El 2011 arranco con un mercado ganadero poco claro y con bajas importantes en los precios de la hacienda, principalmente en lo que respecta a la invernada.

  Los precios del ternero macho pasaron de los $14 a los que había llegado, a los $10 que es lo que se paga en promedio por un macho de entre 180 y 200 kilos. Hay poca hacienda y cuesta concretar negocios ya que se dan diferencia de hasta $1 entre lo que pretende la oferta y lo que están dispuestos a pagar los invernadores.

  Hay interés por conseguir terneros tanto por parte de los feed lots como de los invernadores de campo, pero no avalan los precios pretendidos por los criadores que deciden sacar terneros a la venta en estos momentos.

  Los precios del gordo también tuvieron una merma al empezar el año. La demanda llegó a un techo con estos precios y comenzó a caer el consumo per cápita. Uruguay nos superó y hoy es el primer consumidor de carne por persona del mundo con alrededor de 57 k/hab./año. El problema que tienen los consumidores es que no solo subió la carne, sino que el rubro alimentos sufrió una inflación superior al 30% en el 2010 y sigue presionando fuerte en el arranque del 2011.

  También hubo muchas ventas diferidas del 2010 hacia principios del 2011 por el tema ganancias, sumado a que muchos frigoríficos dieron vacaciones y a que otros redujeron las horas de faena. En estos últimos días se nota una tónica más firme y un mayor interés de los compradores por conseguir hacienda gorda.

  Hay que tener presente que la oferta de hacienda esperada para 2011 es baja y que esto siempre va a ser un factor de presión ante cualquier reacción de la demanda. Esta puede reaccionar si el gobierno vuelca mucha plata al mercado por diferentes vías para ganar la simpatía electoral de muchos votantes.

  En lo que respecta a la cría, también hubo una baja importante de las cotizaciones, y ocurre lo mismo que en la invernada, ya que hay pocas operaciones concretadas.

  A pesar de la baja de precios mencionada, los productores tienen márgenes interesantes que se van a mantener por varios años hasta que la oferta se normalice.
Obviamente que si asumiera un nuevo gobierno con una mínima intención de hacer crecer la cadena de ganados y carnes, podríamos tener un panorama alentador a mediano y largo plazo.

  Solamente mirando a Uruguay tenemos parte de la carrera ganada.  Nuestros vecinos decidieron impulsar la ganadería priorizando la exportación y volcando algunos cortes al mercado interno a precios populares. Hoy exportan y consumen más que nosotros.

  Con la política de cuidar la mesa de los argentinos, destruimos el stock, debilitamos a toda la industria frigorífica, dejamos de exportar y como si fuera poco generamos un aumento de más del 100% en el precio de la carne en góndola con la consiguiente merma en el consumo interno.