A  esta conclusión llegaron los consumidores,  que  asumieron que a este coctel de medidas económicas,  la única respuesta que existe   es  el  aumento  del precio de  la carne al mostrador,  por la mayor demanda y  la falta de oferta  suficiente para abastecerla.

En el actual  escenario cualquier intervención del gobierno para frenar la suba del precio, como la implementación  de las políticas de estado que necesitamos para  aumentar la producción de carne, presionara  por tres o cuatro años  un  precio   alto de la carne  a mostrador haciendo   bien los deberes. Los ciclos biológicos no lo cambian los hombres.

Por lo  tanto, el actual debate sobre el precio de la carne, debería  ser un llamado  a la reflexión  a todos los actores, para cambiar definitivamente  las políticas de producción  de carnes  y los hábitos de consumo, si no queremos volver a repetir  este grave  escenario para el consumidor. Se  impone  generar un nuevo marco institucional, que de previsibilidad a quienes tienen que invertir a largo plazo, para aumentar la producción  y  la exportación a todos los mercados del mundo y  de esa forma  poder atender mejor el consumo interno.

El  marco legal que necesitamos es la prohibición  al estado de intervenir en el negocio empresario arbitrariamente, y  la  definición –dentro de las funciones indelegables del estado-  de cómo atender   la seguridad  de alimentación de los habitantes que están debajo de la línea de pobreza con un subsidio directo. Al mismo tiempo debería ser  obligación  del estado  atender a los productores de agricultura familiar  por la acción geopolítica que cumple, pero  sin  castigar a los  emprendedores para poder desarrollar un  gestión eficiente de producción.

Sacarle al grande para darle al chico ya demostró  el fracaso en el país y en el mundo. Nos  empobrecimos aplicando  dichas políticas, mientras  desaparecieron  igual  gran cantidad de productores. Para el desarrollo de la ganadería en el actual escenario mundial, no precisamos ningún plan patrocinado por el estado, necesitamos  que al productor se lo forme  en el  manejo integral  del rodeo y de su empresa, que reciba el valor real del precio   al estar  integrado al mundo y que pueda trabajar con  libertad y con dignidad,  en  un  marco republicano de gobierno que le  asegure todos  los derechos de propiedad.

Conjuntamente hay que  establecer un único estándar sanitario, un sistema de comercialización por cortes y  una  trazabilidad para la carne que responda al estándar internacional. Una politica de carnes moderna necesita estar incluida en un plan nacional de crecimiento y desarrollo, con una visión estratégica para todas las regiones del país.

En este sentido, es fundamental integrar las producciones  de granos y  de carnes, promoviendo su transformación en el lugar de origen. Dichas producciones no son antagónicas sino complementarias, porque  agregan valor con mano de obra argentina  al producto final para consumo y la exportación. Al promover la mayor transparencia e  igualdad de condiciones  para todos los actores,  se genera un mayor flujo de inversiones en la cadena agropecuaria  para hacerla  más competitiva.

Los dirigentes de la cadena cárnica no han podido  o no han querido consensuar una propuesta, para terminar con las políticas que nos alejaron y nos alejan de  los mercados mundiales desde hace 60 años. El  IPCVA - Instituto de Promoción de Carne Vacuna  Argentina - en su  campaña publicitaria, reclama políticas a largo plazo pero no  dicen en su campaña de promoción,  cuáles deben ser dichas políticas,  para que la sociedad  sepa cuál es nuestro  reclamo.

Me pregunto ¿están  a la  espera que la proponga el gobierno?

Señores dirigentes, ustedes tienen la responsabilidad junto al gobierno, de promover en el poder legislativo el marco institucional que le dé previsibilidad al inversor. Hay  que trabajar en la meta  para que la Argentina ingrese   a  todos los mercados  de altos precios de la carne como  son Méjico, EEUU, Canadá, Japón, Corea y la UE. Hoy solamente le vendemos a la UE que representa el   15%. Del 85% restante de los  mercados estamos afuera mientras nuestro vecino   Uruguay vende  a EEUU y Canadá y  está  gestionando su  ingreso a los restantes países, mientras sigue aumentado  sus ingresos por la  exportación de carne de  alta calidad y abastece  a sus habitantes con carne más barata,  sin sacrificar  la cantidad  de consumo.

Finalmente, para concretar  estos cambios, se va a necesitar una campaña publicitaria   en conjunto por las entidades de los productores, de los consumidores y el gobierno, para cambiar  un hábito de consumo que le ha impedido al país ser un exportador confiable de carne vacuna a todos los mercados del mundo. Un consumo de 50 kg de carne vacuna es suficiente para una  dieta y con el complemento  de  35 Kg de pollo y 15 kg de cerdo estaríamos en los estándares más altos  de proteína animal por habitante por año.  En este hipotético escenario de consumo  de carnes  diversificada, todo el  aumento de producción de carne vacuna,  iría para atender  las  exportaciones  de una  marca  país  que tiene la   Carne Vacuna.

No puedo terminar sin celebrar el acuerdo  que firmaron  los Ministros de Agricultura  de Argentina y  China para  reanudar  la exportación de carnes.   Representa  un gran avance para  las políticas de  producciones  de carnes  y  un mensaje directo  de cambio en las  políticas  del Gobierno si queremos cumplir. No se  puede atender dicho mercado con saldos de nuestro consumo.  Aunque  el acuerdo no es para exportar en forma inmediata,  la dimensión del mercado que representa  solamente los 70 millones de habitantes más ricos en dicho país, nos debe servir de incentivo para cambiar nuestras políticas.

A esa cultura milenaria, a la 2º potencia económica mundial y a un mercado de 1400 millones de chinos,  tenemos  obligación y la necesidad como país productor de alimentos, de construir  todos los días una relación comercial permanente.

Por Arturo Navarro- Consultor y Analista agropecuario