Las variaciones de precio ocurridas en las últimas ruedas fueron extremas y confusas. Si bien trataremos de analizarlas, esto no es sencillo teniendo presente la extrema incertidumbre en la que estamos inmersos, no solo en el mercado de granos, sino en términos humanitarios, políticos y económicos. En lo que hace a lo fundamental, la gran cosecha de soja Sudamericana se empieza a poner en duda, y hay gran expectativa para el arranque de la campaña de maíz y soja.

Las variaciones extremas recientes

Hay que tener presente que las variaciones extremas de precio no se debieron a cuestiones fundamentales, sino a desequilibrios en el mundo mucho más abarcativos que una seca, el aumento en la demanda o el fenómeno de los biocombustibles. A inicios de febrero se agudizó la crisis en medio oriente cuando la situación en Egipto se salió de control y terminó con el derrocamiento de Mubarak, y posteriormente cuando las protestas llegaron a Libia, y se puso el ojo sobre Gadafi. Luego el 11 de febrero el terremoto y tsunami que azotaron Japón generaron una fuerte baja en el mercado, la que se agravó cuando se tomó dimensión del problema nuclear que se estaba produciendo.

Los que estudian las tendencias de largo plazo en los precios nos demuestran fácilmente que el promedio de la variación diaria de precios es de “0”. Esto quiere decir que hay iguales chances de suba que de baja en el mercado. De esta forma si tomamos la variación de precios de la soja, el maíz y el trigo para la posición julio de Chicago vamos a ver que el promedio está en +0,2%, es decir que tiende a cero. Pero esto no quiere decir que un día cualquiera la variación de precios será 0%, sino que las alzas de algunos días se compensan con bajas en otros, y por eso el promedio es nulo.
Ahora bien, lo interesante también es que tanto se apartan los valores reales del promedio cero que describimos, ya sea en más o menos. Esto se puede medir desvío estándar, aunque normalmente lo llamamos la volatilidad del mercado. En el caso que venimos comentando nos da para el último año 1,7%.

En el cuadro 1 se puede observar que durante la crisis del mundo árabe, que todavía continúa, y hasta el terremoto en Japón, el promedio de precios bajó un 43%, mientras que la volatilidad se incrementó un 40% respecto al promedio del último año. En las últimas ruedas, desde el 11 de marzo cuando se produce el terremoto en Japón, vemos que el promedio de variación diaria de precios subió 40% respecto al promedio anual, y que la volatilidad casi se duplicó.


Como se puede observar la volatilidad en la última semana ha sido terrible, alternando días de fuertes bajas con alzas importantes, las que se pueden apreciar en el Gráfico 1.


El mismo nos muestra que cuando el 11 de marzo se produce el terremoto, los precios bajan en torno al 2%, recuperándose levemente el lunes debido a que se pensó que esto había sido una respuesta emocional al mercado, aunque las dudas persistían. El martes, se tomó conciencia de la crisis nuclear que significaba los tres reactores dañados de la central de Fukushima, y los precios cayeron alrededor de un 5%. Al día siguiente el maí z y el trigo operaron nuevamente en baja, para luego darse jueves y viernes fuertes subas.

Este tipo de movimientos erráticos no son habituales para los granos, ya que en general los fenómenos que mueven a los mismos generan un cambio de rumbo más estable y no tan explosivo y errante como el que vimos estos últimos días.

En la primera parte de la semana los precios tuvieron una debilidad marcada porque el mercado se concentró en el potencial impacto negativo en la economía de Japón de un desastre nuclear. Este tipo de accidente se liga normalmente a alzas en las materias primas, dado que las zonas afectadas por radiación pierden capacidad de generar alimentos, lo que los obliga a importar mayor cantidad de los mismos. Sin embargo, siendo Japón la tercera economía mundial, y sus habitantes estar entre los de mayor ingreso per cápita del mundo, el impacto financiero y económico de un parate en esta región podría tener un efecto negativo en la economía en general.

Este temor opacó incluso a los sucesos que se venían dando en Libia y Bahréin. Pero cuando la situación comenzó a dar vistas de estabilizarse y tornarse más controlable, el componente emocional quedó de lado y los precios comenzaron a subir.

