Cuando comienzo a escribir estas líneas, ya pasaron en la Argentina las internas Abiertas del 14 de agosto. Esto me lleva no a analizarlas, sino a pensar en las elecciones del 23 de octubre y los escenarios de los próximos años.

Pensar en las próximas elecciones, que para algunos son un trámite (o quieren generar la sensación de que así serán); para otros un desafío de contrapeso democrático y finalmente para otros es comenzar a construir la alternativa de gobierno para los próximos años; o sea, es tan variado como heterogéneo el abanico de intereses y  necesidades políticas en la Argentina que repercuten en la próxima elección.

Cuando  analizo el escenario político desde el lugar más objetivo posible, que sin dudas es el democrático, me surgen algunas preocupaciones:

La primera, es la necesidad de tener un sistema Democrático en serio. Nuestro sistema electoral todavía tiene grandes falencias que alteran las reglas de juego. Si analizamos algunas, podría nombrarles que la organización del escrutinio provisorio está en cabeza del Ministerio del Interior cuando tendría que estar en cabeza de un organismo imparcial tal como el Poder Judicial o un Órgano Autónomo independiente del Gobierno de Turno.

El peligro ¿Cuál es? Por ejemplo, si se quiere “cargar” que el candidato oficialista gana la elección por el 50% de los votos cuando en realidad el recuento no lo dice, lo pueden hacer, con tal de cambiar las tapas del diario del día después y alterar resultados, generar fraudes como en el siglo 19. Esto es algo que debemos cambiar urgentemente.

Otra cuestión que les podría nombrar es la competencia entre el Partido de Gobierno y cualquiera que quiera ser la alternativa. No puede ser que en un País que quiere ser democrático, exista una disparidad de acceso a los medios de difusión por parte de los partidos opositores comparativamente con el Partido de Gobierno.

El gobernante de turno, si tiene vocación Hegemónica puede utilizar la propaganda oficial (pagada por todos) junto a los medios oficiales (pagados por todos) sumado a la cadena nacional desdibujada, utilizada para actos políticos y finalmente la reglamentación de la ley de partidos políticos que impiden la publicidad por fuera de la autorizada por el partido gobernante de turno, reglamentada con “acceso igualitario” que de igualitario no tiene nada, sin dudas la competencia es por lo menos desigual. Otro aspecto a modificar.

Siguiendo con la Necesidad de un País más democrático, es fundamental el incentivo al elector a votar, generando no solo premios y castigos; los ciudadanos no eligen únicamente presidente, eligen muchísimos cargos que vienen con candidatos “colgados” o sabanas donde se vota a candidatos que no se conocen y que son parte del Aparato. Con la Boleta única y con la representatividad de los candidatos más votados, lograríamos tener un Congreso más democrático y representativo en serio.

 Si hablamos de representatividad de la voluntad popular, debemos referirnos al problema de las hegemonías. Como puede ser que en nuestro País no se contemple límites a las mayorías, existiendo el peligro de las “mayorías automáticas”, logradas a través del efecto “arrastre” de un candidato presidencial. Esto distorsiona el funcionamiento del poder más democrático como lo es el Legislativo. Si esto no se soluciona, es difícil lograr contrapesos o controles eficientes del Gobierno de Turno, ya que no existe quórum posible de los partidos alternativos, funcionando el congreso como un organismo administrativo que expide las leyes del “Gobierno Hegemónico”.

Para este punto, hoy por hoy, los ciudadanos son los únicos que pueden modificar esa mayoría automática con su voto.

Por último, en mi análisis de la necesidad de una País más Democrático, sin dudas debemos hablar del ciudadano. Sin una sociedad educada, formada en los principios democráticos, con un Estado que invierta en serio en Educación, con ciudadanos que participen de la manera que sea en la vida de su comunidad, que se comprometan con los problemas sociales, económicos, culturales, políticos; haga o no haga política partidaria no podremos lograr una Argentina más justa; con menos distorsiones de su sistema democrático y generarle menos poder de los que le dicen al ciudadano común “no te metas”, para seguir manejando los hilos de un País que tiene mucho para mejorar y que sin dudas puede llegar, algún día, a ser un ejemplo de País Democrático.

El siguiente artículo fue elaborado por el Dr. Augusto C. Acuña, Abogado-Docente UBA