Mundo Soja Maíz 2011 incorporó en su programa un panel sobre claves para la competitividad en la empresa agropecuaria que estuvo a cargo del consultor Teo Zorraquín.
En su presentación, el profesional planteó algunas pautas para la competitividad, como la búsqueda incesante por la profesionalización en todas las áreas de la empresa con el objetivo de que sean competitivas y generen ventajas comparativas cualquiera sea el contexto en el que deban desenvolverse. “Actualmente, Argentina es un país en el que el contexto externo a los empresarios es muy condicionante; sin embargo, hay empresarios a los que esta situación no los paraliza. Los empresarios agropecuarios estamos con los anticuerpos muy altos para movernos en entornos de alto cambio”, dijo.
Por esta razón, consideró que no hay que esperar a que cambie el entorno para ser competitivos. “Hay que pensar que cuando cambia el entorno, cambia para todos, o sea que hay que intentar ser competitivos hoy, en la medida que se pueda, sin esperar el cambio externo”.
Diversificar el riesgo
El primero de los tres modelos de negocio fue el de Alejandro Romat, productor agropecuario de Azul que actualmente siembra 5 mil hectáreas, de las cuales dedica el 40 por ciento a soja, 25 por ciento de maíz y 10 por ciento a girasol, y que también se dedica a la producción vacuna, porcina y cuenta con maquinaria propia. “Lo que hago es producir alimentos, intento hacerlo de manera sustentable, y produzco alimentos porque en el mundo hay 6500 millones de habitantes que deben ser alimentadas, todos los años se incorporan 90 millones de personas más al mundo. En el futuro nos van a sacar el alimento de las manos. Entonces, para los que estamos acá no es una oportunidad: es un desafío alimentarlos”.
Romat explicó que cada dos o tres años intenta pensar el plan estratégico de su empresa a diez años, y que el modelo de negocios que le funcionó consiste en la implementación de unidades de negocio que –si bien se interrelacionan- cada una de ellas agrega renta y distribuye el riesgo. “No me interesa en lo más mínimo disminuir el riesgo: me interesa medirlo, cuantificarlo y diversificarlo, pero no eliminarlo”. A partir de la interrelación de unidades de negocio, logró incrementar la renta promedio agrícola, que se encontraba en torno del 4 por ciento, al 10 por ciento.
Entre las claves de su proyecto, indicó que “la capacidad de soñar” es central, porque son los sueños los que rigen nuestras vidas; estar dispuesto a todo por esos sueños; la planificación a largo plazo y romper con las viejas estructuras mentales, como por ejemplo, endeudarse para ganar oportunidades. “Yo no concibo vivir sin deudas, las deudas son aceleradores de procesos”, concluyó.
Cambiar a tiempo
El segundo turno fue para el emprendedor Alejandro Larosa, fundador del sitio web fyo.com, quien contó cómo fue el proceso de crecimiento de su empresa y cómo fue adaptándose a los cambios que se fueron suscitando en su historia. A fines de 1998, y en los albores del nacimiento de las redes informáticas se propuso dar nacimiento a un sitio que manejara mercados de valores para el sector agropecuario. Tras el apoyo familiar de 30 mil pesos para el desarrollo inicial, lograron un apoyo económico de Cresud que les permitía sostenerse por 3 años. Sin embargo, en diciembre de 2000 la burbuja informática explotó, los financistas que los apoyaban comenzaron a retirarse, lo que generó que tras la crisis de 2001 pensaran seriamente con cerrar la empresa.
En esa situación, decidieron cambiar el eje de negocio y, sin conocimientos del mundo agropecuario, empezaron a ser ellos mismos los que vendían los insumos. Tiempo después realizaron la inscripción para hacer corretaje de granos, y en septiembre de 2003 comenzaron con 50 mil toneladas. Y así dieron inicio a la gestión de mercados futuros, luego ingresaron en el Mercado a término de Buenos Aires, y más tarde en el de Chicago. Actualmente se están preparando para brindarle servicios a Cresud en cuatro países de la región. “A mi entender, uno de los elementos más importantes del proceso fue la actitud emprendedora. Darle para adelante y para adelante, ser testarudos, racionales y también intuitivos”, dijo con entusiasmo.
Cuando dieron el giro de timón en el negocio, uno de los elementos que les permitió darse impulso fue ponerse una meta ambiciosa: alcanzar un millón de toneladas de físico comercializado, lo que les permitiría estar en el top 10 de los corredores nacionales. Otro factor fue lograr una diferenciación en el modo de concebir el negocio, justamente por ser emprendedores. “En la medida que entendiéramos el negocio del productor mejor que nuestros competidores tendríamos ganancia, nosotros y los productores”, sostuvo.
Vocación por la comunidad
Finalmente, llegó el turno de Marcos Rodrigué (Grupo La Redención Sofro), quien contó que a los 22 años se tuvo que hacer cargo del campo familiar que estaba a punto de rematarse e hizo de esa situación su opción de vida y su propio sueño. Actualmente Rodrigué coordina una red de trabajo en la que se suman empresas de insumos, de servicios, contratistas, financistas y compradores. Además de la vocación por formar alianzas “ganar-ganar”, consideró que el pilar de una empresa es su gente: “somos el talento que tenemos”.
Para relativizar la demanda de reducir las retenciones, el disertante realizó una proyección mediante la cual observó que sin retenciones, precios como los de los alquileres generarían un incremento tal que las ganancias serían aún menores. Y agregó: “Vivimos en un país con el 40% de su gente cerca de la línea de pobreza, y este nivel tiene que ser reducido. No podemos pretender ganar 600 dólares por hectárea en un país con esos niveles de pobreza. Los que tienen más tienen que pagar más, para que los que tienen menos puedan vivir mejor”.
Con ese objetivo, en 2007 decidió asumir un nuevo desafío, y se convirtió en intendente de Inriville, su pueblo. “Ser intendente implica generar y cumplir un nuevo sueño; dar el ejemplo de que no basta con decir que nos importa la comunidad. Hay que ponerle el cuerpo. Todos tenemos tiempo para dar”, concluyó.

Mundo Soja Maíz 2011 incorporó en su programa un panel sobre claves para la competitividad en la empresa agropecuaria que estuvo a cargo del consultor Teo Zorraquín