Nicolas Balinotti
LA NACION

Durante seis horas, las barreras de las estaciones de peajes de la ciudad de Buenos Aires estuvieron ayer en alto y liberadas en señal de protesta. No se trató, esta vez, de un reclamo relacionado con los salarios. Fue una medida impulsada por los trabajadores de la empresa de Autopistas Urbanas SA (AUSA), que acusaron al sindicato de Facundo Moyano de recurrir a la violencia y a la intimidación como método para reclutar afiliados al gremio que conduce el hijo del secretario general de la CGT.

"Hace un año que sufrimos constantes ataques de las patotas de Moyano", denunció ante La Nacion Oscar Rainoldi, delegado gremial de los empleados de AUSA. En las estaciones de peaje porteñas trabajan unas 700 personas, de las cuales alrededor de 600 estarían afiliadas al Sindicato de Empleados de Comercio (SEC), a cargo de Armando Cavalieri; unas 40 al Sindicato Unico de Trabajadores de Peajes y Afines (Sutpa), de Facundo Moyano, y el resto no pertenecería a ninguno de los dos gremios.

El trazado del mapa sindical en los peajes del resto del país es diferente y el escenario parece más equilibrado: Sutpa contaría con unos 3000 inscriptos, mientras que el SEC, junto con gremios afines de Santa Fe y Córdoba, tendría unos 2500.
El poder de Moyano se focaliza en los accesos a la ciudad de Buenos, sobre todo en la estación de Puente Avellaneda, donde el 28 de enero pasado se enfrentaron a golpes y palazos los trabajadores que responden al hijo del camionero con un grupo de empleados del SEC. El saldo de aquella batalla gremial está fresco: el empleado de AUSA Ariel Marcolongo todavía está inmovilizado y dolorido por la herida de arma blanca en un brazo y las tres fracturas expuestas que sufrió en una pierna durante aquella jornada.

El reclamo de los trabajadores de peaje no se redujo al levantamiento de vías durante seis horas, lo que produjo una pérdida estimada de 300.000 pesos, según precisaron a La Nacion fuentes de AUSA. También hubo movilizaciones en el Ministerio de Trabajo y pedidos de audiencia con su titular, Carlos Tomada, para que garantice la libertad sindical.
Un grupo de empleados fue recibido por un funcionario cercano a Tomada que se comprometió a comunicarle el reclamo al ministro.

La queja de la comisión interna de AUSA se convirtió en tinta en un documento que empapeló ayer la sede de la cartera laboral. "Repudiamos el accionar del Sindicato de Facundo Moyano, que al no lograr la adhesión voluntaria de los trabajadores recurre a bandas de violentos que buscan instalar el miedo y el terror", decía un fragmento del comunicado.
"Ante la falta de respuestas del Estado, ya sea dependiente del gobierno de la ciudad o de la Nación, nos movilizamos porque hay un temor generalizado ante el avance de las patotas de Moyano, que nos obligan a que nos afiliemos a su gremio. Esperemos que el reclamo no sea en vano, aunque sabemos que el Ministerio de Trabajo funciona como una escribanía de Moyano", acusó Rainoldi.

La pelea Moyano-Cavalieri

La Nacion intentó sin éxito comunicarse con Facundo Moyano. Su teléfono fue atendido por su asistente Diego Lasala, quien derivó a un secretario de prensa que no atendió las llamadas.

La disputa de ayer presenta otro trasfondo que está relacionado con las elecciones en el gremio de comercio de la ciudad de Buenos Aires, el más poderoso del país. En los comicios del 23 de marzo próximo se enfrentarán Cavalieri y Oscar Nieva, que se considera cercano a Hugo Moyano y cuenta con el diputado kirchnerista Carlos Kunkel como patrocinante legal de su lista, la Verde y Violeta.

En la movilización de ayer de los empleados de AUSA rumbo al Ministerio de Trabajo se repartieron volantes de la Lista Azul, que encabeza Cavalieri.

"Hay un problema con el encuadramiento, porque tampoco se puede decir que los trabajadores del peaje tengan la característica de un empleado de comercio", dijo Nieva sobre el conflicto en una entrevista publicada en el diario Tiempo Argentino.

"No es la primera vez que Moyano avanza sobre otros gremios. Funciona así por la impunidad con la que se mueve y por el apoyo y los subsidios que recibe. Todo lo que circula y tiene ruedas debe ser de Moyano", criticó ante La Nacion Cavalieri, secretario general del SEC desde hace 25 años.

Nieva trabajó codo con codo con Cavalieri durante 20 años en la conducción del SEC. Tuvo varias secretarías a cargo, entre ellas la de cultura. Ahora, impulsado por Moyano y con el respaldo del kirchnerismo, tomó distancia y lo enfrentará en las elecciones del miércoles 23, en las que están en condiciones de votar unos 61.000 afiliados.

"En la candidatura de Nieva hay una intromisión de Moyano y también del gobierno a través de Kunkel. Nieva ahora pide impugnar los padrones porque dice que son irregulares. Pero con ese mismo padrón ganó en otras oportunidades", comentó Cavalieri, un viejo dirigente sindical vinculado a "los Gordos" de la CGT y siempre enfrentado con Hugo Moyano.
Venegas declarará junto con Duhalde

Por la causa que investiga la mafia de los medicamentos, Gerónimo Venegas será defendido por el precandidato a presidente Eduardo Duhalde, que renovó su licencia de abogado para defender al sindicalista. Venegas declarará el lunes próximo ante el juez federal Norberto Oyarbide.

ANTECEDENTES

En los supermercados. Hugo Moyano y Armando Cavalieri tuvieron un enfrentamiento similar al que tienen ahora para sumar afiliaciones en los trabajadores del peaje cuando se disputaron los empleados de los supermercados. En aquella oportunidad, Moyano apeló a bloqueos a las distribuidoras como método para ejercer presión.

Desafío electoral. El 23 de marzo próximo habrá elecciones en el Sindicato de Empleados de Comercio de la ciudad de Buenos Aires. Hugo Moyano desafiará el poder de Armando Cavalieri. El camionero respalda al candidato Oscar Nieva, que cuenta con el diputado kirchnerista Carlos Kunkel como patrocinante legal de su lista.

Diferencia en las paritarias. Lejos de las sugerencias que había hecho la cúpula de la CGT de exigir un aumento salarial de alrededor del 28%, el gremio de Comercio que conduce Cavalieri negociará por el 30 al 40 por ciento. Otros gremios que desconocen el poder de Moyano también amenazaron con pedidos de aumentos mayores que lo solicitado.