Desde la Cámara de Semilleristas de la Bolsa de Cereales (CSBC) – entidad que nuclea aproximadamente al noventa por ciento del mercado de semillas de especies forrajeras de la Argentina– consideramos que, luego de un período signado por factores coyunturales y climáticos adversos, existen elementos objetivos para afirmar que nos encontramos frente a una oportunidad histórica de recomposición pastoril.

El valor récord de la carne vacuna que se registró en el año 2010 ha determinado el buen ánimo actual del ganadero, que tradicionalmente reinvierte y crece ni bien mejoran sus expectativas.

Los analistas coinciden en que este reacomodamiento de precios vino para quedarse a partir de las excelentes perspectivas para la ganadería vacuna para los próximos años. Ello se debe a que tanto la demanda doméstica como la internacional continuarán insatisfechas por efecto del desfase entre la reducción de la oferta futura, provocada por la disminución de la producción en los principales países proveedores, y el aumento del consumo mundial.

Este panorama invita a ver más allá de la reactivación impulsada por el reciente cambio de precios relativos, y a proyectar en el mediano y largo plazo en términos de producción.

El desplazamiento de la ganadería por avance de la agricultura es una realidad. Sin embargo, la mayoría del rodeo nacional aún se encuentra en la Pampa Húmeda, en gran medida acotado a los ambientes más difíciles (suelos salinos, cañadas, etc.).

Ciertamente estos campos tienen todavía un enorme potencial donde es posible generar un salto en la productividad de materia seca y kilos de carne.

Paralelamente, se ha dado la inclusión en la ganadería de nuevas zonas agro-climáticas que no poseían renta en el pasado como el NOA, el NEA y la zona semiárida, que seguirán demandando paquetes tecnológicos adaptados a sus condiciones extremas.

Ante este nuevo escenario, la cría recibirá importantes inversiones, particularmente en el rubro pasturas, mientras que la recría a bajo costo sobre base pastoril será la protagonista del proceso de recuperación de la producción de carne. Por su parte la invernada continuará siendo fundamentalmente a campo, con sólo la terminación suplementada o a corral.

Considerando la relación insumo/producto, la ganadería bovina presenta hoy una rentabilidad competitiva con la actividad agrícola, por lo cual puede y debe copiar su modelo de gestión para ser encarada con un criterio de optimización del ingreso en lugar de reducción de costos.

Por su parte, la lechería cerró el 2010 con un balance positivo y fuertes inversiones en el sector primario. Sus perspectivas también son más que alentadoras: la recuperación del precio al productor va de la mano de un mercado interno sostenido y una demanda internacional que crece al doble de lo que está ocurriendo con la oferta.

Del mismo modo anterior, existen planteos de alta eficiencia que van palmo a palmo con la rentabilidad de la agricultura, en los que las alfalfas mejoradas y su correcto aprovechamiento juegan un rol decisivo.

Sin dudas es el momento de recuperar el campo perdido, en todo el sentido de la palabra. Es el momento de praderizar las distintas regiones ganaderas del país con las especies adecuadas para cada ambiente, generando fábricas de pasto que luego sea convertido eficientemente en carne y leche.

La industria argentina de semillas de especies forrajeras está preparada para acompañar al productor en este desafío, poniendo a su disposición genética mejorada, investigación y desarrollo, profesionalismo e infraestructura.