La posibilidad de intervención de las Naciones Unidas en el conflicto árabe genera subas en petróleo que se contagian a granos

En medio de esto la crisis en medio oriente se agravó, con Gadafi bombardeando continuamente a los rebelde en Libia, y las revueltas aumentando también en Bahréin. Este último país, si bien no es un gran exportador, es la antesala a Arabia Saudita. Por ello los militares saudíes se pusieron a disposición de Bahréin para controlar la situación, pero no lograron hacerlo, y esto despertó las dudas de que incluso puedan controlar una situación similar dentro de su región. Arabia Saudí es el gran exportador y yacimiento de reservas probadas del mundo, y quien en este momento está compensando la menor producción de Libia, lo que había estabilizado al petróleo. De allí que las subas en la energía no se hicieran esperar y se transfirieran al resto de los commodities.

Luego de esto, las Naciones Unidas dictaron un alto el fuego para la zona de Libia, y una región de exclusión de vuelos sobre el territorio, que no fue acatada por Gadafi, lo cual podría obligar a una intervención de esta región en el conflicto.

Lo cierto es que aun cuando este enfrentamiento entre el mundo árabe y occidente no se produjera finalmente, y aunque Gadafi recuperara el control de Libia, las sanciones que por cuestiones de lesiones a los derechos humanos deberían producirse en Libia mantendrían el suministro de petróleo acotado.

Los compradores aprovechan la baja para abastecerse, y ponen piso a los precios

En medio de todo esto, no debemos olvidar que veníamos de precios muy altos que complicaban a los compradores, por lo cual la caída de precios observada en el último mes llevó a que el interés por abastecerse a precios un 20% menores a los anteriores se hiciera presente, demostrando que la estreches existe y que los precios bajos atraen demanda real.

En las últimas ruedas se estuvo hablando de que China ha estado comprando maíz y soja activamente, lo mismo que otros importadores como Corea del Sur, que son fuertes jugadores en este mercado.

Los fondos especulativos tuvieron mucho que ver con la baja, mientras que los fondos índice siguieron con la operatoria que venían haciendo.
La posición de los fondos se actualiza semanalmente con el corte de la información al miércoles de cada semana. De allí que el último dato coincida con el pico de la baja de precios.

Podemos ver que las posiciones especulativas totales en maíz, trigo y soja bajaron 15 mill.tt. (un 9% del total) la última semana y 18% desde el inicio de los problemas en Egipto.

También es interesante notar que mientras los fondos índice continuaron inicialmente con su tendencia a contraer la cartera, con lo que achicaron un 3% desde lo de Egipto y un 5% desde el terremoto, los tradicionales vendieron 20% y 36% respectivamente.

Veníamos mencionando que la fuerte posición comprada de fondos especulativos era un problema potencial para este mercado, ya que estos fondos ganan dinero entrando y saliendo de los mercados. Dado que la posición comprada era muy grande, en algún momento deberán salir, y una salida en masa implicaría ventas generalizadas y bajas importantes.

Dejando de lado la posición neta de especuladores tradicionales en trigo que es menor, actualmente la posición de los fondos especulativos en maíz es la más baja desde agosto de 2010, cuando el precio estaba en la mitad de lo que está ahora, con lo que la ganancias promedio de las posiciones liquidadas es de 50% (con pico de 75%). Lo mismo ocurre en soja, aunque aquí la ganancia promedio de ago-2010 es de 20% (con pico de 35%). Es decir que los fondos tenían fuertes razones para salir , y en medio de un contexto tan incierto como el descripto, tomaron ganancias, lo cual es sumamente razonable.

Ahora bien, los fondos aún mantienen en 34,8 mill.tt. de maíz comprado, y 11,5 mill.tt. de soja. Claramente todavía tienen poder de fuego, y si no neutralizaron su posición es porque creen que las chances de suba son ciertas.

Pasemos ahora a los fondos índice. Su posición comprada es todavía mayor que la de fondos tradicionales, pero su concepción es distinta. Estos fondos buscan blindarse ante la posibilidad de inflación y devaluaciones cruzadas de monedas, razón por la cual mientras las tasas de interés sean bajas, y la crisis financiera no se termine de resolver, los fondos índice mantendrán su posición. A lo sumo podrán cambiar la proporción de su cartera en función de los valores relativos de los distintos granos, o el tamaño global de la misma si los inversores les retiran sus colocaciones.

Entre mayo y septiembre de 2010 la posición de los fondos estaba en torno a los 120 mill.tt. compradas de maíz, trigo y soja, y el último dato disponible es de 100 mill.tt. Esto es coincidente con una tendencia a aumento de tasas y mayor confianza en el mercado financiero, con lo cual podemos concluir que el dinero financiero salió de granos y fue a otras colocaciones en ese lapso. Sin embargo durante gran parte del proceso los precios siguieron subiendo, ya que los fondos tradicionales compraban lo que los índice vendían, y los operadores genuinos convalidaban precios más altos en sus operaciones.

