Tal como anticiparon cinco meses atrás los doctores Vicente Massot y Agustín Monteverde, las reservas internacionales están cayendo vertiginosamente.
Adjuntamos el informe económico:
• Los pagos de deuda y la dolarización sin pausa están erosionando las arcas del
Banco Central.
• En lo que va del año las reservas brutas pierden más de U$ 3200 MM.
• Pese a toda la alquimia contable puesta en juego, las reservas están por debajo de U$ 49000 MM y perforando los niveles de comienzos de junio de 2010.
Asimismo, Massot y Monteverde insisten en que “esta fuga hacia el dólar constituye por lejos el problema más acuciante para el gobierno”.
• Sólo la semana pasada terminó otra vez con el BCRA vendiendo billetes por U$ 400 MM en el mercado contado.
• Y entre ayer y hoy se fueron U$ 100 MM.
• En lo que va de septiembre perdió U$ 1500 MM.
• Será el segundo mes consecutivo con venta neta de dólares, luego de que en agosto el BCRA sacrificara U$ 1176 MM.
• La gente apuesta contra el peso porque ve en la actitud del gobierno una intención de esperar a que pasen las elecciones para tomar medidas tendientes a reestablecer la competitividad del tipo de cambio.
• La escasa oferta privada es absorbida inmediatamente por las persistentes órdenes de compra.
• La decisión de anclar el valor de la divisa, reduciendo al mínimo el avance del tipo de cambio, acelera la salida de reservas y la liquidación de tenencias de otros bancos oficiales. Para auxiliar al BCRA en la oferta de divisas, otros organismos oficiales venden bonos contra dólares.
• La estrategia del BCRA al menos hasta octubre pasará por limitar en lo posible las ventas de contado, seguir maquillando la caída de reservas con préstamos de bancos del exterior, y continuar recurriendo a las ventas en el mercado de futuros.
• Se estima que el endeudamiento con entidades internacionales ya supera los U$ 2000 MM cuando hasta la semana pasada representaba la mitad.
• La política de tasas bajas ha constituido otra suerte de subsidio a la dolarización.
• La marcha de los depósitos bancarios ha comenzado a encender luces de alarma.
• En los 30 días previos al 16 de septiembre, los depósitos del sector privado se estancaron completamente, reflejando la dolarización de portafolios.
• Al mismo tiempo, los créditos al sector privado muestran para el mismo período un crecimiento de 5,5 %, lo que en parte ha sido volcado a la compra de divisas.
• Los bancos debieron elevar las tasas que pagan por los depósitos a plazo fijo, llegando a ofrecer 14 % la última semana.
• Si no se quiere seguir subsidiando la corrida, es indispensable que las tasas reales de interés suban.
• La caída estacional de los ingresos desde el exterior recarga la tarea de la entidad.
• Durante la semana pasada las liquidaciones de la industria aceitera y exportadores de cereales fueron casi 30 % inferiores a los de la semana precedente.
• De esta manera, completaron la tercera semana de retroceso consecutivo y cayeron al menor nivel desde la cuarta semana de julio.
• La inestabilidad y volatilidad del escenario internacional acelera la dolarización.
• El BCRA enfrenta una carrera de nervios: aun tiene espaldas, pero el deterioro del contexto financiero internacional acorta peligrosamente los tiempos.
• Con la fuga de divisas superando los U$ 3000 MM mensuales e ingresos limitados de dólares comerciales, la preocupación de las autoridades crece día tras día.
• Corresponde, sin embargo, dejar en claro que la génesis de esta corrida es esencialmente local, a lo cual se sumó tardíamente el complicado contexto mundial.
• Con una inundación de pesos a razón de 40 % interanual, sobran recursos para ir al dólar.
• Y con un atraso cambiario creciente —que marcha al ritmo de una altísima inflación en dólares— a la gente le sobran también razones para desprenderse de esa liquidez.
• El efecto final de la venta de dólares baratos por el BCRA es una contracción de la liquidez, lo que abre el camino a otra amenaza: una caída del consumo y de la actividad.