Pocos años atrás ni siquiera se imaginaba una Argentina exportando poco volumen de carne vacuna y disminuyendo su consumo interno. Y si bien la baja del consumo es directamente proporcional al aumento de los precios de la carne, dichas subas se dieron como consecuencia de políticas erráticas que generaron una fuerte caída en la oferta de materia prima.

Así que mientras organismos internacionales pronostican un crecimiento importante en el consumo de alimentos para los próximos 15 años, Argentina se aparta como proveedora del mundo.

El precio de la carne vacuna tuvo un aumento interanual, durante el último año, de casi 100%. Las presiones del secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, que durante todo el año siguieron generando polémica por la Cuota Hilton, los cupos de exportación y las presiones a las plantas de faena para que vuelquen oferta en carácter de "gran barata" en los supermercados, solo continuaron perjudicando al mercado. Y además, no se logró controlar el precio promedio de los cortes que consumen los argentinos.

Las avanzadas de Moreno fueron constantes y terminaron como una señal clara del fracaso de una política sectorial basada en aprietes, cuotas, y negociaciones. Una política que logró recalentar la inflación pese a que se declamaba lo contrario.

En tanto, las empresas frigoríficas acumulaban problemas: recortes horarios, suspensiones, despidos, en definitiva, crisis agudizada para las empresas argentinas. En definitiva, fracaso de la política nacional para la cadena de ganados y carnes.

Editorial de Federación de Industrias Frigoríficas Regionales Argentinas (FIFRA)