El nuevo análisis de los doctores Vicente Massot y Agustín Monteverde pone hincapié en el primer semestre de 2012, debido a que el ajuste económico comenzará a percibirse en toda su magnitud recién en marzo. Aunque no descartan más novedades para después junio, debido a que “los imponderables están a la vuelta de la esquina y no avisan. Que lo diga si no Cristina Fernández”, dispararon los analistas.

Entre los elementos que sufren el ajuste del Gobierno, Massot y Monteverde destacan “el aumento de las tarifas de los servicios públicos y el del boleto del subterráneo, que impactarán después de las vacaciones, pero a ello será menester agregarle la apertura de las paritarias, el comienzo de las clases y los incrementos en los medios de transporte alternativos, como el colectivo y el tren, en las telefonías celulares, las cocheras, patentes, expensas, útiles escolares y medicina prepaga”.

Asimismo, el análisis menciona la discusión salarial entre los docentes y el gobierno nacional, que ya ha comenzado, y que devengará en la negociación el resto de los convenios colectivos vigentes para marzo y abril. Por ende, la administración kirchnerista se ubicará de un lado de la mesa, y el grueso del empresariado y los gremios se situarán en el otro extremo.

Por otro lado está la inflación, jugando un papel no menor en las paritarias, ya que se encuentra directamente relacionada con lo que se decida en esas reuniones y, a su vez, “los reclamos de los trabajadores se hallarán atados a los pronósticos sobre el alza del costo de la vida que se conocen. Algo de todo esto tuvieron seguramente en cuenta los aceiteros que ya cerraron un aumento de 24 %”, subrayaron los analistas.

En caso de que las principales consultoras económicas tengan razón, los precios subirían este año 25 %. “Difícilmente, pues, los representantes sindicales se bajen de su posición de mínima”, sentenciaron Massot y Monteverde.

Respecto del sector agropecuario, éste no quedó relegado del análisis, debido a que por la sequía, percibirá menores ingresos, y ello repercutirá en el Estado, al cual le quedaría una sangría importante: “casi todos los expertos vaticinaban una cosecha récord de alrededor de 110 MM ton. Pero hizo irrupción La Niña, con una sequía descomunal, y las previsiones desaparecieron sin dejar rastros. Seguramente no alcanzaremos los 100 MM ton y ello representará una merma de al menos U$ 3800 MM para el país. Y el Estado dejaría de recaudar un mínimo de U$ 1500 MM”.

Para los analistas, “la estrategia del gobierno no tiene secretos. Desde finales del año pasado, inmediatamente después de que se substanciaran las elecciones presidenciales, puso en marcha lo que denominó sintonía fina, delegó en Guillermo Moreno el manejo de la economía real, cerró prácticamente las importaciones y decidió vivir con lo nuestro, según la recordada frase de Aldo Ferrer”.

Durante el informe, los analistas destacan el poder político que tiene el actual Gobierno. “Desde 1955 a la fecha nunca hubo aquí —fuera del que tuvo el Proceso militar— un gobierno con tanto poder. Si hubiese que definir la índole del régimen político vigente en la Argentina deberíamos hacer referencia al cesarismo democrático”.

Cristina Fernández tiene, a juicio de Massot y Monteverde, “un margen de maniobra amplísimo para ponerle el pecho a las balas si la protesta social amenazase desbordarse. Escenario que, al menos de momento, parece lejano. No porque los recortes del gasto público y los aumentos de precios no hagan mella en la sociedad sino por la proverbial mansedumbre de los argentinos”.

En pos de realizar un diagnóstico de la situación y tratar de predecir lo que podría pasar en los próximos meses, habría que reparar en primer término, “en las variables económicas internas y externas. 2012 no será un año electoral sino un año para ajustarse el cinturón. La economía tendrá, pues, más importancia que la política. Pero, hecha esta salvedad, es menester completar el análisis con los otros datos ya mencionados: la solidez del poder kirchnerista y nuestra pasividad característica a la hora de reaccionar en forma colectiva”, comentaron Massot y Monteverde.

En este sentido, hay tres temas de la agenda gubernamental que están a la orden del día para los analistas, a saber:

1) La escalada contra las petroleras en general e YPF en particular. No debería, al respecto, descartarse ninguna posibilidad. La idea de una estatización o nacionalización de la citada compañía energética ha comenzado a ser seriamente considerada en la Casa Rosada.

2) La pelea con Moyano, que escalará sin solución de continuidad y el oficialismo puede aprovechar mientras la protesta social no se expanda como reguero de pólvora. El camionero será un contrincante de fuste sólo si el país se incendia. De lo contrario, el todavía secretario de la CGT llevará las de perder si acaso decide tensar demasiado la cuerda que lo une al gobierno.

3) La reforma constitucional, cuya índole por ahora nadie conoce pero está en boca de todos. Si los K piensan en términos hegemónicos —y hay sobradas pruebas de que lo hacen— entonces la continuidad del modelo exige necesariamente la de Cristina Fernández y supone, como lógica consecuencia, algún tipo de reforma constitucional. Nadie imagina a Daniel Scioli como heredero de la épica generada en torno de Néstor y su viuda.