A partir del fallecimiento del ex presidente Néstor Kirchner, las especulaciones políticas comenzaron a rodar y difundirse como orden del día. Desde el 27 de octubre, cada día que pasa es una confirmación de que la desaparición física del santacruceño puede haber tenido, como consecuencia, la resurrección de su mujer.
“El hundimiento de la imagen positiva de Cristina Fernández con anterioridad al deceso de su marido era un dato de la realidad, como así también la poca intención de voto que cosechaba su figura. En escasos siete días su imagen, cual era de esperar, mejoró de manera impresionante y cabe decir lo mismo de su intención de voto”, indica el análisis político de los doctores Vicente Massot y Agustín Monteverde.
En el plano económico mundial y sus repercusiones, el escenario parece indicar que según precio de los commodities del sector primario, la tendencia es de un “renovado viento de cola y la diosa soja se reinstalará en su altar”. En todo caso, los empresarios sojeros temerán el hecho de que Cristina Kirchner gane una reelección.
“Sin que se vincule necesariamente con esta certeza, tanto Eduardo Duhalde como Ricardo Alfonsín oficializarán sus respectivas candidaturas antes de fin de año y Mauricio Macri ha confirmando, frente a los escépticos de cualquier observancia, que su pretensión de ser unos de los que disputarán el poder dentro de un año, se halla intacta”.
Duhalde, opinan Massot y Monteverde, está convencido de que en el espacio de la disidencia justicialista no hay ningún competidor que le pueda hacer sombra. “En esto lleva razón, aún cuando tampoco él cuenta con un gran respaldo en términos de votos. Basta pasar revista a los números que arrojan las encuestas para darse por enterados de la insignificancia de Felipe Solá, Mario Das Neves y Alberto Rodríguez Saa. El lanzamiento del “Negro” —como le dicen sus íntimos— no es apresurada. Responde, básicamente, al panorama que acaba de abrirse a raíz de la muerte de Kirchner”.
Si bien hasta el 27 de octubre nadie sabía a ciencia cierta quién encabezaría la lista del oficialismo, el dato hoy parece un hecho confirmado. Lo dice su entorno y lo dice la oposición. “Como eso ya no es un misterio y Duhalde es el único que concita apoyos a nivel nacional del peronismo federal, decidió no esperar más ni especular con lo que, eventualmente, pudiesen decidir más adelante Carlos Reutemann y Daniel Scioli.
Por ahora es menos importante saber cómo se resolverá la cuestión de las candidaturas
entre él, Solá, Rodríguez Saá y Das Neves, que haber salido al ruedo con la intención de
asegurarse un lugar y ocupar un terreno determinado.
En consonancia, “de los que todavía esperarán para tomar una decisión definitiva, dos se destacan del resto: Julio Cobos y Daniel Scioli”. El mendocino fue el blanco preferido del gobierno —al cual en teoría, al menos, pertenece— durante los días en que se veló y enterró al santacruceño. No es que la descomedida actitud del kirchnerismo lo haya sorprendido, ni mucho menos, pero en parte lo afectó. Es un secreto a voces que el oficialismo prefiere medirse, si acaso se metiese en la segunda vuelta electoral, con Ricardo Alfonsín, y que en una encuesta casera que circula por las redacciones de algunos medios, después de Kirchner el político al que la agencia oficial TELAM más cobertura le dedica es al hijo del ex–presidente radical. Cobos, como cae de maduro, no ignora semejante realidad y sabe que, a diferencia de su contrincante en la UCR, mantiene un segundo frente abierto con el kirchnerimo”.
“¿Qué decir del gobernador de la provincia de Buenos Aires? Está claro que dejarse llevar por lo que declara en público representaría, de parte de cualquier analista, una candidez fuera de lugar. El discurso de Scioli jamás orillará siquiera la desobediencia a o la independencia de Cristina Fernández. Lo más seguro es que se esfuerce —algo que no le cuesta demasiado— en representar el papel de escudero de la presidente y si fuese necesario sería, ciertamente, más papista que el Papa”.