En el marco del programa para la Unidad de Cambio Rural (UCAR), el organismo que tiene como objetivo la coordinación de proyectos financiados con recursos extranjeros, la Presidenta de la Nación, Cristina Fernández, destacó el dinero disponible proveniente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la Corporación Andina de Fomento y el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola.
La primera mandataria señaló que dos factores elementales para la producción primaria como el clima y el combustible deben tener una menor dependencia externa e instó a los empresarios a reinvertir sus ganancias para ampliar los sistemas de riego y la producción de etanol.
”El riego es fundamental para el desarrollo, el 75% de la superficie productiva es árida o semiárida”, destacó Fernández. Y agregó, que el área expuesta a aspersión mecánica sumaba hasta hace tres años 2,2 millones de hectáreas, un considerable aumento en comparación al millón y medio de parcelas registradas en 2003.
Respecto de la relevancia que tiene el agua, en el Tercer Simposio Internacional del Agua del último Congreso Aapresid, uno de los oradores, Martín Pasman, destacó que el 40% de los alimentos que se producen en el mundo se hacen bajo riego, y sólo en 17% del área disponible.
“La agricultura tiene la posibilidad de producir su propio combustible y reducir su exposición a las variaciones de precio”, resaltó en otro momento de su discurso la Presidenta.
La composición del préstamo proviene mayoritariamente del BID, ya que el aporte de éste llega a u$s 230 millones. Lo llamativo en este aspecto es que Estados Unidos sigue reprobando los créditos que recibe Argentina por parte de organismos internacionales.
El dinero será destinado a contribuir al desarrollo de las economías rurales regionales, mediante el aumento en la competitividad y las exportaciones agropecuarias de dichas economías.