El análisis político de los doctores Vicente Massot y Agustín Monteverde indica un mal presagio: que la Argentina no está blindada y que cualquier situación de crisis en Europa nos dejaría desprotegidos también a nosotros.

El Jefe de Gabinete, Aníbal Fernández lo acaba de reconocer: “Argentina presenta flancos vulnerables si acaso estallase la crisis económica que, cada día más, se agiganta en Europa”, señalan Massot y Monteverde, pero parece que desde el Ministerio de Economía y desde el Poder Ejecutivo no quieren reconocerlo o suavizan esta situación en sus discursos.

Pero no se puede tapar el sol con un dedo. Si se observa la devaluación del real —19 % desde fines de julio—cada vez más pronunciada, junto a la caída sostenida del precio de la soja —20 % en apenas un mes— ya son dos indicadores no muy buenos para nuestra economía. Inclusive el análisis en cuestión se anima a ir un poco más allá y sentencia: “Faltaría una retracción de la economía china para cantar...¡bingo!”.

Pese al pesimismo que se ve en Massot y Monteverde respecto del curso de las políticas económicas, morigeran su pronóstico expresando que “no se puede comparar lo que sucede ahora con los momentos que precedieron a la hiperinflación de 1989 o al default de 2001”; pero sí refuerzan la idea de que “el blindaje hoy sería de papel si al colapso griego le siguiese el de otros países periféricos del viejo continente —Portugal e Irlanda, por ejemplo— y alguno de los centrales —España e Italia—que vienen arrastrando problemas fiscales de bulto y tienen la obligación de ajustar sus cuentas públicas de una manera sencillamente brutal”.

Con las observaciones anteriores, parece ineludible concluir en que, por primera vez desde mayo del año 2003, el gobierno podría atravesar dificultades económicas. si se desencadena la crisis Europa que amenaza al mundo entero.

Asimismo, Massot y Monteverde realizan el siguiente interrogante: ¿Debería la presidenta de la Nación estar preocupada por lo que ocurre actualmente en Europa? ¿Por qué de a ratos deja traslucir un tono moderado y humilde, y en otras ocasiones, tanto ella como el ministro de Economía, la ministra de Industria y el ministro de Agricultura destacan en sus discursos que estamos en el mejor de los mundos, cual si demostraran que miran otro canal?

En el análisis también plantean que es lógico que “el mundo no desaparecerá, aunque es conveniente no perder de vista lo que significó, en su oportunidad, el efecto Tequila o la quiebra de Lehman Brothers”.

A todo esto, realizan una introspección en el arco kirchnerista, y destacan el primer enfrentamiento que para ellos estaría dado por el actual gobernador de Buenos Aires, Daniel Scioli, y su candidato a vice en la fórmula, Gabriel Mariotto. “Si hubiese que calificar con pocas palabras el antagonismo, sería menester decir que es de baja intensidad —al menos por ahora— y casi clandestino”, sentencian Massot y Monteverde.

Para los analistas, “la disputa no se halla en juego el poder bonaerense. Mariotto fue puesto a dedo por la presidente menos para hacer las veces de comisario político que para tratar, sin prisa y sin pausa, de erigir una estructura capaz de competir con Scioli en 2015. Cristina Fernández no tiene necesidad de controlar al mandatario provincial a través de Mariotto”.

De hecho, “imaginar que luego de doce años de administración del país y considerándose una refundadora de la nación, la viuda de Kirchner incluirá al ex–motonauta en la lista de sus posibles sucesores, supone un exceso de ingenuidad”, disparan Massot y Monteverde.