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ndependientemente de algunas lluvias caídas durante la semana, de milimetrajes y distribución espacial muy irregular, continúa -y en algunas zonas se acentúa- una situación de arrastre caracterizada por una insuficiente humedad para atender los altos requerimientos de esta época de los cultivos de verano. "Un maíz en floración puede consumir cinco o seis milímetros en una jornada de alta temperatura y absorbe una lluvia de 20 milímetros en cuatro días", advierte un técnico de La Pampa.
Las peores condiciones se dan en el centro y en el norte de la provincia de Entre Ríos, en el norte y en el oeste de Buenos Aires, en el norte de Córdoba, en San Luis y en La Pampa.
De acuerdo con esto, un asesor de Entre Ríos espera un ciclo agrícola intermedio entre 2009/2010, que permitió altos rendimientos en todos los cultivos, y el ejercicio 2008/2009, que dio lugar a la situación contraria. "En 2010/2011vamos a tener buenos rindes en trigo y regulares o malos en maíz, con interrogantes sobre la suerte final de la soja", conjetura.
Los trigos se están cosechando con altos rindes y satisfactorios niveles de calidad en la zona, producto de una primavera fresca, que permitió un buen llenado de granos, y pocas lluvias durante la cosecha.
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Los maíces tempranos han quedado muy bajos y comienzan a evidenciar movilización de nutrientes de las hojas basales hacia las superiores, un síntoma típico de las plantas estresadas por falta de humedad. Necesitan agua inmediatamente para no seguir perdiendo potencial de rendimiento.
Los tardíos se acercan a la floración y pueden dar dos resultados: un rinde aceptable si acompañan las lluvias de principios de 2011 o ser usados para pastoreo si sobreviene un enero seco combinado con siembra tardía.
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Con la soja de segunda también se enfrentan problemas. Los grandes volúmenes de rastrojo de trigos de altos rindes complican físicamente la implantación de la oleaginosa, en un perfil completamente seco. No obstante, "los productores seguirán sembrando en cuanto caiga un chaparrón para evitar el enmalezamiento estival del lote y para aprovechar los fertilizantes aplicados al trigo", apunta el asesor. Además, los buenos precios a término permitirían compensar alguna reducción del rinde esperado.
Mientras tanto, la soja de primera lucha entre la vida y la muerte en muchos potreros, sobre todo en aquellos que se sembraron luego de barbechos sucios, con control tardío de malezas. Esos lotes son los que han quedado con menor humedad superficial y profunda, a merced de las lluvias que puedan ocurrir a lo largo del ciclo del cultivo.