Resulta prácticamente inevitable realizar un análisis de lo que dejaron las elecciones presidenciales del pasado 23 de octubre. Los detalles de los resultados de la elección del domingo pasado los brindan doctores Vicente Massot y Agustín Monteverde en su nuevo análisis político.

Sin duda alguna que el triunfo de Cristina Fernández fue contundente, así como también la victoria de Daniel Scioli en la gobernación de Buenos Aires. “Si nos fijamos con alguna atención en las cifras electorales conocidas desde 1983 a la fecha, pronto caeremos en la cuenta de que, al menos en teoría, el radicalismo se impuso en dos ocasiones — con Raúl Alfonsín y Fernando de la Rúa— y el justicialismo en cinco –dos veces con Carlos Menem y las últimas tres de la mano de los Kirchner. Ahora bien, la idea según la cual hay una masa fija y decisiva de votantes de la UCR y del PJ no resiste análisis, salvo que consideremos a los radicales y peronistas un conjunto de veletas”, destacan Massot y Monteverde en su informe.

Y agregan: “En realidad lo que ha ocurrido en estas playas, desde el fin del Proceso Militar, tiene más que ver con la forja de coaliciones muy abarcativas, basadas en la UCR y el PJ, que con la victoria en solitario de los así llamados partidos tradicionales. Muy claramente, tanto Alfonsín, Menem, y los Kirchner, en el 2007 y ahora, fueron capaces de nuclear en torno suyo a una masa de voluntades que carece de observancias ideológicas firmes”.

En definitiva, lo que intentan exponer los analistas es que ya se ha perdido la fuerza de identificación partidaria y sus multitudes cautivas. “Los partidos han perdido peso específico, hasta desaparecer casi, porque hay pocos peronistas, radicales y socialistas definidos. A la gente le atraen los hombres más que las agrupaciones y las circunstancias coyunturales más que las plataformas partidarias”, resaltan.

De modo que al interrogante sobre si ganó, pues, el peronismo, corresponde una doble respuesta: “Sí y no. Al conservar todavía una estructura a nivel nacional, reforzada desde el poder central, las ventajas que acredita el PJ a la hora de organizar una campaña en toda la geografía del país, son considerables. Pero si mañana se desplomasen los precios de las materias primas, Brasil entrase en crisis y China dejase de crecer, nadie podría asegurar que el peronismo triunfaría. Dependería, en buena medida, de esas mayorías mutantes”, aseveran Massot y Monteverde.

Segunda incógnita planteada: ¿Hermes Binner será el líder de la oposición? “Si la idea no tuviese hoy tanto calado periodístico, la pregunta sonaría a disparate. Es que —por definición— no existe ni existirá un jefe de la oposición entre nosotros, en atención a que no hay tal cosa como una oposición. Existen, sí, islotes opositores; algo muy distinto. Con todo, hagamos un ejercicio para ver qué consistencia tiene la supuesta capitanía de Binner”, reflexionan los analistas a la hora de pensar el armado de la oposición.

Pese a que el actual gobernador santafecino obtuvo 16 % de los votos nacionales, ubicándose lejos de la candidata oficialista, no se debería desmerecer dicha cifra ya que la misma “ha sido superior a los porcentajes obtenidos por Alfonsín, Duhalde, Rodríguez Saa, Altamira y Carrió. Creció, además, su caudal electoral en mayor proporción que el de cualquiera de los contendientes —incluida Cristina”, repara el informe.

“Binner será, sin duda, uno de los dos principales dirigentes del arco opositor junto a Mauricio Macri en el caso —claro— de que ambos decidan ocupar ese lugar. Dicho de otra manera, nada asegura que frente a tamaño poder acumulado por el gobierno, Binner y Macri quieran desenvolver una estrategia confrontativa, al menos en 2012. De los demás dirigentes —Elisa Carrió, Ricardo Alfonsín, Pino Solanas, Eduardo Duhalde y los Rodríguez Saa— es conveniente olvidarse. Ninguno hará abandono de la actividad política, pero, a su vez, ninguno estará en condiciones de desempeñar un rol protagónico en los próximos años”, reflexionan los analistas.

La tercera incógnita que implanta el informe: ¿qué hará Cristina? “Salvo ella, nadie lo sabe. Sobran al respecto las especulaciones y faltan las certezas. En tren de sumar una opinión más a la larga serie de pronósticos lanzados en las últimas horas, en cuanto al rumbo que seguiría la presidente, hela aquí: más de lo mismo”, mencionan Massot y Monteverde.

En este sentido, pese a que no descartan que se realice algún retoque en materia económica y financiera, no vislumbran nada de fondo: “ni devaluación, ni desdoblamiento del mercado cambiario, ni crawling peg. Podrán irse Boudou de Economía, Fernández de la Jefatura de Gabinete, Tomada de Trabajo y Domínguez de Agricultura. ¿Quiénes llegarán? Seguramente los entrantes pertenecen al riñón cristinista y, por lo tanto, imaginar modificaciones de peso luego de haber obtenido 54% de los votos, es no entender el ADN kirchnerista. Lo que funciona no cambia y la señora cree, a pie juntillas, que el modelo no sólo funciona bien, sino que representa un ejemplo digno de ser imitado”.

Y concluyen: “Sólo la economía mundial podría hacerla entrar en razón. Mientras tanto tendremos una presidente imperial, plebiscitada democráticamente y montada sobre un poder hegemónico con pocos antecedentes en la Argentina contemporánea”.