Atrás quedaron los cortes de ruta. Lejanas anécdotas surgen al recordar las movilizaciones multitudinarias logradas un 25 de mayo de 2008 al pie del Monumento a la Bandera en Rosario.
También en el baúl de los recuerdos quedó la marcha al Monumento de los Españoles llevado a cabo un 15 de julio de ese año, buscando sumar fuerzas para derogar la resolución 125.
Distantes imágenes se vienen a la mente de cualquiera, cuando se recuerda a un tímido y dubitativo Julio Cobos decir “mi voto es no positivo”. De allí Cobos se convirtió en un referente opositor que se diluyó como un amor de verano.
Pensar que en aquellos meses el sector, el agro, el campo, el yuyo; dejaba de lado al fútbol en las mesas de café y se convertía en el diálogo obligado de cualquiera. Todos sabíamos de campo; tal como comúnmente se hace cuándo el rugby o el básquet son furor en épocas mundialistas.
Saber -con el correr del tiempo- que varias versiones hablarían de un duro enfrentamiento entre Cristina Fernández y Néstor Kirchner aquella noche tras la decisión de Cobos, en dónde la presidenta le habría dicho a su marido “renuncio” y solo la tenacidad de Néstor la habría hecho continuar. El modelo que estaba en jaque y las elecciones legislativas de 2009 que de a poco asomaban.
Y llegaron nomás los momentos de sufragar, y tras ello la sociedad apoyó masivamente a los candidatos provenientes del gremialismo rural.
Ricardo Buryaile, Pablo Orsolini, Ulises Forte eran algunos de los que asumían una banca y prometían una pelea leal y transparente a ese modelo desde las entrañas del Congreso.
Diciembre de 2009 era una época gloriosa. El momento de jurar como diputados de la Nación para los recientemente mencionados y comenzar en marzo de 2010 (tras la inauguración de las sesiones ordinarias) a legislar.
Pero nada pasó. La falta de propuestas en común, la diversidad de opiniones sobre un mismo tema debido al diverso origen gremial, verse imposibilitados de apoyo por otros pares por falta de seducción y cintura política, más los artilugios del oficialismo para no lograr quórum para dictámenes y sesiones; hizo agua en el campo.
Como las noticias de interés, que van perdiendo audiencia con el correr del tiempo hasta que la aparición de nuevas informaciones las sepulta al olvido; el campo corrió un camino de similares características.
El auge quedó lejos y como se sabe, todo triunfo deja bajo la alfombra las diferencias. Pero en algún momento amanecen y cuándo lo hacen, llegan para distanciar. La Mesa de Enlace sigue unida, pero las distintas posturas que tomaron sus integrantes sobre algunas líneas políticas hicieron que de a poco las diferencias comenzaran a ser más notorias.
En las elecciones presidenciales de este año, Cristina Fernández recibió un apoyo masivo de todo el país. El interior productivo, las economías regionales que viven de la producción primaria también lo hicieron. Y lo hicieron igualmente en el plano legislativo.
El caso más representativo fue el de Mario Rafael Carlos Llambías (tal como su nombre figuraba en la boleta). Seducido por Elisa Carrió, se presentó como primer diputado por la lista de la Coalición Cívica. Al ex presidente de CRA no lo salvó ni la posibilidad de un corte de boleta. Su añorada banca, aquella a la que debió haber apostado en el 2009, le quedó muy distante. Pensar que se renovaban 35 bancas por la provincia y él no pudo entrar.
El nuevo Congreso, los nuevos “agrodiputados”
En estas elecciones solo Omar Barchetta (el ex vicepresidente de FAA) ingresó en representación de los ahora “agrodiputados opositores”. El candidato impuesto por Hermes Binner en la boleta del Frente Amplio Progresista pudo jurar a su banca gracias a la tercer colocación que ocupaba en la lista.
Pero el mote de “agrodiputado” mutó, y mutó de partido. Los que ahora vienen del sector, los que conocen a la producción primaria, son los kirchneristas.
Mas allá de la resonancia que tenga su asunción como presidente de la Cámara baja, Julián Domínguez es el saliente ministro de Agricultura; aquel que comandó la cartera durante dos años y fue encargado de enfriar temperatura, relajar nervios y distanciar a la Mesa de Enlace con acercamientos hacia Federación Agraria y Coninagro.
Además de Domínguez, otro que asumió una banca es el ex vicepresidente del INTA y ex ministro de la Producción de Formosa. Nada más y nada menos que Luis Basterra.
Pero siguen las firmas. No podemos olvidar a Fabián Francioni (ex intendente de Leones, Córdoba) y Omar Perotti (también ex intendente, de Rafaela; Santa Fe), entre otros.
El nuevo presidente de la Comisión de Agricultura
El avance de los “agrodiputados” oficialistas ha ido en detrimento de los opositores. Al asumir, Buryaile resultó electo presidente de la Comisión. Tras un año, le dejó el cargo al tucumano Juan Casañas. Tras dos años (recodemos que el antecesor de Buryaile era el cordobés Alberto Cantero Gutiérrez) el oficialismo encabezará la Comisión que se ocupará de dar dictamen a proyectos tan resonantes como, por ejemplo, ley de tierras y ley de semillas, de la mano del mencionado Basterra.