Aunque el marco externo todavía es favorable, el aterrizaje de la economía argentina es hoy insoslayable, incluso para las desacreditadas estadísticas oficiales, aseguran los doctores Vicente Massot y Agustín Monteverde en un nuevo informe.
En su análisis, los analistas sostienen que la estimación de crecimiento para 2012 se ubica en 1,5 %. En tanto, según datos oficiales del INDEC, la industria creció apenas 1,4 % interanual en diciembre. Dicho desempeño, flojo por cierto, ocurrió luego de arrancar 2011 con una expansión de más del 10 % interanual. Incluso, algunos sectores —como tabaco, textiles y caucho— muestran caídas interanuales del orden de 10 %.
De acuerdo al análisis en cuestión, la fabricación de acero marcó una nueva desaceleración interanual en enero, mientras que la producción de laminados en caliente se redujo 29,6 % respecto a igual mes de 2011.Y el sector automotriz ya se contrae a un ritmo de 20 % interanual.
Mientras que para el INDEC la actividad económica registró en diciembre un incremento de 5,5 % interanual, a Massot y Monteverde les parece una cifra elevada respecto a su estimado, aunque significa una importante baja de todos modos, lo que significó la marca del menor registro desde enero de 2010, cuando comenzó a superarse lo peor de la crisis internacional.
Para Massot y Monteverde, la magnitud de la desaceleración está reflejada en la serie histórica.
• Para agosto el organismo oficial había informado un crecimiento récord de 10,1 % interanual.
• Eso se redujo a 8,9 % en setiembre; 8,1 % en octubre y 7,6 % en diciembre.
• Por otro lado, los datos oficiales muestran que el crecimiento de diciembre de
2011 es de los más débiles desde enero de 2004, salvo en pleno coletazo internacional, entre septiembre de 2008 y diciembre de 2009.
• La desaceleración económica ha obligado al gobierno a contener la puja salarial, a la vez de no exacerbar el enfrentamiento con H. Moyano.
• Pero muchas de las medidas que se están tomando contribuirán a enfriar la actividad.
• El encarecimiento de la importación de bienes de capital y el freno a las importaciones en general repercutirá negativamente en la producción local.
• La sustitución de importaciones genera siempre costosas distorsiones: deficiencias estructurales, escasa competencia, encarecimiento, y consumidores cautivos.
El aumento de los aranceles a la importación de bienes de capital será acompañado por otras medidas dirigidas a los fabricantes locales, para promover la sustitución de importaciones. Se les prometió que este año se volcarán subsidios por $ 2700 MM.
Por otra parte, se subiría el IVA para las ventas de bienes de capital, que pasará de 10,5 % a 21 %; era un viejo reclamo de los metalúrgicos que compran insumos con un IVA completo y luego deben vender la máquina cargando sólo la mitad, generando importantes saldos a favor, muy difíciles de cobrar.
• Ya no se trata de sustituir los bienes “suntuarios” destinados al consumo sino que—supuestamente— se intenta sustituir los bienes de capital fabricados en el exterior.
Las importaciones de bienes de capital durante al año pasado totalizaron U$ 14800 MM.
Si se excluyen las máquinas y equipos que llegan del Mercosur, por la suba del arancel se verán afectadas importaciones por alrededor de U$ 10200 MM.
• Para el gobierno, la arista positiva de que la economía se enfríe es que eso derivará en una desaceleración natural de las importaciones.