La periodista agropecuaria, Susana Merlo, entrevistó sobre el fin de año a dos analistas que coincidieron en la complejidad de las perspectivas para el 2012: Rogelio Frigerio, director ejecutivo de Economía & Regiones (E & R) y presidente de la Fundación de estudios para el desarrollo regional de Argentina (FEDERAR), y Néstor Niell, presidente de la corredora de granos, INTAGRO.

En el programa “Siempre que llovió…, paró”, emitido por Radio Colonia, AM 550, Rogelio Frigerio sostuvo que “Argentina es un país muy heterogéneo, con realidades muy distintas. Así que hacer un balance único desde el punto de vista sectorial o regional es muy complicado”

“Sí puedo hacer un balance general de cómo termina el año y de las perspectivas para 2012. Creo que este año la economía entró en un proceso de enfriamiento en su nivel de actividad que me parece inexorable y que se va a profundizar seguramente el año que viene. Me parece que la fiesta del consumo se está terminando”, declaró Frigerio.

Frigerio también agregó que:

• Aquella inconsistencia y problemas del modelo que fuimos pateando para adelante es más difícil mantenerlo y hay que empezar a enfrentar los problemas. El tema de la eliminación de los subsidios es un ejemplo muy claro al respecto. Este modelo tenía dos motores: el sector externo y la competitividad de tipo de cambio. Esta última ya se perdió.

El dólar caro ya pasó a ser un dólar barato. Estamos en una etapa de plata dulce para los que se acuerdan de los ’80. Y solamente mantenemos cierta competitividad por lo que hacen nuestros principales socios comerciales: Brasil por un lado, que sigue con una moneda muy fuerte, y el dólar que sigue siendo una moneda muy débil. Esas dos cuestiones son las que ayudan a que esta pérdida de competitividad del peso no se manifieste tanto.

• El sector externo, que es el otro motor, sigue siendo muy bueno, o extraordinario en términos históricos para la Argentina. A pesar de que a este modelo ya nada le alcanza en términos de soja o de Brasil, si uno analiza hoy en un marco histórico lo que son estos dos ejemplos para la Argentina, está en una situación muy muy buena. Pero este modelo se hizo adicto a la soja y a Brasil y necesita dosis incrementales de droga; más precio de soja todos los años y un Brasil que crece apreciando su moneda todos los años.

• Ese escenario, que este modelo debilitado necesita del mundo, no se va a dar seguramente. Entonces perdimos el motor de la competitividad de tipo de cambio, el motor del sector externo ya no tracciona como antes, se ponen de manifiesto cada vez con más fuerzas las inconsistencias del modelo que tiene que ver con, por ejemplo, cuello de botella que hacen al sector energético, problemas desde el punto de vista fiscal, salida de divisas o una cantidad de cuestiones que son cada vez más difícil de ocultar y hace que todos los caminos conduzcan a un 2012 más frio, con menor nivel de actividad haga lo que haga el gobierno.

Creo que eso es inexorable. Por más que el gobierno se levante un día iluminado, haga un buen diagnóstico y trate de aplicar las medidas más correctas el enfriamiento a nivel de actividad es inexorable.

• A pesar de que las cifras o las estadísticas oficiales lo disimulen, ya el 2011 no se creció como otros años y el efecto arrastre para el 2012 en términos de actividad es muy magro. Nosotros tenemos una proyección de crecimiento de entre el 3% y el 4%, muy lejos del crecimiento de otros años. Todo esto siempre y cuando el mundo no se ponga de frente o termine de explotar como fue la crisis de Lehman Brothers de fines del 2008. Iremos a una recesión con niveles de inflación alto. Eso se llama estanflación.

Los argentinos ya hemos atravesados procesos o períodos así y son complicados. Son de nulo crecimiento, con nada de creación de empleo y una inflación superior al 20%. Una situación difícil desde el punto de vista social también.

• Un gobierno que se dice Keynesiano lo que tiene que hacer cuando la economía se enfría y hay algún atisbo o peligro de recesión es aumentar el gasto público para compensar la contracción del gasto privado, aumentar la emisión de dinero para incentivar el nivel de actividad y devaluar, eventualmente, si se cuenta con esa herramienta. Esas son las medidas que este gobierno le recomienda a los países europeos. Con tono de maestra ciruela le decimos lo que tenemos que hacer, sin embargo nuestro país, en un contexto que amenaza ser recesivo, hacemos un ajuste fiscal porque eso es lo que se viene.

¿Por qué? Porque no nos queda otra ya que en la época de bonanza nos exprimimos todo el jugo y no dejamos nada para periodos más complicado, aumentamos el gasto público más del 30%, cuando la economía crecía a tasas chinas aumentamos la base monetaria a un 40% en esa misma circunstancias, usamos la política cambiaria como un ancla antinflacionaria y nos comimos las posibilidad de hacer políticas contra cíclicas ahora cuando más la necesitamos y la economía amenaza con enfriarse.

