El 30 de agosto el maíz entró en una fuerte baja fruto de un reporte de
stocks al primero de junio que implicaba un consumo muy débil en EEUU, y una
mayor área sembrada. En virtud de esto se esperaba que los stocks/consumo de
maíz en ese país subieran al 8,2% para la campaña 2011/12 con respecto al 5,2%
que manejábamos hasta ese momento, con lo cual los mercados tuvieron una fuerte
baja corrigiendo el nivel de precios a una existencia más abundante de granos.
Como sucede muchas veces, la baja fue exagerada, y luego se corrigió un poco.
Posteriormente se despertó con la baja de precios una ola de compras por parte de varios grandes importadores. La Nación que siempre sale en los diarios es China, pero no fue la única que aprovechó la baja de precios. Algunos estimaron que las compras de maíz por parte de China podrían haber llegado entre mercadería de vieja y nueva campaña a algo más de 6 mill.tt.
En ese país una de las grandes preocupaciones es la inflación, siendo los alimentos los que más pregcupan al gobierno por su impacto social. En ese sentido los precios de la carne de cerdo se dispararon, y esto desencadenó una política de largo plazo de aumentar la producción, para lo cual hacen falta más forrajes. Sin embargo China está en el límite del área cultivable, amenazada esta por el avance de las ciudades y la desertificación, además del problema de la falta de agua suficiente para irrigar los campos y para las personas, con lo cual ese maíz o harina de soja adicional no pueden producirse localmente. Las existencias de maíz en ese país vienen bajando fuerte, y oportunida des como esta le permiten recomponer sus stocks con precios de liquidación.
Por la misma causa también se reanimó el apetito por la soja Sudamericana: a
medida que los precios bajaban, los premios FOB sobre nuestros productos se
recuperaron, llegando a niveles que no veíamos desde febrero pasado, justamente
cuando China, viendo que la cosecha Sudamericana no había sido tan mala como se
esperaba, se retiró del mercado.
También en EEUU los sobreprecios que se pagaron sobre los valores normales de
diferenciales contra Chicago para hacerse de mercadería iban por el mismo
camino.
Estas fuertes compras ya estaban dando la pauta de que los datos del USDA
sobre stocks mucho más altos que lo esperado, y por lo tanto de una demanda más
lenta a estos precios, no se correspondían con la realidad del mercado, o que al
menos el umbral de valores por debajo de los cuales la cantidad demandada de
granos se disparaba estaba muy cerca.
Ya el mercado reaccionó con subas ante estas evidencias, pero esta semana el
USDA publicó sus proyecciones de oferta y demanda, donde reportó entre mayores
stocks de maíz al inicio, y mayor área (discusión que queda todavía pendiente)
una suba de la oferta de 10 mill.tt. de la que sólo algo más de 4 mill.tt.
llegaron a los stocks finales de la nueva campaña, fruto de un aumento en la
demanda para forrajes, para etanol y para exportaciones combinada. Con todo esto
los stocks/consumo quedaron en 5,4%, con una pequeña suba respecto de lo que se
estimaba en el reporte de junio del USDA, que había partido de una superficie
menor, y muy por debajo de los niveles temidos luego del informe del 30 de
junio. El siguiente cuadro resume los datos de stocks que se publicaron para
EEUU campaña 2011/12 y las expectativas del mercado.
INFORME DEL USDA julio 2011
Stocks 2011/12 EE.UU.
| Maíz | Soja | Trigo | |
| Dato | 22,09 | 4,78 | 18,25 |
| Esperado | 25,25 | 4,60 | 19,11 |
| Mínimo | 19,23 | 3,65 | 17,69 |
| Máximo | 29,90 | 5,36 | 20,71 |
| Var. Esperado | -3,16 | 0,18 | -0,86 |
| Informe anterior | 17,65 | 5,18 | 18,70 |
| Var. Inf. Anterior | 4,44 | -0,40 | -0,45 |
| Año anterior | 22,34 | 5,44 | 23,43 |
| Var año anterior | -0,25 | -0,66 | -5,18 |
Como se puede ver allí en maíz tuvimos un aumento de stocks de 4,4 mill.tt. respecto del informe anterior, pero esto fue 3,2 mill.tt. menos que lo esperaba, En soja y trigo los cambios no fueron tan grandes, ni se aleajaron tanto de las proyecciónes de los analistas, aunque vale decirlo, las existencias bajaron en ambos casos.
Tratemos entonces el tema del área, y en definitiva de la producción de maíz en EEUU. Este año llovió durante todo el mes de mayo, el momento en el cual había que sembrar el maíz en EEUU. Normalmente para junio ya debería estar todo sembrado, pero recién se pudo dar por terminada la campaña a mediados de junio. Como si eso fuera poco, en los valles del Río Missouri y Ohio se dieron desbordes y anegamientos que dejaron a todo el noroeste de la principal zona de cultivos con problemas productivos muy serios, y que al día de hoy continúan. En virtud de estos elementos el 12 de junio el USDA argumentó en su reporte sobre Oferta y Demanda mundial que fruto del atraso en la siembra, una parte de la intención de siembra no se concretaría, y que además por las inundaciones el porcentaje de área no cosechable subiría, con lo que la superficie bajarían unas 770.000 ha.
