El panorama está claro. El Gobierno parece haber apostado a dejar subir las tasas de interés para intentar establecer así una barrera que frene la incesante fuga de dólares . Por ahora no lo ha logrado, porque la demanda de divisas sigue firme y, se dice, estabilizada en los 3.000 millones de dólares al mes . La propuesta “ortodoxa” logró una reacción “ortodoxa”: los créditos se están encareciendo y el impacto sobre la actividad económica ya se hace sentir . El panorama, ayer, era este: los bancos estuvieron dispuestos a pagar 20% anual por un plazo fijo a 30 días de 5 millones de pesos . Al mismo tiempo, a una pyme que quiso descontar un cheque, le cobraron una tasa del 28% . Entre bancos, en el llamado “call money”, la tasa rondó el 26% anual.

En cualquiera de los tres ejemplos, son tasas que no se veían desde enero de 2009 . La tasa Badlar para plazos fijos pagados por entidades privadas habría llegado al 18,5% (el dato oficial se conocerá el lunes.

La diferencia entre lo que paga un banco y lo que cobra se explica no solo por la utilidad que busca el financista. El banco que toma plata al 20% luego se ve obligado a inmovilizar el 14% del depósito como encaje, y sobre los intereses que cobra debe tributar un 6% como Ingresos Brutos. De ahí la fuerte diferencia entre la tasa pasiva (la que paga el banco al ahorrista) y la activa (la que le cobra al deudor).

A este escenario se suma como actor central la ANSeS.

El organismo decidió – se dice que por orden expresa de Economía – no renovar los plazos fijos que tiene depositados en bancos privados. Se lleva a la plata al Nación. La jugada de la ANSeS implica que los bancos privados podrían dejar de contar con 12.000 millones de pesos . Es un número que puede mover el “amperímetro” del mercado, y por eso la aguda suba de las tasas de interés.

Hay menos pesos en circulación y los bancos pelean por ellos pagando más tasa .

Como se dijo, a este escenario se llegó por la incesante salida de dólares, que achica las reservas monetarias del Banco Central y reduce la liquidez de los bancos. Un ejemplo: un ahorrista al que le vence un plazo fijo decide, en lugar de renovarlo, usar esos pesos para comprar dólares. El banco entrega esos dólares y con los pesos que recibe vuelve a comprar dólares al Banco Central. En definitiva, los pesos que faltan en el mercado se acumulan en el Banco Central.

A su vez el BCRA intenta “devolverlos” al mercado no renovando la totalidad de las Lebac y Nobac. Pero las tasas, igual, suben.