Pablo Pussetto, Presidente de Fertilizar:
Mediante la denominada “Red de Nutrición”, la Región CREA Sur de Santa Fe en conjunto con el IPNI, mantienen en forma ininterrumpida desde la campaña 2000/01 una red de ensayos con un protocolo común.
Los ensayos establecidos en 6 lotes de 2100 mts, se establecieron con dos rotaciones inalterables (maíz-soja-trigo/soja y maíz-trigo/soja) pero con tratamientos de fertilización diversos.
Cada lote fue fertilizado para cada campaña con nutrientes que compensaban la extracción que generaban los cultivos y a su vez con un exceso de entre 10 a 15%.
El primero de los seis lotes -de 30 x 70 mts-, fue tomado como testigo, y en estos 11 años jamás fue tratado con nutrientes. El segundo, solo fue expuesto al accionar de fósforo y azufre. Al tercero se le aplicó la ecuación nitrógeno-azufre. El cuarto fue tratado con nitrógeno y fósforo. El quinto quedó bajo la aplicación de los 3 fertilizantes ya mencionados y al sexto y último lote se le aplicó la misma fertilización que al anterior (es decir; nitrógeno, fósforo y azufre) con el agregado de micronutrientes como magnesio, boro, cobre y zinc.
Los resultados conocidos en la jornada del último martes, correspondieron a los que fueron relevados hasta el año pasado. El objetivo, evaluar las deficiencias y las respuestas del suelo a cada fertilizante según rendimientos de cosecha, mediante evaluaciones directas y residuales.
El orador principal de la jornada fue Miguel Boxler, Coordinador de la Red CREA Sur de Santa Fe, quién nos detalló las diferencias porcentuales que se registraban en el cotejo de cada lote.
“Durante los primeros tres años, hay diferenciales de rindes pero los mismos no son tan sustanciosos; la ecuación más pronunciada se certifica en el largo plazo, dónde los contrastes de volumen se acentúan en el lote implantado con nitrógeno, fósforo y azufre”, precisó Boxler. A lo cual agregó: “el diferencial entre el testigo y el sexto lote se da no solo por la fertilización, sino también por la caída de nutrientes residuales. La rotación sola no alcanza para compensar la extracción”.
En otra parte de su exposición, Miguel Boxler explicó que los resultados fueron evaluados solo con lo cosechado en la franja central (de 10 mts.) de cada lote de 30 x 70.
“El productor tiene que entender que no solo se debe tomar conciencia de que fertilizar es cuidar el recurso suelo, sino que la aplicación externa de nutrientes favorece a mayores volúmenes de cosecha”, destacó Jorge Bassi, Vicepresidente de Fertilizar.
Resultados
Los siguientes resultados están expresados en diferencias porcentuales. Los mismos comparan la cosecha del lote testigo (jamás fertilizado) con la del quinto lote (tratado con nitrógeno, fósforo y azufre)
Soja 2da
Año 2001, diferencia 11,22%
Año 2003, diferencia 41,42%
Año 2005, diferencia 40,93%
Año 2007, diferencia 57,95%
Año 2009, diferencia 44,25%
Maíz
Año 2000, diferencia 32,99%
Año 2002, diferencia 45,50%
Año 2004, diferencia 61,69%
Año 2006, diferencia 61,58%
Año 2008, diferencia 61,06%
Año 2010, diferencia 71,41%
Trigo
Año 2001, diferencia 48,51%
Año 2003, diferencia 61,55%
Año 2005, diferencia 63,84%
Año 2007, diferencia 70,13%
Año 2009, diferencia 79,77%