Un ensayo del economista Ernesto A. O’ Connor en el marco del informe publicado por el Programa de Análisis de Coyuntura Económica, de la Facultad de Ciencias Económicas de la Pontificia Universidad Católica Argentina (UCA), expone el debate de la política económica y la crisis global.

El escrito comienza con la explicación de la crisis de las hipotecas de 2008, la que “se ha prolongado hasta nuestros días, imponiendo una revisión acerca de los fundamentos del crecimiento de largo plazo, a la par de exacerbar la búsqueda de instrumentos macroeconómicos para salir de la crisis, sobre todo en EE.UU. y la UE”.

O` Connor continúa con el debate en torno al crecimiento económico, cuya teoría considera que “sigue siendo, como en los comienzos formales de la ciencia económica, el tema por resolver. De aquella preocupación de los economistas clásicos por explicar las causas de la riqueza de las naciones hace más de dos siglos, a los interrogantes de la actualidad, no hay tanta brecha como suele pensarse”. Y agrega: “si existe un campo de la Economía con más interrogantes que leyes de comportamiento definitivamente identificadas, ese es el del crecimiento y desarrollo económico”.

Otro aspecto que se revisa en el trabajo de O` Connor tiene que ver con “los aportes de los últimos veinte años, para confluir en ciertos puntos centrales del debate actual acerca de las causas del crecimiento económico. Se parte de las teorías del crecimiento endógeno, para luego revisar someramente estrategias de desarrollo implementadas a la par que las teorías señaladas se desarrollaban”.

En las reflexiones finales del ensayo, el economista revisa algunas nuevas tendencias en materia de explicación del desarrollo, desde lo institucional, hasta otras orientadas a recuperar el rol de las políticas económicas, “fundamentadas sobre todo en las experiencias del sudeste asiático y en los recientes casos de desarrollo de Asia Pacífico y China, pero, fundamentalmente, a la luz de la prolongación de la crisis de las hipotecas, que ya lleva tres años sin definitiva solución (setiembre 2008- 2011), y la crisis de la globalización, tanto en la evidencia como en el debate de la ciencia económica”.

Y pese a que “los caminos al desarrollo se encuentran hoy más esclarecidos, la aplicación de la teoría del crecimiento a la práctica sigue siendo un desafío. Lo que es claro es que, si bien se han identificado, tanto desde la teoría, como desde la evidencia empírica, algunas variables clave que explican el crecimiento, no existe un consenso sobre las políticas que llevan al desarrollo. Además, la crisis global ha puesto en tela de juicio muchos supuestos, y esto ha impactado en la ciencia económica”, asevera O`Connor.

Asimismo, considera que la calidad de las instituciones es clave, “aunque China no sea el mejor ejemplo de calidad de las instituciones. Las buenas instituciones pueden ser logradas, pero esto requiere experimentación, voluntad para salirse de la ortodoxia y atención a las condiciones locales. El crecimiento económico de corto y mediano plazo no requiere profundos cambios institucionales. Pero sostener alto crecimiento frente a circunstancias adversas requiere fuertes instituciones”, precisa O`Connor en su ensayo.

Respecto de las posibles soluciones de fondo que no llegan, el economista explica que “pueden deberse a la falta de liderazgo político en Occidente. Si bien hay que esperar los efectos definitivos de la reunión del G 20, es imprescindible recuperar el liderazgo político en EE.UU. y en UE, para que estos países no caigan en largas recesiones”.

Como alternativas, cita “la reestructuración de las deudas y un mejor financiamiento del gasto de las naciones desarrolladas”.

Por último, O`Connor considera “una reformulación del sistema financiero, pero sobre todo, comercial global, como otra de las alternativas, por ahora carente de mayores consensos, pero con creciente análisis”.

“El objetivo debe ser la creación de empleo constante, público y privado, para dar sustentabilidad política a los sistemas, y volver al crecimiento, con mayor equidad”, concluye.

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