El gobernador de Buenos Aires concentra todas las miradas del peronismo no kirchnerista, empresarios, políticos de la oposición y también, por qué no, del propio kirchnerismo.
Si Daniel Scioli decide ser candidato a presidente le facilitará el trámite a los opositores de Néstor Kirchner. El Peronismo Federal cuenta con varios aspirantes a la presidencia., pero ninguno parece contar con la fuerza suficiente como para sacar de carrera al ex mandatario.
El diputado Francisco de Narváez, incluso, podría ser candidato a gobernador en un acuerdo que incluyera a Scioli como aspirante a la Casa Rosada. Esa hipótesis ha comenzado a ser analizada en firme en su búnker de campaña. Pero, dicen en torno del diputado-empresario, hay un límite para una alianza de esas características con el ocupante del sillón principal de La Plata: la revisión de lo actuado por los Kirchner.
Los empresarios imaginan un escenario potencial para 2011. Cualquiera menos Kirchner repiten. En ese contexto le ponen especial énfasis a una candidatura presidencial de Scioli. Con su perfil de componedor, antítesis del espíritu confrontativo de los Kirchner, lo ven como un garante de una transición ordenada entre un ciclo que ven en su fase final y uno nuevo en la política argentina. El cuadro ideal para ellos incluiría a Scioli, De Narváez y Macri en una misma boleta. En realidad, no se detienen hoy tanto en el futuro gobierno, sino en cómo poder cerrarle el camino a Kirchner hacia la Casa Rosada.
Los gobernadores y caudillos peronistas de las provincias esperan un gesto que les indique el sendero para poder conservar el poder. No tendrían inconvenientes en encolumnarse detrás de Scioli, como no lo tuvieron para darle la espalda a Eduardo Duhalde, en 2005. Si el candidato es Kirchner, la hipótesis es la reactivación de un cronograma de elecciones escalonadas, con el fin de no poner en juego el poder territorial por una posible derrota kirchnerista. Es un modelo probado: lo aplicaron en 1999 y, tras la derrota de Eduardo Duhalde a manos de Fernando de la Rúa, los gobernadores se convirtieron en el verdadero poder del PJ.
Durante esta semana Kirchner hablará en varios actos. Hoy estará en General Lamadrid con Scioli. Cada vez que pise suelo bonaerense, el ex presidente lo quiere a Scioli a su lado. Una puesta en escena de lealtad y convivencia, frágil pero necesaria para ambos, al menos por ahora.