En su sitio Campo 2.0, Susana Merlo hace mención a la nueva campaña agrícola 2011/2012, y se pregunta lo que muchos se preguntan: si se podrá corregir el desfase que se viene operando en los cultivos. Porque las irregularidades comerciales no se registran solamente en el trigo. “La ´desmaización` parece ser la respuesta”, sentencia Merlo.
"Aunque el maíz y la política no parezcan tener mayor relación, hoy por hoy el caso de este cereal es, probablemente, uno de los ejemplos más demostrativos de los resultados concretos de una determinada política en el mundo real”, manifiesta Merlo en el inicio de su nota.
Y continúa: “Esto, en el caso de la Argentina, muy acostumbrada a hablar y a escuchar sobre la “sojización”, por lo que parecía un casi imparable avance de la oleaginosa (ahora también amesetado), habría que corregirlo a la “desmaización” que mostraría, en realidad, como es el rey de los cereales el que pierde terreno en forma sistemática a partir de la adopción y el mantenimiento de determinadas herramientas de política económica que no sólo determinaron una caída arbitraria de su renta sino que, especialmente, provocaron una gran inseguridad e inestabilidad en las reglas de juego, lo que operó en detrimento de la producción del cereal”.
Asimismo, Merlo realiza un cálculo que indica que, “por ejemplo, con un área de siembra de más de 7 millones de hectáreas, como llegaron a ocuparse en la década del ‘30, hoy la Argentina debería estar produciendo por lo menos 35 millones de toneladas en lugar de alrededor de 20 millones que se logran a duras penas”.
Y concluye diciendo que, “si se aplicara el paquete tecnológico disponible, se podrían elevar los rindes promedio nacionales a más de 7 toneladas por hectárea, respecto de las menos de 5 actuales, lo que llevaría a la Argentina a unos 50 millones de toneladas anuales de maíz. Y todo esto teniendo en cuenta que ya hay cultivos experimentales en Chile que rondan el doble de ese rendimiento. ¿Cuál es el techo entonces?... “