El 30 de junio se reportó el área sembrada por parte de otro organismo del USDA, el NASS (Servicio Nacional de Estadísticas Agrícolas) que no convalidó la caída de área ni la sembrada ni la cosechable. Cuando productores de la zona afectada presentaron la inconsistencia de esto respecto de la realidad que vivían, el USDA se limitó a comentar que al momento de hacer el relevamiento faltaba concretar cierta superficie, y que se volvería a relevar cuatro estados en el noroeste y en base a ello se presentarían los nuevos números, si justificaban algún cambio, en el mes de agosto.
Nos encontramos en este reporte conque el USDA dio marcha atrás con lo que había comentado en Junio, como si mágicamente el efecto que había reconocido antes se hubiera desvanecido. Claramente aquí hay un problema de que los organismos no están siendo consistentes con la información que manejan. Esto llevó a muchos operadores Argentinos a decir que “se morenizó” el USDA.
Pero dejando de lado el problema del área, la otra discusión es el rinde. Se proyecta algo más de 9.960 kg/ha, pero la calidad de los cultivos actual, la siembra tardía, el pobre nacimiento por las bajas temperaturas de mayo, y la floración demorada que estamos viendo hoy, ya generan una duda razonable en cuanto a que se pueda llegar a esos guarismos.
Pero como si esto fuera poco, hace más de un mes que las lluvias son inferiores a lo normal, y las temperaturas van subiendo, esperándose mucho calor esta semana. Todo esto hace que el rinde deba ajustarse a la baja. Y cada quintal de baja en el rinde, se multiplica por 37 mill.ha., por lo que implica unas 3,7 mill.tt. menos de producción, con stocks que aún con el rinde elevado, son muy bajos.
En el caso de la soja los números del USDA son más consistentes: el área es menor y el rinde está en línea con las posibilidades del clima. Sin embargo, la zona de siembra de maíz y soja es similar, por lo que nos pregutnamos si no habrá que ajustar algo más la superficie a la baja, y en cuanto al ridne, una caída de 100 kg/ha también sería desastrosa para el mercado, ya que la relación stock/consumo que se mantiene muy baja desde hace tres campañas, tendería a llegar 2% nivel que significaría un desabastecimiento preocupante para este mercado.
En cuanto al rinde esperado de soja, 29,2 qq/ha, no parece tan difícil de alcanzar como el del maíz, pero con el panorama climático que comentamos, por más que se tienen buenas reservas de humedad, los precios añaden prima climática.
En cuanto al trigo, el USDA no trajo muchas sorpresas, pero tenemos que tener presente que sus stocks son mayores comparativamente que los de maíz y soja. De hecho en EEUU la diferencia entre los muy bajos stocks de maíz y los muy elevados de trigo, han llevado a una sustitución en el consumo forrajero muy grande, porque el precio del maíz y de la harina de soja están muy caros respecto al trigo.
Por otro lado en el mercado de trigo no hay “países estrella” como pasa con la soja o el maíz, donde hay grandes oferentes y grandes importadores. En trigo hay dispersión tanto en países compradores como en vendedores, con producciones que se van compensando unos con otros. Es así como la mayor producción del mar negro, se contraponen a menor producción Europea, y Canadiense. El trigo de invierno en EEUU tiene problemas, pero las variedades de primavera no están tan mal. Argentina va rumbo a mantener o bajar levemente el área de siembra, pero Australia incrementa su producción. Con todo estos son por ahora supuestos, y se debe esperar a que la mercadería entre en mercado.
En cuanto al trigo del mar negro, además en julio se retomaron las exportaciones de Rusia y Ucrania que se habían suspendido por el fracaso productivo del año pasado, cuando justamente para esta época del año, la falta de lluvias en el último tramo de la campaña generó una caída de producción muy importante. Al retomarse las ventas, y con productores que habían quedado con mucho trigo retenido del año pasado, los precios se derrumbaron, ya que este trigo le quitó mercado en el norte de áfrica a EEUU y Europa.
De todas maneras no es lo mismo que la oferta esté en un país o en otro. Pensemos en Australia y Argentina como proveedores alternativos para Brasil. Argentina por su cercanía tiene grandes ventajas: le permite rapidez en los envíos, por hacer pedidos de menor porte pero más frecuentes, lo que mejora la situación financiera brasileña, la protección del MERCOSUR en forma de aranceles reducidos, entre otros elementos hacen que sea mucho mejor para Brasil comprar trigo Argentino que de Australia, y podríamos poner cualquier otro país para compararlo con el nuestro y llegar a la misma conclusión.
Pero no todas son rozas. En primer lugar nos estamos encolumnando tras una proyección de menor rinde para EEUU y lo que no tenemos en cuenta es que la humedad en el suelo es buena aunque esté declinando, y que en el subsuelo las reservas son más que adecuadas. Además no hay una relación fuerte entre la calidad de cultivos que el USDA reporta y los rindes finales obtenidos por la inmensa cantidad de factores que definen el rinde. Por ello hay espacio para sorpesas negativas. Si la producción fuera mayor, los precios deberían ceder.
