugador menos en el mercado, que son los extranjeros, un actor que traccionaba al mercado hasta hace poco tiempo”.

“Todo dependerá de cómo se reglamente la ley. Desde la Cámara de Inmobiliarias Rurales hemos intentado hablar con los legisladores, para explicarles cosas que quizás ellos no deben saber, pero que la hacen de alguna manera inviable. Por ejemplo, la ley dice: ´ningún extranjero puede comprar más de 1.000 hectáreas`. Yo me pregunto, ¿En dónde? ¿En Pergamino? No se venden, en Entre Ríos o Patagonia no es nada ese número. Con esto quiero decir que antes teníamos una ley clara y definida, que protegía nuestras fronteras y que no dejaba que los extranjeros compraran cerca, en un determinado kilometraje, de la frontera. Ahora estamos totalmente perdidos. Eso se tiene que reglamentar y debe participarse a las provincias”, disparó Aguilar.

Y agregó: “luego la ley habla de 20% de tierras. ¿De qué tipo de tierras: arables, ganaderas? En realidad, el mayor propietario de tierras en Argentina es el Estado, en este sentido hay miles de hectáreas fiscales que no tienen producción. En ningún lugar la ley habla de producción, lo que a mi juicio sería una limitación interesante, incluyendo a los argentinos en el sentido de decir: ´nadie puede tener una tierra ociosa en un lugar donde se puede obtener una producción que necesita el país`. Eso ni siquiera se toma en consideración, y creo que genera incertidumbre, que es lo peor que puede pasar para un inversor. En el tema campos esa incertidumbre es mayor que en otro ámbito, porque, por lo general, uno compra campos para quedárselo, para su posteridad, y no para venderlos, por eso necesita un marco jurídico que le de tranquilidad”.

Asimismo, Aguilar declaró: “ahora se nos embarró la cancha porque la Unidad de Investigación Fiscal  (UIF), nos dice que, como intermediarios, debemos conocer a nuestro cliente, habría que ver qué quiere decir en detalle ´conocer bien al cliente`. Uno se hace responsable, por lo general, de que esa operación de compra se haga con fondos bien habidos. Pero la realidad es que antes no nos correspondía investigar a nuestros clientes. Eso es algo difícil y no tenemos las herramientas para hacerlo. Ahora tenemos que armar un instructivo a todos nuestros empleados para saber cómo se encara esta cuestión y cómo se empieza una operación, y todo por una investigación”.

Los valores de compra- venta

“El campo agrícola mantiene su valor que es alto, y el campo ganadero se ha recuperado”, sentenció Aguilar. “El ganadero que tiene su rodeo y que lo mantiene, tal como se vio en 2011, por ahora mejora la carga de su campo, y puede salir a alquilar, pero tampoco va a pagar cualquier cosa, sino que lo hará en la medida en que le rinda su producción, en lo que una vaca o ternero le de por año”, apuntó la especialista del Departamento inmobiliario, ventas y alquileres de la consignataria ganadera de Juan Barberis y Asociados.

Referida a la sequía que afrontó el país hace poco tiempo, Aguilar disparó: “no fue gratis, es decir, hay gente que salvó el maíz y hay quien lo perdió, hay gente que no pudo hacer soja de segunda, pero que tiene el girasol que se está defendiendo, entonces tenemos que esperar a que se cierren las cosechas para ver bien los números, pero hay zonas en las que no se arriesgarán a pagar para conseguir la hectárea. El año pasado estaba la corrida de que el pool quería extenderse en alguna zona y pagaban un poco más. Este año serán más cuidadosos. ¿Pero qué pasa con el pequeño productor? Hacer maíz es algo riesgoso, es caro como para perderlo todo, por eso creo que la van a  sufrir mucho, muchos quedarán afuera”.

Cómo extender una frontera de 32 Mill/Has. y llevarla a la zona extra pampeana

Ante el planteo de pensar en términos agronómicos cómo hacer para obtener una mejor utilización de parte de genetistas de la planta como un vehiculo de producción de los alimentos, de un mejor manejo de recursos hídricos para tener aguada en zonas como la precordillerana, la Rioja, Salta y Tucumán, por ejemplo, y sobre si hay ganas de buscar nuevos horizontes como cuando migró la ganadería, Aguilar comentó: “antes el motivo era dejar al campo libre para la agricultura, hoy el motivo es que es rentable y hay oportunidad de negocios en esas zonas. Lo que pasa es que hay mucho para mejorar dentro de la provincia de Buenos Aires, no sólo en los índices, sino también en el manejo de pastos, por ejemplo, pastos naturales, creo que eso es una asignatura pendiente y nos daría una mayor carga en la provincia. Es el caso de especies nuevas como Panicum y Grama Rhodes, que se están usando en muchas zonas, como por ejemplo en San Luis, y que están dando buenos resultados en ganadería”.