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La campaña local que había iniciado con una humedad adecuada pero no excedente en los suelos, y pronósticos de año niña, que podrían generar problemas más adelante, castigó a la producción de maíz duramente.

Hasta fines de noviembre la humedad en los suelos era buena, aunque la superficie estaba algo seca para la implantación. Sin embargo hasta allí las condiciones eran relativamente buenas. A posteriori las lluvias se cortaron y los cultivos de maíz utilizaron las reservas disponibles para su desarrollo vegetativo. De allí que el aspecto de las plantas en muchos casos es bueno: tienen buen color y follaje.

Sin embargo llegado el período crítico de la floración, a mediados de diciembre e inicios de enero, las precipitaciones en general brillaron por su ausencia, con lo que este proceso vital para el rinde del maíz, se malogró.

Las lluvias de la primera semana de enero llegaron tarde para los cultivos del centro del país, aunque más al sur podrían haber sido oportunas, sólo que los milimetrajes fueron algo bajos. Finalmente veremos este fin de semana que ocurre con las lluvias pronosticadas, pero podemos decir que ya es tarde para recuperar el rinde del maíz.

Siempre resulta complejo hacer un cálculo de rinde a nivel país en estas circunstancias, ya que la diversidad de fechas de siembra, variedades y regímenes climáticos vuelve compleja la tarea. Sin embargo lo que podemos decir es que las proyecciones iniciales de alrededor de 30 mill.tt. están totalmente descartadas. Incluso la proyección del USDA de 26 mill.tt. parece excesiva. Es posible que la producción esté en torno a los 20 mill.tt. o incluso menos.

En amplias zonas del núcleo maicero de la Argentina se habla de mermas del 40% al 60% en el rinde potencial, y todavía habrá que ver como sigue el clima se aquí en adelante.

En Brasil ocurre otro tanto: la producción de maíz también se habría visto afectada. Allí nos resulta más complejo calcular un nivel de merma pero sabemos que la producción será inferior a lo esperado inicialmente.

El impacto que esto podría tener en el mercado internacional es alto, ya que si bien EEUU sigue siendo el principal exportador mundial, el aumento en el consumo interno tras la aparición del etanol, así como el incremento en el consumo de países que antes se autoabastecían y que ahora importan, como China, hace que la oferta Sudamericana cobre relevancia, especialmente para salvar la brecha entre que se acaba la oferta norteamericana de una campaña y está disponible la mercadería nueva.

Los stocks de maíz en el mundo son bajos, y por esto cualquier recorte como el mencionado en nuestra región tiene un impacto fuerte en el mercado internacional.

En cuanto a la soja, su ciclo productivo se inicia más tarde que el del maíz, lo cual resultó bueno para quienes pudieron sembrar temprano, ver un desarrollo inicial de cultivos bueno, y ahora cuando la floración comienza a producirse empiezan a recibir lluvias moderadas pero que se están repitiendo.

Sin embargo, cuando a fienes de noviembre las lluvias comenzaron a escasear, no se podía continuar con la siembra por falta de humedad en la superficie. De allí que muchos sembraran tarde. Incluso los lotes de segunda que se planificaban sembrar sobre trigo, tuvieron una situación mucho más compleja, ya que lo que se logró sembrar tuvo un desarrollo inicial muy pobre, ya que el cultivo predecesor (el trigo) absorbió la humedad de los suelos.