La visión y la experiencia del norteamericano David Kolsrud, creador junto a otros productores del estado de Minessotta de DAK, una cooperativa de Energía Renovable, puesta en relación con las experiencias regionales de Argentina, hicieron del panel de Biocombustibles una conferencia en donde los participantes del XIX Congreso Aapresid pudieron profundizar conocimientos sobre los diferentes aspectos y dificultades que conlleva levantar una planta de biocombustibles en nuestro país. Y además, se hizo foco sobre los parámetros de organización que deben seguir los productores que se decidan a afrontar un emprendimiento de éste tipo.
Bajo la coordinación de Germán Di Bella, miembro de la Comisión Directiva de
Aapresid y también de la Regional Aapresid Río Cuarto, se llevó a cabo en la
sala Belt el panel sobre Biocombustibles que contó con cuatro disertantes.
En primer lugar, hizo uso de la palabra David Kolsrud, Presidente de la
Cooperativa de Energía Renovable DAK de los Estados Unidos. El especialista se
remontó a sus inicios en la materia en el año 1985 cuando se agrupó con otros
productores y dieron a luz a una de las primeras plantas de etanol en el estado
de Minessotta. En su referencia, Kolsrud afirmó que en la actualidad “la mitad
del etanol que se produce en los Estados Unidos lo hacen los productores, lo que
provoca un alto desarrollo en las zonas rurales”. El parámetro que reforzó el
norteamericano fue que los productores aprendieron a ser políticamente activos y
a trabajar de manera conjunta. De esa manera, con el correr de los años, crearon
la cooperativa que generó nuevas fuentes de empleo y además, a través de
alianzas con el gobierno estatal, consiguieron que se dictara la ley de etanol
renovable que posteriormente se extendió por todo el país del norte para
mercados de combustibles renovables. Los tres puntos que recalcó David Kolsrud
fueron: el compromiso de los integrantes, la focalización de objetivos claros y
aplicar los principios del cooperativismo. El resultado obtenido fue la creación
de nuevas fuentes de riqueza y como valor agregado, la producción del etanol
produjo que se expandiera la cría de ganados en tres estados vecinos a
Minessotta. Por último, el productor norteamericano indicó que están estudiando
para el futuro en materia de biocombustibles, las posibilidades y la riqueza del
butanol.
En segundo término disertó Manuel Ron, productor agropecuario e integrante del Grupo Regional Aapresid Río Cuarto (Córdoba) y socio fundador de Bio4: “Bioetanol Río Cuarto S.A”, un novedoso emprendimiento que ya tiene un fuerte anclaje en el mercado de los biocombustibles. El ingeniero Ron explicó que la idea surgió originalmente para darle valor agregado al principal cultivo de esa zona de la provincia de Córdoba, el maíz. Al igual que Kolsrud, Manuel Ron y sus socios fundadores se unieron a productores de maíz de la región y además tuvieron que abrir el abanico de sus conocimientos realizando consultas con otros profesionales como ingenieros mecánicos, químicos, entre otros. En fin, el ingeniero resaltó la necesidad y los resultados que traen el trabajo en grupo en un nuevo proyecto en el que existen múltiples aristas que no se conocen desde el principio. Por eso, al final de su exposición Manuel Ron dejó un mensaje simple y directo: “Encarar un proyecto desde cero en el país no es nada fácil, pero si hay un buen grupo es factible”.
A continuación el que expuso en la conferencia fue Guillermo Pailhé, productor agropecuario del Sudeste Bonaerense y uno de los fundadores de Biotresa, una empresa de biocombustible emplazada en la localidad de Tres Arroyos. El conferencista contó que el primer objetivo que tuvo la empresa fue la “crear su propio combustible” y transformar la producción granaria e intentar diversificar la producción. Entre los desafíos que actualmente tiene Biotresa se encuentra la exportación de su producto y cambiar el paradigma de lo biológico a lo químico.
Sin embargo, Pailhé también hizo hincapié en las dificultades que él y su grupo tuvieron en los primeros tiempos para “entender el negocio” y las dificultades burocráticas que debieron sortear para lograr la habilitación de la Secretaría de Energía de la Nación.
Por último, el especialista formuló como grandes hitos de la empresa la construcción de la planta en el Parque Industrial de Tres Arroyos, haber logrado el nivel de calidad exigido (Norma 14214) y tener el orgullo que en la actualidad el biocombustible que producen se lo puede cargar a cualquier vehículo.
El cierre de la conferencia estuvo a cargo de Javier De Urquiza, ex Secretario de Agricultura de la Nación, quien hizo referencia a el atraso que tuvo el sector en la década del 80’ cuando faltó un marco regulatorio adecuado y toda esa industria emergente terminó radicándose en Brasil donde se desarrolló la famosa alcohol-nafta. El funcionario, actual coordinador del Programa Nacional de Biocombustibles del Ministerio de Planificación, expresó que a nivel país los biocombustibles que se procesan son biodiesel del poroto de soja y bioetanol de la caña de azúcar, pero desde la Secretaría de Energía ya están trabajando con otras fuentes como mandioca, maíz y otros cultivos energéticos. Por último, De Urquiza sostuvo que la calidad de nuestro biodiesel es reconocida a nivel mundial y por eso motivo es que el Estado nacional está promoviendo todo tipos inversiones en el sector.