Mercedes Colombres
LA NACION
Sobre llovido, mojado. En un momento en que las relaciones entre la Federación Agraria Argentina (FAA) y el resto de las entidades de la Comisión de Enlace son tirantes, la pelea entre el presidente de la Comisión de Agricultura, el diputado Ricardo Buryaile (ACyS-Formosa), y el líder de los federados, Eduardo Buzzi, podría hacer estallar en pedazos la unidad del agro en pocas horas.
El detonante del conflicto fue la versión de que Buzzi habría presionado a la diputada cordobesa Estela Garnero para votar en el debate por el presupuesto en favor del Gobierno. A raíz de esto, Buryaile dijo que tenía dudas acerca de Buzzi y que éste debía hacer aclaraciones. Eso hizo estallar a Buzzi, quien declaró que "el único que genera dudas es Buryaile, que desaloja campesinos y tiene deudas con la AFIP y el Banco Nación", a lo que Buryaile contestó con una carta documento para exigir una urgente rectificación.
El enfrentamiento entre los dos ruralistas pega directo en el corazón de la Comisión de Enlace, ya que cada día les resulta más difícil a la Sociedad Rural, Confederaciones Rurales Argentina (CRA) y Coninagro sostener la unidad con la FAA, una entidad que no tiene problemas en negociar medidas en forma independiente con el Ministerio de Agricultura, actitud que irrita al resto. Según los propios ruralistas, la pelea Buzzi-Buryaile sólo terminó de blanquear las divisiones ya existentes.
Para complicar más las desgastadas relaciones entre las partes, las entidades tomaron partido, ya que ayer la cúpula completa de la Federación Agraria respaldó a Buzzi y criticó a Buryaile, y hoy al mediodía CRA hará lo propio con Buryaile y fustigará a Buzzi.
Mientras se profundiza la pelea, el presidente de la Rural, Hugo Luis Biolcati; el presidente de CRA, Mario Llambías, y el presidente de Coninagro, Carlos Garetto, tratan de mantenerse al margen y decidieron aplazar cualquier encuentro o declaración conjunta hasta que pase el temblor. Pero, puertas adentro, se sienten más cerca de Buryaile y creen que lo ocurrido puede acelerar la ruptura con la FAA. "Buzzi se desbocó y, además, ya estaba caminando en la cuerda floja con su cercanía con el Gobierno", dijo uno de los hombres con más peso en el grupo.
Biolcati, en tanto, se mostró cauto ante la pregunta de si el episodio podía acelerar el fin de la unidad del campo. "Esto hace un poco de ruido en el grupo, obviamente. Hay que sentarnos a conversar de hombre a hombre, pero hay que dejar pasar unos días para que se calmen los ánimos. Estamos preocupados por los acontecimientos, pero consideramos que, más allá de los cruces, el problema de fondo es lo que ocurrió en el Congreso. Buzzi ya aclaró y no tengo motivos para desconfiar de su palabra, pero Garnero tiene que explicar por qué dijo que lo que dijo", dijo Biolcati a la nacion.
"El problema -analizó otro de los protagonistas de la mesa- es que lo que divide a las entidades hoy no tiene solución por el momento, porque la FAA tiene la postura de obtener cosas del Gobierno. Y en temas como retenciones o el futuro de la Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuario (Oncca) la FAA tiene posiciones opuestas al resto." Eso llevó a la entidad federada a no apoyar muchas iniciativas en el Congreso que impulsaban las otras entidades.
Además, la Comisión de Agricultura de la Cámara de Diputados se convirtió en el reflejo de la Comisión de Enlace: un lugar donde las dos posturas del campo (la intervencionista de FAA, por un lado, y la más liberal de CRA, la Rural y Coninagro) nunca pudieron llegar a un acuerdo.