La unidad por encima de las diferencias. Julio Cobos y Ricardo Alfonsín concluyeron que ésa, y no otra, deberá ser la máxima que ordene la lucha interna por la candidatura presidencial si pretenden seducir a la sociedad en la carrera por el poder.

El electorado, creen en el centenario partido, castigará a aquellos que no entiendan el reclamo de terminar con la crispación permanente en la política. "En un escenario de tanta dispersión lo que terminará revalorizándose es la unidad interna del radicalismo", sostiene el presidente del comité nacional de la UCR, Ernesto Sanz.

Como la opción del adelantamiento de las elecciones internas ya quedó eliminada -a ninguno seducía, pero sobre todo les hicieron saber desde el Ministerio del Interior que estarían fuera de la ley-, Cobos y Alfonsín tendrán que atravesar un largo período de competencia intestina.

La estrepitosa salida de Elisa Carrió del Acuerdo Cívico luego de semanas de disputas en los medios de comunicación y las pujas en el peronismo disidente potenciaron la sensación de que lo único que le interesaba a la oposición era el poder, por encima de cualquier acuerdo programático.

La impresión de que la elección de octubre de 2011 marcaría el fin de los Kirchner en la Casa Rosada potenció candidaturas y profundizó las diferencias. Fueron semanas de gloria para el kirchnerismo: la fortaleza opositora pareció diluirse en medio de las guerras por las candidaturas, mientras el Gobierno recuperaba la iniciativa y volvía a marcar la agenda y los tiempos de la política.

Frente a ese escenario, Cobos y Alfonsín comprendieron que el radicalismo perderá credibilidad si ellos no dan un fuerte gesto de unidad partidaria. "El rival no está dentro del partido", repetían anoche los hombres más cercanos a los dos aspirantes a la Casa Rosada.

Alguno de ellos será el candidato presidencial del Acuerdo Cívico y Social en las elecciones de octubre de 2011 junto a socialistas y el GEN. Pero cualquiera sea el que gane la pulseada saldrá herido si la interna se convierte en una disputa sangrienta dominada por los ataques personales.