Es de esperar en un contexto más convulsionado que los fondos índice en algún momento vuelvan a colocarse en materias primas. Por lo pronto seguimos viendo la tendencia paulatina a retirarse.

En cuanto a la recomposición de carteras, dado que el precio del maíz ha subido mucho respecto al de la soja y el trigo, es notable que la posición de los fondos creciera en trigo, bajara levemente en soja y fuertemente en maíz. Esto moderó en cierta forma el proceso de “compra de área” que el maíz viene desarrollando.

Ahora el mercado cree que la cosecha sudamericana podría no ser tan buena

Otro de los elementos que se toman como justificación de la baja es que la cosecha de soja Sudamericana podría no ser tan buena como se esperaba. Esta cuestión ha sido muy manoseada por el mercado, ya que no es serio subir y bajar proyecciones de cosecha, cuando los cultivos en Brasil ya se están recolectando y en Argentina están próximos al inicio de la trilla.

Lo que ocurre es que la disparidad de situaciones que se observan en un año que ha sido de clima muy desparejo en distintas regiones hace que la tarea de estimación sea muy compleja, por lo que los analistas en el afán de dar un número en ocasiones cometemos el error de subirnos ya sea al optimismo o pesimismo reinante y ocasionar estos desajustes.

Lo cierto es que en estas condiciones hasta que no esté al menos pasada la mitad de la trilla en las regiones más importantes, no podremos tener una estimación seria del tamaño de la cosecha. Por eso es que resulta difícil discutir cualquier número que se proyecte, ya que todos pueden ser o no ser correctos.

A la espera de la nueva campaña norteamericana

En tanto el mercado se sigue cargando de expectativa por ver como se perfila la nueva campaña norteamericana. Esta incógnita será la que desde lo fundamental moverá el mercado en adelante.

Esta semana analistas privados bajaron su estimación de siembra de soja e incrementaron fuertemente la de maíz, aunque de todas formas sus números están por debajo de los que técnicos del USDA mostraron en el reporte BASELINE PROJETIONS y en la reunión del AGRICULTURAL FORUM.

En cuanto al clima la nieve acumulada en el extremo noroeste de EEUU es muy importante, y su derretimiento podría generar por un lado buena humedad para la siembra de trigo primavera, pero por el otro inundaciones en abril, pleno período de siembra de maíz y soja. Los meteorólogos comparan esta situación con la del año 2009.

Por otro lado los suelos en la zona de maíz y soja están con mucha humedad en el noroeste, normal en el centro y baja hacia el este y sur. Las lluvias sin embargo se espera que sean importantes, lo cual podría generar condiciones muy húmedas, demorar labores, y exponer al riesgo de una siembra tardía, lo que terminaría generando una menor probabilidad de alcanzar los rindes elevados que serían necesarios para sólo generar alzas marginales en las relaciones de stock / consumo Norteamericana.

De todas formas es muy temprano para que estos elementos muevan al mercado, pero el solo hecho de que se los esté mencionando marca el nerviosismo que viviremos el año próximo.

El mercado local sigue copiando a Chicago en soja, y en maíz lo hace con una brecha creciente. De trigo mejor no hablemos.
Localmente la soja sigue siendo el único grano que al no tener condicionamientos a la exportación acompaña las variaciones de Chicago en forma directa.

En lo que hace al maíz, los exportadores tienen disponibles ROE para tomar y en abril dispondrán del segundo tramo que ya se anunció el mes pasado. Sin embargo tienen compras anticipadas por 1,5 mill.tt., y la crónica de la muerte anunciada de este mercado, que se está armando muy similar a la del trigo, hace que la intención de venta en los productores no ayude a defender los precios.

Con el cierre del viernes se podrían pagar 215 U$S/tt cuando el precio pagado estuvo entre 195 y 200 U$S/tt. Objetivamente el precio para el productor no es malo. Se comenzó la campaña pensando en 175 U$S/tt como valor de venta, y el mismo se vio superado con creces. Este de hecho es de los valores más altos recientes. La pregunta es si puede ser mejor, la respuesta es que sí, en la medida que Chicago siga subiendo, y los exportadores nos dejen ver al menos una parte de esa suba. Co ntra esto atenta la gran posición comprada, el conocimiento de que tienen una limitación ya establecida de cuánto pueden exportar y por lo tanto necesitan comprar, y que la tendencia internacional es positiva.

