El maíz es uno de los principales cultivos y, según se dedujo de la disertación en el Congreso de Maíz del doctor Rex Bernardo (profesor de la Universidad de Minnesota), seguirá siéndolo porque hay nuevos usos al punto tal que en la vida diaria cuando se compra algo en un supermercado, es difícil encontrar un producto que no contenga maíz.
El maíz es la principal fuente de almidón, aceites, proteínas y esta realidad seguirá en crecimiento casi constante. Sin embargo, uno de los principales problemas que afecta el avance de este grano en el mundo es su poca –casi nula- resistencia a la escasez hídrica.
En este sentido, el especialista estadounidense aseguró que aunque “no existe la magia en el maíz” y esta temática requiere mucho esfuerzo, evaluación y selección, es posible que “en función de la diversidad genética en desarrollo y los trabajos que se realizan en ese aspecto, en un futuro estará disponible una variedad resistente a la falta de agua”.
Otra de las limitantes que hoy encuentra el cereal es el aumento de la producción que “podría tener que ver con el agregado de tierras a la siembra de maíz”, indicó Bernardo. Estas superficies podrían ser campos que en la actualidad no están productivas y que son pobres en su naturaleza. “También podrían utilizarse tierras que en estos momentos se están trabajando con otros cultivos, como por ejemplo trigo”, agregó.
En el primero de los casos, si se exploran nuevas tierras el investigador ve un hecho positivo pero en la segunda opción, que otro cultivo sea reemplazado por maíz, el científico cree que “es una situación que debería ser analizada mucho más profundamente”.
Por último, con relación a la posibilidad de implementar la siembra directa en el contexto de cambio climático Rex Bernardo puntualizó que “la práctica de labranza reducida o siembra directa será una herramienta muy valiosa para reducir el impacto que la falta de lluvias y las altas temperaturas pueden provocar en los cultivos”.