En la editorial de su Informe económico mensual, la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la Republica Argentina (CICCRA) advierte que “la situación del sector de ganados y carnes presenta dos estados totalmente diferentes: ha finalizado la etapa de pérdida económica para el sector productivo y continúa agudizándose el problema en la industria frigorífica”.

Asimismo, el informe manifiesta que “la producción se muestra francamente rentable en el sector que más ha sufrido la intervención del Gobierno Nacional en los últimos años, es decir en la cría, la que opera con valores ahora sí competitivos. Esto se refleja en el cambio de tendencia, ya que se pasó de la gran liquidación de stocks a una franca retención de vientres”.

En otro pasaje de la editorial, la entidad resume el foco del problema: “aquellos productores ganaderos que lograron mantener su stock a pesar de la política antiganadera sufrida desde 2006, han recuperado la rentabilidad. Lamentablemente aquellos pequeños productores que debieron vender sus vacas no tienen hoy posibilidades de reponer su stock dado que su valor se ha incrementado 500% y no existen líneas de crédito accesibles que le permitan retomar su actividad”.

En referencia al eslabón industrial, CICCRA comenta que “se profundiza la crisis ante la falta de hacienda para faena y el atraso cambiario que deja muy pocos negocios rentables del lado de la exportación, lo cual se agudiza con la discrecional selectividad con que se entregan los permisos de exportación, que a pesar de la repentina e injustificada desaparición de la ONCCA, siguen estando en la órbita del secretario de Comercio”.

Una mención especial tiene la crisis industrial que “la sufren en mayor medida los trabajadores. Desde que se inició se han perdido 16.350 puestos de trabajo. Esto se convirtió en un problema social de magnitud impensada cuando se comenzaron a ver los nefastos resultados de la política de “defensa de la mesa de los argentinos”. Consecuencia de esta política, la crisis industrial se seguirá manifestando con nuevos cierres de establecimientos y, por lo tanto, con más despidos”.

Más tarde, CICCRA se refirió a su informe anterior, para mencionar que “el precio de la hacienda de consumo continuó creciendo. Entre puntas del primer cuatrimestre del corriente año el aumento del precio promedio fue de 10,2% (considerando las categorías novillo, novillito, vaquillona y ternero/a). La carne en el mostrador tuvo una variación de 6,5% en marzo, algo que se repitió en abril (+6,5%). Estos aumentos fueron menores, ya que a raíz de las inundaciones en la Mesopotamia, las que generaron una salida apresurada de 700 mil novillos -sin un correcto estado de terminación-, es dable esperar que el aumento de precios de la hacienda continúe en mayo y junio con su correspondiente traslado al mostrador.  

Del análisis de los datos de los dos últimos meses surge que en el primer trimestre de 2011 el consumo por habitante de carne vacuna se ubicó en apenas 56,3 kilogramos/año, considerando el promedio móvil de los últimos doce meses (abr. ’10-mar. ’11), y registró una contracción de 14,8% anual y de 20,1% con relación a igual período de 2009.

En un escenario de marcada escasez de hacienda, en enero-marzo de 2011 apenas se produjeron 600 mil tn r/c/h de carne vacuna. En términos absolutos la oferta total de carne vacuna disminuyó en alrededor de 74,5 mil tn r/c/h en los últimos doce meses y si comparamos con el primer trimestre de 2009, la oferta total se contrajo en 192 mil tn r/c/h.

Frente a esta realidad, tanto las exportaciones como el consumo interno se redujeron con respecto a los períodos anteriores. Pero la distribución del ajuste no fue simétrica entre ambos destinos, debido a que una vez más la intervención oficial se hizo presente.

En enero-marzo de 2011 la oferta al mercado doméstico cayó el 5,6% anual y al mercado externo disminuyó el 40,8% anual. De esta forma, la participación de los envíos al exterior en el total de producción bajó de 15,6% en el primer trimestre de 2010 a sólo 10,4% en el primer cuarto del corriente año.

En febrero se habrían faenado apenas 845 mil cabezas y en marzo se habrían sacrificado alrededor de 923.000 cabezas. En ambos casos, resultaron ser los segundos peores registros de los respectivos meses de los últimos 32 años.

Cuando consideramos el primer trimestre del año, la faena total alcanzó un nivel de 2,655 millones de cabezas. Este guarismo se ubicó 17,2% por debajo del correspondiente al mismo trimestre de 2010 y quedó 29,9% por debajo del máximo alcanzado en el primer cuarto de 2009.

Por su parte, en enero-marzo de 2011 la participación de las hembras en la faena total volvió a descender y se ubicó en 39,0%, marcando el menor registro para el trimestre respectivo de los últimos 20 años y dando cuenta de la continuidad e intensificación de la fase de retención de hembras en marcha”.

En lo que respecta a la producción de carne vacuna, y en línea con las bajísimas faenas registradas, CICCRA señala que en febrero y marzo se produjeron 191 y 209 mil toneladas res con hueso (tn r/c/h), respectivamente. El aumento del peso promedio en gancho permitió que la producción cayera sólo 6,9% anual en el primer caso y 9,6% anual en el segundo caso.

En el primer trimestre del año se produjeron 600 mil tn r/c/h de carne vacuna aproximadamente. Con respecto a igual período de 2010, la producción descendió 11,0%, en tanto que en comparación con el primer cuarto de 2009, el registro más elevado de las últimas décadas, la caída fue de 24,2%.

En marzo de 2011 el Senasa volvió a certificar exportaciones de carne vacuna por un total de 13.305 tn peso producto (tn pp), de forma tal que el primer trimestre del año cerró con un volumen de 40.095 tn pp de carne vacuna exportadas. Con relación a marzo de 2010 se observó una disminución de 33,7% y con respecto a enero-marzo del año pasado la baja fue de 41,0%. En tanto, si comparamos con lo que sucedía en el primer trimestre de 2009, las exportaciones de carne vacuna acumularon una caída de 53,2%.