Luego tenemos la situación financiera internacional: las estadísticas de EEUU muestran que la reactivación no se produce a pesar de los estímulos monetarios dados. Se está a dos semanas de no poder pagar la deuda que vence en EEUU porque el techo de endeudamiento puesto por el Congreso se ha alcanzado, y no hay acuerdo sobre en qué términos subirlo, y en qué términos ajustar fisclamente para que el panorama de repago de la deuda sea creíble. Algunos analistas indican que los números de la marcha de la economía son tan dudosos e inconsistentes como los de los granos, y que es posible que EEUU esté creciendo más de lo que se reporta. Pero de hecho que el mercado está muy preocupado por todo esto.
Por otro lado en Europa siguen las dudas de si Grecia podrá solucionar o no la situación de su deuda, ya que las propuestas que se impulsan para que los inversores privados también hagan su esfuerzo para que Grecia pueda salir adelante, hacen a las calificadoras ver un default encubierto. Y el problema es que el temor se contagió a otros países como Irlanda y Portugal que no son grandes emisores de deuda, pero también a Italia que es uno de los grandes emisores de deuda Europeos.
China también muestra sus inconsistencias, y tiene en stock grandes cantidades de bonos norteamericanos, que estuvo tatando de cambiar por colocaciones en Euros. Ambos activos están hoy bajo sospecha. Y los bancos Chinos también lo están. Por otro lado el aumento de la inflación sigue siendo preocupante, aunque hay datos que hacen pensar que en el mediano plazo podrían domar el potro, como el menor crecimiento del producto que el esperado.
La incertidumbre financiera por un lado arrima capitales especulativos del mundo financiero a los commodities, pero por el otro un escenario donde la recesión siga en el mundo, o peor, que se profundice, hace temer por la demanda de granos. La pregunta es si estos precios altos del petróleo, el acero, el aluminio, el cobre, el azúcar, la cocoa, los granos, etc. son “comprables” para los consumidores en un marco de recesión que viene desde el 2009. Por ahora la respuesta es sí, pero la respuesta está siendo analizada con seriedad.
Llegando a Argentina lo que es una vergüenza es el diferencial entre el precio teórico que surge de los valores FOB y el precio real del mercado. Los mismos superan los 50 U$S/tt tanto para cosecha vieja como nueva en maíz y trigo.
En el caso del trigo la situación es particularmente preocupante porque se está terminando de sembrar el trigo y no vemos movimiento en el mercado, y una situación escandalosa, porque ya hasta el consumo interno está resentido, fruto de que el Gobierno no termina de regularizar la deuda que sostiene con los molinos por subsidios atrasados.
En las últimas semanas, tras el anuncio del gobierno de que se autorizó la exportación de trigo nuevo por 3 mill.tt. una casa exportadora anotó en el registro unas 180.000 tt de trigo, las que por el volumen muy probablemente sean de trigo nuevo. Con el diferencial que vemos en el mercado podemos estimar que habría generado una ganancias de casi U$S 9 millones sin riesgo, que en realidad le correspondería a los productores.
Esta situación se da porque no hay compradores pujando por el precio activamente en el mercado. El año pasado a esta fecha el problema en Rusia y Ucrania generó tanto apuro por parte de los importadores por reemplazar el abastecimiento desde esos países que los precios se dispararon. En esa circunstancia todos los exporadores quisieron aprovechar la demanda, y tuvieron que salir a comprar elevando el precio pagado a los productores, aunque todavía quedándose con entre 10 y 20 U$S/tt, lo cual es una exageración de todas formas, pero no al extremo que vemos hoy.
El productor debería esperar a que los compradores se pusieran nerviosos y salieran a demandar granos activamente, pero esto no ocurre porque no hay presión compradora internacional, ni tampoco apuro todavía por armar la logística de buques para el año próximo, lo cual ocurre normalmente en octubre. Ese es el mes donde los compradores tratan de asegurarse un piso de entregas en cada mes y deben salir a comprar, momento en el cual por una cuestión de riesgo productivo, la oferta está algo retraída, y allí será el momento que más chances habrá de que los precios se parezcan a la paridad.
El problema es si los valores serán los que vemos en el mercado internacional o no. Para cubrir esto la única forma sería fijar los niveles de precios internacionales por medio de ventas o compra de PUT en Chicago, ya que vender localmente a estos precios y comprar un CALL significaría fijar el diferencial actual.
El problema es que más allá del diferencial el nivel de pecios actual en términos objetivos no es tan malo. Si se compara con los costos de producción y los precios de años anteriores, veremos que de todas formas son buenos.
En cuanto a soja la cosa es distinta porque los precios además de ser buenos, no están lejos de los valores internacionales, lo que junto con el escenario volátil nos lleva a reocmendar acelerar coberturas, llevando el total cubierto a niveles más elevados, de 30% con ventas y CALL y otro tanto con PUT, o incluso algo más para quienes se animen.
Fuente: C. P. Dante Romano - Director Académico del Centro de Gestión Agropecuaria