Susana Merlo titula “un  país al rojo vivo” a uno de sus artículos para referirse a lo climático. “La realidad es que, aunque al gobierno no le guste y a un porcentaje de la sociedad la idea le cause urticaria, “cuando el campo estornuda, el país se resfría”, y más especialmente en los últimos años cuando la Argentina se volvió particularmente “campo-dependiente” o, peor aún, soja-dependiente, lo cual ya no constituye ninguna novedad para nadie”, disparó Merlo.

La periodista se refirió al “descubrimiento de una fuerte sequía que, sin embargo, fue alertada por varios meteorólogos desde hace casi un año y calculada por los principales analistas en los últimos 6 meses, lapso en el que se viene produciendo un marcado déficit hídrico”. Y advirtió: “Muchos comienzan a caer en la cuenta, tardíamente, de los problemas que se avecinan”.

Asimismo, se refirió a las elecciones presidenciales, y denunció que “varios funcionarios se empeñaron en promocionar -casi como un logro electoral- una futura campaña agrícola con cosecha récord para este 2011/12, lo que era prácticamente imposible que se diera en términos técnicos y agroecológicos, sin hablar de que económicamente tampoco era demasiado factible”.

En este sentido, mencionó al ex Ministro de Agricultura y ahora titular de la Cámara de Diputados, Julián Domínguez, como uno de los “bastoneros dentro de ese grupo, quien muy voluntarioso le ´vendió` a la Presidente de la República la abultada cosecha que supuestamente habría para después de las elecciones. Nunca se sabrá si fue muy mal asesorado por su magro equipo o, en realidad, sabía la verdad y tenía otros objetivos. Lo cierto es que falseó los datos de perspectiva y que ahora a su sucesor, Norberto Yauhar, le toca la penosa tarea de blanquear la verdad, aunque cuente con la inobjetable coartada de la sequía para justificar públicamente la caída de cosecha que se prevé”.

En referencia a los granos, la periodista enunció que “el trigo ya comenzó la cuenta regresiva, justamente a causa de la falta de humedad adecuada que durante toda la primavera distó de alcanzar las expectativas y pronósticos del Gobierno. Le sigue el maíz y también la soja, aunque esta todavía cuente con algún margen. Lo cierto es que el daño ya registrado en los cultivos hace rondar las previsiones actuales de cosecha a no más de 85 millones de toneladas. Es decir, por lo menos 20 millones por debajo de lo que promocionaba el Gobierno (106 millones de toneladas en la era Domínguez)”.

Asimismo, Merlo aseguró que “la cifra puede seguir disminuyendo si las condiciones climáticas se prolongan 4 o 5 semanas más, lapso en el que todavía se puede encarar la siembra de la soja, aunque sea en cultivos de segunda (que rinden menos que los de primera)”.

En cuanto al Gobierno, “sabe el impacto económico que va a tener la noticia, tanto por el recorte en el ingreso de divisas genuinas por exportación (pues, aunque los precios agrícolas en el exterior se afirmen por la caída de la cosecha Sudamericana, esa suba de precios no alcanza a compensar la baja de volumen) como por la caída en la recaudación fiscal, especialmente por retenciones. Por eso tratará de demorar lo más posible el blanqueo de la situación”, argumentó la periodista.

Merlo consideró que el Estado contará con el apoyo de varios sectores, “sobre todo los ligados a la exportación, que por todos los medios tratan de que desde la Secretaría de Comercio les flexibilicen las ventas al exterior de los volúmenes aún pendientes de campañas anteriores. Pero, como decía el General: “la única verdad es la realidad”, y esta nos muestra que la cosecha va a ser mucho menor a la esperada, aunque aún no se sepa la magnitud de la caída total”.

En su artículo también incluyó a los otros eslabones de la cadena, y mencionó que “no pueden ocultar su preocupación. Por el lado de los productores, los que se largaron a sembrar, a pesar de los indicadores negativos (desde el clima, hasta la falta de mercado, pasando por los recortes extraordinarios de precios y los abultados tonelajes guardados de cosechas anteriores sin poderse vender aún por la intervención oficial), no sólo perderán total o parcialmente lo invertido en esta campaña sino que además acumularán deudas”.

En tanto, para la industria, especialmente la molinería y “los polleros que, además, sorpresivamente se quedaron sin los subsidios que venían recibiendo desde hace años y ahora miran achicarse dramáticamente la oferta casi cautiva de materia prima que tenían (en especial trigo y maíz), mientras que el consumo doméstico de pollos y harinas en el mejor de los casos apenas se sostiene, en otros ya comenzó a retroceder”, declaró Merlo.

Otro sector que mantiene preocupación es el proveedor de insumos que, “aunque hace ya un par de meses cortó prácticamente todo el crédito comercial, igual quedó con un porcentaje importante de la campaña colgado al sistema de ´pago a cosecha` y, como probablemente haya muy poca cosecha y en algunos casos ninguna, la factibilidad de cobrar también se achica en la misma proporción”, proyectó la periodista.

También incluyó a “las provincias más agrícolas, las cuales, al igual que en la seca de la campaña 08/09, coinciden con las centrales de la Pampa Húmeda, y hasta ahora aparecen como las más dañadas”.

“Tal disminución, unida al achicamiento de la economía provincial por la menor actividad económica, que significa una cosecha más chica, y a la menor recaudación fiscal que se prevé en estos casos, ya puso en alerta amarillo a varios mandatarios que, también tardíamente, recién ahora comienzan tal vez a darse cuenta que debieron defender los intereses provinciales directos de otra forma. Por eso, lo del ´país al rojo vivo`”, concluyó Merlo.