De allí que la recomendación sea vender y comprar CALL en el exterior, o bien darle destino al maíz localmente, y pasarse a fijar por soja si lo que se quiere es postergar la fijación para más adelante.

Los condimentos políticos Argentinos

En medio de todo esto vivimos un año electoral, lo cual significa dos cosas. Por un lado la necesidad del partido gobernante por conseguir recursos para ampliar el gasto y mantenerse en el poder. Esto lleva a presiones impositivas mayores, y a veces absurdas, como esto de tener que avisar con 48 horas de anticipación la trilla, so pena de ser excluido el productor del registro de operadores de granos.
Por el otro lado también lleva a declaraciones rimbombantes y enfrentamientos y pases de facturas de un ala política a la otra, sin tener en cuenta que muchas veces esos pases de factura asustan a los productores e inversores, y afectan su normal desenvolvimiento.

Dentro de este marco vamos a resaltar dos hechos recientes.

El primero es la desprolija disolución de la ONCCA. El decreto firmado en su momento establecía que los ROE y el reparto de subsidios pasaban a un nuevo organismo “UCESCI” o la “Unidad”, el cual es un cuerpo colegiado por distintas carteras de gobierno: economía, industria y agricultura, pero presidido por el Ministro de Economía. Antes la ONCCA estaba dentro de Agricultura, por lo que esto es un retroceso en ese sentido. Pero más allá de ello los empleados de la ONCCA pasaron a Agricultura, cuando es la UCESCI la que debería tenerlos a cargo para seguir dando los ROE y las compensaciones.

Esta semana se dieron a conocer dos resoluciones conjuntas de los Ministerios que conforma la UCESCI, uno que dice que esta que no se constituya, la ex ONCCA sigue funcionando, y otro que establece un puesto de Secretario Ejecutivo, el que no se aclara a quien corresponderá determinarlo, y por el otro que existirá un nuevo registro para quienes quieran pedir ROE o solicitar compensaciones o subsidios, que será de vencimiento mensual. Es decir que seguimos por la vía intervencionista en los mercados.

El segundo elemento es el problema que se hizo público a raíz de la nota publicado en La Nación, donde tras una carta enviada por MAIZAR avalada por comisión directiva, que pedía que se dejara de intervenir cuantitativamente en los volúmenes de exportación, el Ministro de Interior habría iniciado una casa de brujas entre los miembros de MAIZAR forzándolos a decir si avalaban o no ello, y empujándolos a que abandonaran la institución.
Todo esto es muy desalentador de cara al futuro, razón por lo cual los productores serán muy prudentes al vender, teniendo presente que los ánimos están muy caldeados.

Está superado el mal paso de los mercados? Volvemos a la suba? Vendemos o esperamos?

Esta es la gran pregunta, ya que el susto de esta semana fue mayúsculo. Poniendo esto en la moneda de cambio del productor Argentino, la soja pasó de los 350 U$S/tt a los 306 U$S/tt en quince días. Allí la recomendación fue no dejarse llevar por la emoción y esperar, pero ahora estamos nuevamente en torno a 330 U$S/tt.

Lo que es claro es que la ecuación de oferta y demanda no cierra, especialmente en maíz, pero tampoco en soja. Sólo el trigo está holgado, pero no puede desprenderse demasiado de los valores del maíz y la harina de soja, ya que de otro modo pierde área de siembra, y crece su demanda como forraje.

El mayor interés de importadores que se despertó esta semana demuestra ese punto, y nos hace tener en cuenta que hay un piso en los mercados. Sin embargo los compradores no son tontos, y saben que cuando el mercado asume tono bajista debe mantenerse al margen, pero llega un punto en el que la paciencia se pierde, la mejora de la posición es grande, la compra se produce, y ahí aparecen los pisos.

El problema es que la recuperación de los mercados tras el problema en Japón y Egipto parece ser demasiado pronta. No hay respuestas de fondo a preguntas como cuánto daño hay en la economía real de Japón? Realmente es 3 puntos del PBI el costo de la reconstrucción? Puede Japón financiarlo? Qué efecto tendrá en el mundo? Cuáles serán los costos para las empresas aseguradoras y cómo repercutirá esto en el mercado financiero? Afectará esto a la frágil recuperación que se viene ensayando?

Por esto debe primar la prudencia y recurrirse a las herramientas de cobertura. Lamentablemente no hay posibilidades de poner pisos locales, que normalmente son más baratos y convenientes que los de Chicago. Por ello el único camino es el de vender localmente y comprar en el exterior CALL Spread.

Dante Romano, Director Académico del Centro de Gestión Agropecuaria