Por Arturo Navarro

Ellos ven claro lo que nosotros no vemos: el enorme potencial que tiene la Argentina como proveedora de carne para los mercados más exigentes.

Al analizar las nefastas consecuencias de la política del gobierno en la producción de carne vacuna, se impone generar un nuevo marco institucional para dar previsibilidad a quienes tienen que invertir a largo plazo.

A pesar de la actual crisis los dirigentes de la cadena cárnica no han podido consensuar una propuesta para terminar con las políticas de los últimos 60 años, que nos han alejado de todos los mercados mundiales.

Frente a este escenario, la Comisión de Enlace no supo, no pudo o no quiso hacer una propuesta única que oriente a los legisladores sobre las políticas de estado que necesita la cadena pecuaria. Cada entidad sigue dilatando la definición de una propuesta de cambio en conjunto que termine con estas erráticas políticas que han perjudicado a los productores, a los consumidores y al país.

Ante esta dispersión de ideas me parece oportuno enumerar las principales definiciones del marco institucional que necesitamos para una política de carnes que dé previsibilidad al inversor y que asegure el abastecimiento del mercado interno, exportando los cortes de mayor valor a los mercados de mayor poder adquisitivo. Simultáneamente correspondo definir las metas del plan y como alcanzarlas para poder cumplir los objetivos propuestos. Entre algunas de ellas puedo mencionar en una síntesis del trabajo las siguientes:

Definiciones y marco institucional

Establecer un marco legal que le impida al estado intervenir en el negocio empresario y que atienda solamente la seguridad alimentaria de los habitantes que están debajo de la línea de pobreza y al productor de agricultura familiar sin castigar al emprendedor. Para el desarrollo de la ganadería no precisamos ningún plan patrocinado por el estado y solamente que el productor reciba los precios mercados trabajando en libertad y con dignidad.

Establecer un único estándar sanitario, un sistema de comercialización por cortes y un sistema de trazabilidad que responda al estándar internacional. Una politica de carnes moderna necesita estar incluida en un plan nacional de crecimiento y desarrollo, con una visión estratégica para todas las regiones del país. En este sentido, es fundamental integrar la producción de granos y de carnes, promoviendo su transformación en el lugar de origen. Dichas producciones no son antagónicas sino complementarias, agregan mano de obra y valor final a las exportaciones. Cuando se termina un animal con maíz de la zona, por ejemplo, se duplica la producción de carnes y se relativiza el costo de flete, por el mayor valor del producto y su menor peso, además de cumplir una acción geopolítica.

Las metas del plan

-El estado debe contar con organismo como ONCCA, SENASA, AFIP Y ADUANA de excelencia y estar libre de aftosa sin vacunación para poder exportar a los países con mayor poder adquisitivo. La salud y el bienestar animal mejora la calidad del producto final.
-Hay que aumentar la producción de carne vacuna en una primera etapa a 4 millones de toneladas res con hueso.
-Ese volumen de producción permitiría exportar un 30% de los cortes de mayor valor, lo que representa 1,2 millones de TT.

El 70% restante, 2,8 millones de TT, permitiría mantener un consumo interno para los 40 millones de 70 Kg/h/año. Si el consumo fuera de 55 Kg/h/años, habilitaría para la exportación un excedente de 600 mil TT, que sumadas a las 1,2 millones de TT totalizarían 1,8 millones de TT para la exportación.

Cómo alcanzar las metas

- Planes sanitarios de prevención y mejor manejo de los rodeos.
- Cambio en la producción, las reservas de forrajes y las gestiones en su administración.
- Aumento del porcentaje de destete. Pasar de 60% al 80%.
- Aumento del peso de faena de una media res de 211 Kg a 280 Kg.
- Aumento del stock de 52 millones de cabezas a 60 millones de cabeza en la primera etapa.
- Aumento del stock de vacas a 25 millones lo más rápido posible. Las 25 millones de vacas si se aplica el 80% de destete dan por resultado 20 millones de terneros.
- Implementar un sistema de recría y de engorde a corral.
- Promover la asociación de los criadores en los feedlot como dueños para realizar el ciclo completo y defender el valor final del novillo.
- Establecer un sistema de financiación con garantía de la prenda ganadera.

Finalmente, se necesita una campaña publicitaria hecha en conjunto por las entidades de los productores, de los consumidores y el gobierno para cambiar un hábito de consumo que le ha impedido al país ser un exportador confiable de carne vacuna a todos los mercados del mundo. Mientras en nuestro país aumentaba la población y caía el stock por la política errática de los últimos 60 años, Brasil nos copó los mercados internacionales sin bajar el consumo interno de carne vacuna.

Señores dirigentes de la Cadena Pecuaria, ustedes tienen la responsabilidad de promover un marco institucional que le dé previsibilidad al inversor. Tenemos que demostrarle a políticos populistas que se puede atender el consumo interno de carne mucho mejor cuanto más volumen de carne exportemos.

El 18º Congreso Mundial de Carne, que se realizará en Buenos Aires el 28 y 29 septiembre próximos con el lema “Carne para un mundo sustentable”, es la ocasión ideal para presentar un proyecto de producción que se proponga exportar a todos los mercados del mundo para abastecer el mercado interno en forma previsible y sustentable. Eso hicieron nuestros competidores, que terminaron quedándose con nuestros clientes y con gran parte de la industria frigorífica. Justamente porque ven el enorme futuro que tiene la Argentina como proveedor de carne de calidad para los mercados más exigentes.

(*) Consultor