El algodón sigue los pasos de la carne, donde la política intervencionista del Estado produjo un desaliento brutal en la producción y hoy la escasez se paga con el precio. En este sentido, el algodón es un cultivo muy sensible a los vaivenes del mercado y tarda solo una campaña en expresarse. Frente a proyecciones de precios y condiciones desfavorables, disminuye rápidamente el área sembrada. Asimismo, la intervención en el mercado dejará en el camino muchos productores. Esta intromisión de la Secretaría de Comercio Interior, cerrando la exportación, imponiendo restricciones, cuotas y permisos favorece artificialmente a un solo eslabón de la cadena y perjudica a cooperativas y productores.
Al igual que el trigo, la producción de algodón es superior al consumo local. Para esta campaña se esperan 300.000 tn. mientras la industria requiere 200.000 tn para el consumo interno.
Hasta ayer el mercado funcionó razonablemente bien. Cuando la industria lo necesitó importó mercadería sin que se perjudicar a los productores. A partir del intervencionismo la producción de algodón transitará el mismo camino que los productores de trigo, maíz o carne; es decir caminos de incertidumbre y de desalientos a la producción. Al igual que en los otros productos, los anuncios oficiales no llegarán a los productores, las medidas no alcanzarán y las promesas no se cumplirán.
CONINAGRO propone que el Poder Ejecutivo Nacional de marcha atrás a las medidas intervencionistas en estudio y promueva que el productor acceda a un precio justo y suficiente, para de ese modo, aumentar su producción y permitir el desarrollo del hombre de campo.