Así que lamentablemente el gobierno tiene que pensar muy bien lo que quiere hacer para que este proceso de enfriamiento que decíamos que era inexorable no le pegue muy de lleno a los sectores sociales más vulnerables.

Luego llegó el turno de Néstor Niell, presidente de INTAGRO, quien se refirió a la gravedad de la sequía:

“Este déficit de precipitaciones y variaciones de precipitaciones tiene dos gravedades. Primero las hectáreas aún sin sembrar. Se estima que quedan 4 millones y pico de soja, entre restos de primera, atrasados, y de segunda; y 950.000 de maíz”, comentó Niell.

“Segundo, lo sembrado, especialmente lo referido a maíz, en algunas zonas tiene pérdidas de cierta importancia. Alrededor de 30%/40%, viendo el estado de las plantas, y ya es un estado irreversible. Quizás se pueda cortar con alguna lluvia pero si sigue sin llover estas pérdidas van a seguir acumulándose”, agregó el especialista.

“Ya hay lugares en que, sin ser la mayoría, está aplicando los cuadros de maíz para hacer reserva de forraje. Con lo cual es muy importante no sólo lo que no está sembrado en el área de cultivos, sino también que los pronósticos no son demasiado buenos. Todo el mundo decía que viene la “niña” pero hasta que uno no la ve la siembra no se da cuenta por donde tiene su efecto. Yo creo que la situación es bastante grave”, mantuvo Néstor Niell.

El especialista también sostuvo que:

• Este es un país que adolece importantemente de cifras o información en cuanto a áreas sembradas y a veces en cuanto al estado de los cultivos. Yo te diría que la bolsa de cereales de Buenos Aires es una de las que más avanzo en los últimos años en cuanto a profesionalizar el tema de las estimaciones, y todavía nos falta mucho para llegar al sumun.

Hay toda una concepción en cuanto a la gente que hace estimaciones de que hay que tener mucho cuidado y ser muy conservador: ‘si viene la sequía no bajemos de golpe’, ‘no creemos alarmas’, etcétera.

Y otro punto es que hay falencias en cuanto al tecnicismo con el que se hacen las estimaciones, además de la información o el input que se le pone a ese esquema de estimaciones. En la Argentina normal no se nota tanto pero cuando aparece anormalidad como esta sequía empieza a doler y a hacer ruido.

• Van 4/5 años de convivir con este pésimo sistema, que no sólo afecta a los productores sino a la cadena comercial también. Antes la cadena tenía oposición de intereses y ahora tiene de sentimientos.

En consecuencia, es tan malo lo que sufrimos estos años que da la sensación de ser mejoradora de lo que tenemos. Por eso por ahí nos conformamos con decir que es un poco mejor pero sin dudas no es lo ideal ni lo que siempre aspiramos en materia de comercio granario, donde la Argentina siempre tuvo un galardón de ser un país donde había una buena libertad o manejo comercial dejando de lado las intervenciones.

• El sistema nuevo no sabemos cuál va a ser, y el que nos tiene acostumbrados planteaba lo siguiente: siempre estaba la base de la defensa o la reserva en la ecuación de la mesa de los argentinos y, a título de ejemplo, se decía de reservar el 40% de la cosecha para la mesa de los argentinos y el 60% restante que tenga una libre comercialización como era históricamente en la Argentina.

Por eso se proponía de crear una comisión de evaluación de cuánto era la cosecha y de ahí sacar el porcentaje necesario para la mesa de los argentinos. Inclusive ver esa mesa cuánto requería porque por ahí se escucha que se necesita 7 millones de trigo y que yo sepa con 5/6 millones no se necesita más.

Por eso el tema es de determinar cuánto se reserva sensatamente, creando una comisión en la cual necesariamente tienen que estar las entidades de la producción, que hasta aquí han estado alejadas en todas esas mesas de maíz o de trigo que se hacían en la Secretaría de Comercio. El remanente, el 60% restante, se deja con libre comercialización. ¿Qué implica esto? Que cada señor puede exportarlo de la forma que quiere, con libertad.

• En todo esto la convicción que yo tengo es de que empecemos a andar y a mejorar sino nos van a tener entretenidos con un sistema ideal que nunca va a salir y vamos seguir conviviendo con este status quo donde el productor se pierde US$ 50/60 por tonelada que se lo queda uno u otro eslabón comercial pero que este no lo recibe, y ahí si en algún momento va a pasar como paso en la ganadería o el trigo donde no se siembra más trigo y se busca otras alternativas.