Sé que hay gente que me odia, pero tengo la conciencia tranquila”, dijo ayer el ruralista Alfredo de Ángeli. La acusación fue directa al gobierno nacional, aunque no dio nombres: “Me ofrecieron guita grande para que me callara la boca”, dijo en un reportaje radial en Gualeguaychú. Sin embargo, al intentar entrevistarlo luego sobre el mismo tema, respondió con evasivas.

Según declaró, en 2008, durante la pelea campo–gobierno en que fue uno de los líderes más notorios, “los kirchneristas” intentaron comprar su silencio “pero mi dignidad y mi lengua no tienen precio”, dijo a Radio Máxima. Personeros del gobierno nacional habrían buscado a allegados suyos en Gualeguaychú y a sus hermanos en Paraná y Victoria, para preguntarle “cuánto quiere y a dónde quiere irse a vivir”, oferta que él jamás aceptó.