Será Cristina Kirchner también la tercera persona a la cual en ese camino se le cruzó la muerte y le arrebató uno de sus seres más cercanos. Juan Perón, como Cristina Kirchner, enviudó; Carlos Menem perdió a su hijo mayor.
Otras dos coincidencias afectaron a los dos predecesores de la Presidenta en obtener el segundo mandato consecutivo: el cambio de las condiciones económicas internacionales que colaboraron con terminar por agotar los modelos que habían sostenido Perón y Menem en su primera ronda.
Perón hizo un programa antiinflacionario que le encargó a Alfredo Gómez Morales y fue exitoso. Por eso, en su tercer mandato, volvería a encargarle que arreglara los desbalances causados por el congelamiento de precios de José Ber Gelbard, pero entonces le fue imposible y llegó Celestino Rodrigo, con la devaluación y ajuste que lo hicieron tristemente famoso.
A Menem, que obtuvo la reelección en medio de la catástrofe del efecto tequila y la tragedia personal y familiar, le quedaron dos años de fuerte entrada de capitales, pero tras la crisis rusa primero y la brasileña después, todo fue cuestión de tiempo. La bomba le explotó al siguiente gobierno.
Cristina Kirchner enfrenta un mundo adverso y oscilante, y una situación local debilitada por el déficit fiscal, la caída del superávit comercial, la alta y no reconocida inflación. Brasil, principal socio, crece mucho menos, demanda menos, le sobra producción y se transforma en competidor, y además devalúa un poco nominalmente y un poco les baja los impuestos a los exportadores.
Sin embargo, la situación podría mejorar si en su segundo mandato la Presidenta emprolijara las cosas y fuera capaz de atraer una buena porción de las inversiones que se está llevando Brasil, no sólo por ser más grande, sino también más confiable.
"Las automotrices tienen comprometidas inversiones por US$ 25.000 millones hasta 2014 y eso es sólo para el mercado brasileño y algunos vecinos. En la Argentina tienen que ser capaces de atraer algo, el país puede ser una buena plataforma", dice un empresario interesado en subirse a una eventual ola. "A diferencia de Brasil, podría ser competitiva frente a otros países. Cristina Kirchner podría iniciar el camino de plataformas industriales verdaderas, competitivas y con mercados diversos", explica.
¿Querrá la Presidenta? Seguro que sí. Pero ello significaría jubilar a Guillermo Moreno, medir la inflación de verdad y reformar el Indec, hacer un acuerdo con el Club de París. Tal vez así reduciría la probabilidad de que se cumpla en ella la segunda parte de la maldición que sufrieron sus predecesores.