Muchos productores de trigo empiezan la recolección y se dan cuenta de la
dramática situación que enfrentarán cuando haya que pagar las facturas del
contratista de trilla, fletes e insumos utilizados en la implantación y
protección acordados para liquidar a cosecha. Dada la situación de mercado
actual, es muy difícil transformar el trigo en dinero para poder cancelar los
compromisos comerciales o fiscales. Esta situación afecta la cadena de pagos en
el interior, ya que el trigo desde siempre cumplió funciones de alivio
financiero en ésta época del año.
En este momento, muchos agricultores toman conciencia de las cuentas en rojo que
deja el trigo 2011/12. “A muchos no les alcanzará lo cobrado para pagar todas
esas cuentas, complicándose la implantación de cultivos de segunda. Por otro
lado, se notan dificultades para la obtención de créditos, situación que se
endureció particularmente en los últimos 30 días”, sostiene Santiago del Solar,
miembro de la comisión directiva de los Consorcios Regionales de Experimentación
Agrícola (CREA).
Campaña 2012/13
El productor de trigo perdió poder adquisitivo con relación a años anteriores y ve muy complicada la siembra de granos finos en la campaña próxima.
Más allá del amargo recuerdo del bajo precio a cosecha en 2011, que reducirá
significativamente el área por sembrar en 2012, quien se anime a hacerlo deberá
poner más de lo que cobró en la trilla para mantener el área implantada con el
cereal.
Veamos las cuentas: el propietario de un campo triguero del oeste de Buenos
Aires, que cosechó 3,5 toneladas por hectárea, obtendrá un ingreso neto de 235
dólares por hectárea, una vez descontados los gastos de comercialización
(fletes, comisiones, etc). En esta zona, el flete al puerto (330 km), según
CATAC, pasó de representar el 14% del valor del trigo al momento de la cosecha
2010/11 al 32% del precio de la actual campaña.
Según Alejandro Vejrup, técnico CREA, la implantación de un cultivo de trigo en
la campaña 2012/13 en el oeste de Buenos Aires, si se realizará hoy, exigiría
330 u$s/ha. Es decir, para sembrar 100 hectáreas el año que viene, debería
invertir el ingreso neto (no la ganancia) de 140 hectáreas recolectadas en la
actual campaña.
Otros indicadores
Otra forma de evaluar el deterioro del poder adquisitivo del productor es considerar el costo de la operación de siembra en quintales de trigo. En la implantación del otoño de 2011, se debían vender 1,75 quintales de trigo para pagar los 140 pesos que costaba sembrar una hectárea. Con los valores actuales del cereal, se deben vender 3,55 quintales para pagar los 180 pesos que se cobran hoy por sembrar una hectárea de segunda (cuadro 1).
Cuadro 1. Quintales necesarios para pagar la siembra

Algo parecido pasa con el costo de cosecha. Cálculos efectuados por Vejrup muestran que este ítem exige vender el 13% de la producción con los rindes medios de la zona en la campaña 2011/12, contra el 6,9% del ciclo previo (88% más).
Otro indicador del deterioro el poder de compra del productor triguero es “el
precio de dolor”. Es el valor al cual se equilibran costos e ingresos en cada
zona de producción. Para la campaña 2011/12, ese valor asciende a 180 u$s/t. en
un campo arrendado de la zona de Tres Arroyos, lo que resulta 33% superior al
que paga el mercado por el Disponible.
¿Por que se produce este fenómeno? “Porque bajó el mercado internacional pero,
sobre todo, porque persiste el descuento en el precio por la comercialización
cuotificada”, apunta del Solar.
El precio FAS teórico del trigo según el Minagri es de 165 u$S/t, mientras que
el Disponible cotiza a 120 u$S/t. Se mantiene un descuento de 45 u$s/t sobre el
valor de paridad, “asociado a la gran disponibilidad de cereal el viejo de la
campaña 2010/11, que aun no se pudo comercializar, al que se agregan los 13
millones de toneladas están ingresando por la cosecha 2011/12”, concluye el
empresario.