¿Qué pasa con la soja en EE.UU?
La información que viene de allí da cuenta de una siembra tardía.
La razón de la demora hay que encontrarla en la prioridad, en medio de las adversidades climáticas, dada por los productores al maíz. Tentados por los buenos precios del cereal han preferido sacrificar las fechas de la soja en aras de mejorar las posibilidades de siembra para el maíz.
De esta forma lo que es bueno para el rinde del maíz pasa a ser malo para el de la soja. Y por ende, este fenómeno viene a poner un soporte sobre los precios de la soja, pero de mediano plazo.
Finalizada la siembra del cereal, más o menos el 10 de junio, comenzó la de soja, justo cuando la temperatura logró incrementarse y cuando el tiempo empezó a mejorar con menor grado de precipitaciones.
Además, los pronósticos han pasado a ser favorables, ya que hablan de lluvias pero también de jornadas sin agua.
De esta forma, las expectativas sobre una siembra más o menos aceptable se van imponiendo en los mercados.
Este es un hecho, para lo inmediato, que patea en contra de los precios.
Este punto más la baja que ha estado sufriendo el valor del maíz consolida una momentánea situación depresiva en los precios, que ha dado a lugar a un ciclo de “achatamiento”.
No olvidemos que el maíz es un elemento gravitante en la formación del precio de la soja. Lo que le pasa al valor de éste repercute directamente en el precio de la oleaginosa.
La fuerza negativa que presiona sobre los precios del cereal proviene de la mejora climática en la zona agrícola de EE.UU. y, sobre todo, de las noticias relacionadas con una eventual anulación de subsidios a la producción de etanol en este mismo país.
El Senado norteamericano acaba de apoyar la eliminación del subsidio a las refinerías (U$S 0,12 por litro de etanol) y la supresión del arancel a su importación (U$S 16 por litro). Pero antes de ser completamente aprobados estas disposiciones legislativas, ellas deben pasar por otros estamentos como la Casa Blanca que tiene que darle luz verde y establecer un esquema gradual de eliminación de estos subsidios.
La medida tiene un impacto en los mercados que viene más desde los psicológico que desde lo real; pues la supresión tomaría un buen tiempo en hacerse efectiva.
La realidad es que el gobierno de EE.UU. se ha comprometido a no derogar completamente las ayudas a la industria del etanol. No hay razones suficientes como para darse una inmediata resolución sobre el tema.
Y, aunque existe una desesperada necesidad de recortar el gasto público, no deberíamos aguardar una sustancial reducción en los subsidios por el momento dada la importancia de desarrollar una industria alternativa a la del petróleo y dada la fuerza de la creciente industria local de biocombustibles que ejerce presión en las decisiones de política económica.