Por último se presentaron algunos de los primeros resultados recabados durante la campaña 2010-2011. El coordinador fue Juan Caporicci y los oradores Germán Fogante, Rodolfo Gil y Guillermo Peralta.
Luego de una escueta presentación del Gerente de Programa Sistema Chacras, Juan Caporicci, el disertante que inició la exposición fue Rodolfo Gil, especialista del INTA Castelar y responsable técnico del Sistema Chacras quien aseguró que la Argentina es “una fábrica de alimentos para el mundo y que si quiere seguir siéndolo tiene que pensar en las tecnologías”. En ese marco, se refirió a que hay que conseguir un mayor conocimiento de los sistemas de producción que se están llevando a la práctica y continuar capacitando a los diferentes recursos humanos.
Además, Rodolfo Gil estimó muy importante estimular los modelos productivos locales y en ese desarrollo “fomentar la capacidad de tener la creatividad de generar nuevas ideas”. Por último, destacó que el Sistema Chacras se basa en características fundamentales como tener un adecuado enfoque del sistema, prestar atención a los recursos naturales, apostar a un cambio en el tipo de enseñanza y aprendizaje e introducir un verdadero profesionalismo en todos los estratos del sector agropecuario.
A continuación, tomó la palabra Guillermo Peralta, coordinador técnico del
Sistema Chacras, quien hizo un repaso por las experiencias actuales que se
llevan en distintas chacras ubicadas en diversos puntos a lo largo del
territorio nacional.
El primer ejemplo nombrado por Peralta fue el de la chacra San Martín,
establecimiento ubicado en la provincia de Formosa, que cuenta con un buen
ambiente en materia climática y con un suelo profundo. En éste ejemplo –según
expresó Peralta- los resultados fueron lo suficientemente óptimos y los
emprendedores lograron colocar cultivos estivales y en la actualidad están
estudiando la manera de mejorar la eficiencia en la utilización de los recursos.
La segunda chacra, denominada El Rocío y que se ubica en la provincia de Corrientes, cuenta con una muy buena oferta hídrica pero su problema principal se encuentra en la característica de su suelo. Al tener altos componentes de arcilla, tiene dificultades en el enraizamiento y el cultivo es propenso a sufrir stress hídrico. A modo de resumen, Peralta afirmó que en éste caso todavía falta trabajar en el ajuste de los ciclos ya que los cultivos -como lo es en el caso del trigo- son susceptibles al encharcamiento.
La Redención, en la localidad de Inriville, ubicada en el sudeste de la provincia de Córdoba es una chacra que cuenta con un clima benigno. Éstos suelos, aledaños a las cuencas de ríos y arroyos, que históricamente se encontraron bajo planteos de producción ganaderos y/o mixtos, han pasado a esquemas de producción donde la ganadería ha prácticamente desaparecido y hoy la realidad es que son suelos destinados a la agricultura.
Es por ello que se está diagramando un esquema de diagnóstico ambiental, con el objetivo de conocer mejor las limitantes de los ambientes de trabajo, para luego intervenir con diferentes cultivos, rotaciones, esquemas de fertilización, entre otros sistemas de producción.
Respecto a la cuarta chacra, ubicada en Pergamino, Peralta señaló que la
problemática concreta es que no hay un crecimiento notable del rendimiento y que
existe un alto grado de deterioro ambiental. Pese a estar en la etapa inicial,
de diagnóstico, ya están planteados los objetivos y ellos son: caracterizar la
brecha productiva y desarrollar modelos productivos mejoradores.
Por último, hizo alusión a la quinta chacra, que pese a denominarse Neuquén,
abarca varias localidades caracterizadas por la fuerte concentración de
precipitaciones. Uno de los resultados obtenidos y que más llamaron la atención,
fue una importante mejora en el desarrollo de las plantas que se encuentran bajo
los arbustos, y esto se debe a que las protegen, entre otras cosas, del viento.
En consecuencia, propuso: “En esos lugares debemos intentar realizar una siembra
directa que evite la remoción de los arbustos”.
Finalmente llegó el turno de Germán Fogante, ingeniero agrónomo, miembro de la Comisión Directiva de Aapresid, quien planteó los objetivos que tienen los productores a futuro. Entre estos se destacan continuar siendo proveedores de alimentos, lograr una adopción de la biotecnología y su respectiva adaptación, conseguir un uso eficiente de los recursos así como lograr dar respuesta a la diversidad ambiental. “El conocimiento debe ser nuestra prioridad – sostuvo – y este se genera a partir de las limitaciones productivas, que una vez reconocidas, es posible encontrar fácilmente una respuesta que luego debe ser validada para poder ser aplicada”. Para concluir, Fogante repasó el ‘I+D’ de todo productor. “La Investigación consiste en crear y descubrir mientras que el Desarrollo en validar y transferir”.