El agro cuenta con un 75% de trabajo no registrado comenta un estudio de una ONG de nombre IDESA que varios medios reflejan con el agravante de identificar trabajo no registrado con "empleo en negro".
El informe habla de 335.000 trabajadores registrados sobre un total “supuesto e imaginario” de 1.300.000 trabajadores (lo que totalizaría un 25% de trabajo registrado en blanco y 75% en negro) El dato es falso y el error metodológico grosero. Doblemente falso por tanto.
En el RENATRE (Registro nacional de trabajadores rurales y empleadores) se encuentran registrados 840.000 trabajadores. Mas del doble de los que cita el informe (335.000). Temporarios, golondrinas o permanentes pero registrados al fin.
Dando por cierto el universo proyectado por IDESA (1.300.000 de supuestos trabajadores), con un 65 % de trabajo registrado y un 35 % de trabajo en negro el agro se encontraría por debajo de la media nacional (45%). Error Metodológico grosero.
El informe dice textualmente “3,4 millones de personas habitan zonas rurales. Estimando una tasa de participación laboral en el orden del 40 por ciento, los trabajadores rurales serían aproximadamente 1,3 millón de personas”.
De acuerdo a esta conclusión los trabajadores rurales prácticamente no tendrían hijos, no habría ancianos, ni jubilados, ni mujeres que oficien de amas de casa. Proyecta un porcentaje de trabajadores activos (40%) sobre el universo total de habitantes que solo se da en algunas zonas urbanas. Pero lo que es peor, sugiere sutilmente que todas las personas que “tienen aptitud laboral” (este hipotético 40%) y “que no están registradas”, trabajan en negro.
Aun dando por cierto que las personas con aptitud laboral sean 1.300.000 y que no estén registradas no quiere decir que estén en negro. Pueden ser desempleadas, pueden estar cobrando “planes” y no querer incorporarse a un trabajo formal (incontables), pueden ser uno de los miles de pobladores que habitan los montes de Santiago del Estero, Chaco, Salta que viven una economía rudimentaria de caza, recolección y cría de animales de corral. Es evidente que el informe constituye una simple “elucubración conceptual de escritorio” basada en suposiciones (erróneas) que no superó la etapa investigativa del Desk Research.
Sin perjuicio de estos guarismos y dándolos por ciertos es interesante preguntarse: ¿Dónde están estos bolsones de trabajo en negro agrario (35% suponiendo que el Universo proyectado es real y que estén realmente trabajando en negro)?
Paradójicamente muy alejados de la “ruralidad” que enfrentó al kirchnerismo en el 2008, a saber:
-En actividades agrarias de subsistencia especialmente en Provincias del Norte Argentino, cuyos gobernadores en general son aliados incondicionales del oficialismo.
-En San Juan (donde el trabajo en negro alcanzaría el 80%) y en el Chaco (algodón) gobernados por los ultrakirchneristas Gioja y Capitanich respectivamente (este último productor agropecuario).
-En actividades de mano de obra intensiva (ajo, cebolla y sector hortícola en general). Actividades realizadas y regenteadas en buena parte por inmigrantes del país hermano de Bolivia cuya radicación el Ejecutivo Nacional alienta o por lo menos tolera.
Es por todos conocidos el cordón hortícola que rodea al Gran Buenos Aires, donde se combinan trabajo en negro, trabajo indocumentado y trabajo infantil en miles de emprendimientos colectivos que, de existir voluntad oficial, sería muy fácil de combatir, teniendo en cuenta la cercanía y que toda esta producción confluye (como en un embudo) en el Mercado Central donde reina el todopoderoso Secretario de Comercio Guillermo Moreno.
Alcanzaría con que se impida comercializar las verduras a quienes no demuestren contar con los papeles laborales en regla. Sería suficiente con que se utilicen algunas de las herramientas con que se ha hostilizado al agro argentino (ONCCA, PERMISOS, REGISTROS, ETC) en los últimos años. Desde ya que esto traería el inconveniente de ahuyentar los votos de colectividades afines y hacer subir los precios.
En cuanto a la producción agraria tradicional cerealera o ganadera que el kirchnerismo no ha podido clientelizar y que ha sido etiquetada despectivamente como “la oligarquía” podemos afirmar que constituye una de las actividades con mayores índices de trabajo en blanco. Un trabajador en negro para un productor cerealero o ganadero constituye un riesgo cierto de perder el campo.
“El agro no da trabajo” repetían a mansalva los coros k en el 2008. “Los trabajadores del agro están en negro” recitan ahora. Con 840.000 afiliados regularizados (la cifra más alta entre todos los sectores), la UATRE (el sindicato de los trabajadores rurales) invita a renunciar a una de las dos afirmaciones. O el agro da muchísimo trabajo y 840.000 serían la exigua cifra que nuclea a los pocos que están registrados. O están registrados todos y da poco trabajo en comparación con otras actividades… que darían muchísimo más pero –deberíamos admitirlo- estando casi todos en negro, razón por la cual no pueden siquiera acercarse a los 840.000 afiliados registrados de la UATRE.
“Una cosa no puede ser y no ser a la vez y bajo el mismo aspecto” reza el principio de no contradicción, piedra fundamental de la lógica.
Tratándose de usinas de propaganda es mucho pedir. “Miente, miente que algo queda” les resulta mas práctico y efectivo.
La siguiente nota pertenece a Gabriel Venica, abogado, autoconvocados, su actividad se centra en la siembra de precisión y dicta la currícula “Canales y logística” en la UADE