En la reunión extraordinaria de la Comisión Nacional de Emergencia y Desastres Agropecuario, en donde participó en representación de CRA, el vicepresidente 3º José Basaldúa se dispuso declarar la Emergencia Agropecuaria en las provincias de Río Negro, Neuquén y Chubut. “La iniciativa, sostuvo Basaldúa, permite utilizar el Fondo de Emergencia Agropecuaria Nacional y ayudar en forma directa e indirecta a los afectados por este desastre climático”.

“Esta medida va a auxiliar a 5265 productores que viven las consecuencias de las cenizas originadas del volcán Puyehue-Cordón Caulle de Chile desde el 4 de junio. Siendo 1.683.000 las cabezas afectadas mayoritariamente de ganado ovino”, remarcó el dirigente de Confederaciones Rurales Argentinas.

Por su parte, el secretario ejecutivo de Emergencia y Desastre agropecuario de la Nación, Haroldo Lebed, reconoció que los productores “vienen en emergencia por sequía hace tres y cuatro años" y que el impacto de las cenizas produce un "efecto tremendo" en la hacienda.

Los principales problemas que afectan a la producción ganadera relacionados con el efecto de la ceniza volcánica son sobre las aguadas, los pastizales y los animales. Según un informe proveniente del Ministerio de la producción de Río Negro “en las zonas más afectadas, se verificaron más de 10 cm de ceniza precipitada. En estos casos parte del forraje queda cubierto y otra parte es rechazada por el elevado contenido de cenizas”.

Es por ello, que desde el organismo provincial recomienda “proveer de forraje y organizar la logística de distribución para que el mismo se suministre sin necesidad de trasladar a los animales. El forraje a suministrar en esta etapa debería ser voluminoso, fardos o pellets de alfalfa, ya que es necesario evitar los períodos de acostumbramiento”.

Otro de los efectos de la ceniza sobre los animales se relaciona con la disminución de la calidad de la lana debido al incremento de contaminantes del vellón. Esto genera una importante merma en el precio de la lana, y por ende, en los ingresos de los productores. Además se incrementa el desgaste dentario con lo cual se reduce considerablemente la vida útil de las ovejas.

“La preocupación es por el ganado ovino que consume el arbusto. Al formarse un bolo el animal puede morir por la ingesta”, comentó el presidente de la Federación de Sociedades Rurales de Chubut, Ernesto Siguero. “En cuanto a los efectos económicos en los productores existe preocupación pensando en el rinde a futuro cuando después de julio se comience a esquilar”, continuó afirmando Siguero.

El ganado ovino característico del sur argentino es de raza merino, destacado por la calidad de su lana. En toda la región son pequeños y medianos los productores que trabajan con este tipo de ganado. “Necesitamos que se resuelva el problema del productor y el poblador. El tiempo que pasa es muy importante, precisamos soluciones a corto plazo y ayudas de tipo económico”, enfatizó Siguero. Según cuentan los especialistas de la zona la ceniza es tan abrasiva que va comiendo los dientes de los animales.