Las iniciativas ganadoras provienen de Argentina (5), Belice (1), Bolivia (1), Brasil (7), Chile (2), Colombia (1), Costa Rica (1), Ecuador (2), Guatemala (1), Haití (1), México (1), Paraguay (1), y Perú (1).

Entre ellos me llamó la atención aquellos que generan ingresos – trabajo- para grupos de indigentes. Se resalta la importancia de la innovación en procesos y productos que hagan al proyecto sustentable y solvente. El año pasado uno de los ganadores fue un proyecto de México, Alimentos Nostálgicos Mexicanos, donde un grupo de mujeres modernizaron la práctica ancestral del cultivo y lo procesan en una empresa en la cual invierten migrantes que a su vez se encargan de la comercialización del nopal, el mole y el chocolate.

En Ecuador una comunidad, con el apoyo de dos ONGs, construyó una planta para descontaminar las aguas del lago Imbakucha, incrementando su producción de totoras - materia prima de sus artesanías- y montaron una fábrica de muebles de este material. Además utilizaron la lenteja acuática y el lechugín, agentes descontaminantes, para abono y alimento de cerdos.

Más allá de estos programas del CEPAL, existen muchos casos de emprendimientos que nacen de la necesidad social. En muchos casos necesitan de apoyo y es una buena oportunidad para los programas de Responsabilidad Social Empresaria. Muchas compañías cuentan con desarrollos que no son aplicables en la escala de su firma y puede ser útiles para esto emprendimientos pequeños. También disponen de conocimientos no críticos que pueden enseñar a los emprendedores sociales. Los ejecutivos pueden transferir las patentes dentro de un acuerdo de uso con fines sociales, impidiendo que otras empresas competidores puedan beneficiarse de ellas sin el pago de los derechos.

La Cooperativa la Juanita es un caso emblemático en la Argentina, donde el diseñador Martín Churba aportó el diseño de un guardapolvo especialmente para este emprendimiento, que se exportó junto a unas remeras a Italia y Japón. Para la concreción de este proyecto también cooperaron las empresas INTA y ARCIEL con material, los talleres Casa Quinta con trasferencia de know how, y la Fundación Pro-tejer con fondos para el estampado. Otro caso fue la recuperación del frigorífico Yaguané con la ayuda de un grupo de empresarios agropecuario. Este proyecto les da trabajo a 457 familias.

Todos estos emprendimientos esperan crecer y competir libremente. Para lograrlo necesitarán proteger sus desarrollos innovadores y marcas, por lo cual es importante que ellos también respeten los derechos de propiedad y los acuerdos con las empresas patrocinantes. Esto a su vez incentivará a otras empresas a apoyar y fomentar sistemas innovadores de inclusión laboral que disminuya los niveles de pobreza en América Latina.

Fuente: Artículo: Integración, trabajo y educación de Agrositio, Experiencia en Innovación Social – CEPAL - Sitio de la Cooperativa Barrio La Juanita