Esto resulta una falta de respeto por la opinión de la gente y por el papel del Congreso de la Nación.

“Tal como está planteado el proyecto presentado por el Poder Ejecutivo, la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central eliminaría las restricciones para financiar al Gobierno; algo que los argentinos pagaremos con mayor impuesto inflacionario”, opinó Aldo Abram, director ejecutivo de la fundación Libertad y Progreso.

“Por otro lado, a pesar de la decisión presidencial de no enviar al Congreso una ley de reforma del Sistema Financiero, los puntos más relevantes de la propuesta oficial se colarán por la ventana de la reforma de la Carta Orgánica. En definitiva, se le darán facultades al Banco Central para administrar arbitrariamente las tasas de interés y el otorgamiento de crédito de los bancos. Este era el punto más conflictivo; ya que el ahorrista decide a quién dará a administrar sus recursos cuando realiza un depósito en una determinada entidad. Ahora, algún funcionario del Central se arrogará el derecho a decidir qué se hace con esos ahorros. De esta manera, se sigue destruyendo la poca confianza que se tiene en el sistema financiero”, agregó Abram.

En la modificación del artículo 3, si bien se dice mantener la independencia del Central, se condiciona su accionar y estrategia a las políticas establecidas por el Gobierno Nacional. Hasta ahora, la dependencia del Poder Ejecutivo era una decisión del actual directorio del Banco Central; pero ahora el condicionamiento quedará establecido por ley.

Otra evidencia de la liberación de restricciones para poder financiar al Gobierno es la eliminación de la obligación de presentar un programa de metas monetaria o de inflación para el año siguiente, asumiendo el compromiso de cumplirlo. “Al no tener la necesidad de ajustarse a ninguna meta, el Banco Central tiene mayor posibilidad de responder a las necesidades de financiamiento del gobierno. Todos los bancos centrales serios del mundo tienen metas explícitas de algún tipo; lo que permite volver más predecible el camino que tomará la política monetaria y cambiaria. En la Argentina, perderemos esta brújula; lo que redundará en mayor incertidumbre, menor inversión y posibilidades de desarrollo futuro”, agregó Abram.

Por Aldo Abram, director ejecutivo de Libertad y Progreso
Fuente: Libertad y Progreso