Durante la reunión de las Comisiones de Agricultura y de Economía en las que se trató el tema retenciones, las iniciativas de Ulises Forte y su colega Pablo Orsolini por un lado, y la de Lisandro Viale por el otro, obtuvieron dictamen de minoría.

Por el contrario, el proyecto impulsado por Ricardo Buryaile (Formosa) y Juan Casañas (Tucumán), que contempla "retenciones cero" para todos los productos y alícuotas del 30% para soja y del 10% para maíz con devolución total y parcial del impuesto para pequeños y medianos productores, fue el que se llevó la mayoría de votos.

A pesar de que fue firmado por legisladores de los bloques del PRO, Peronismo Federal, Coalición Cívica, Frente Cívico y por la UCR cobista (entre otros), la mayor parte firmó en disidencia al plantear su oposición al sistema de segmentación.

Por su parte, Forte insiste en su proyecto para otorgar “retenciones cero al 90% de los productores, que son los que acceden a menos del 20% de la renta. Me sorprende haber escuchado a los colegas del Frente para la Victoria, que tienen un discurso sumamente interesante en el que plantean la segmentación y el tratamiento diferencial, cuando a lo largo de su gobierno ya han desaparecido 70 mil productores. Claramente hay una diferencia entre el discurso y lo que hacen”, declaró durante la sesión de ayer en Comisión.
 
Aseveró que hay distintas formas de hacer política, y que quienes se alineaban a su proyecto elegían la más difícil, que es la que se rige por los ideales, más allá de los resultados. "Hace 30 años que decimos lo mismo. Y no lo vamos a cambiar por el aplausómetro”, disparó.
 
Tras ser consultado sobre su opinión en torno a la política agropecuaria oficialista, expresó que "tiene un discurso contrario a la realidad: fomenta el monocultivo de soja, sumado a una gran presión tributaria, que resulta imposible de enfrentar salvo para un pequeño grupo de afortunados. Este dictamen va en esa misma línea: plantea el mismo modelo de  concentración de la riqueza, pero con menor presión tributaria. Así, los que pierden son siempre los mismos: los pequeños y medianos productores. Pero nosotros no estamos de acuerdo con eso y queremos un cambio. Por eso no apoyo este dictamen, porque veo además, importantes disidencias, demasiadas y exageradas, como para poder sostener que estamos hablando de consenso. Creo que si sacamos hoy este dictamen, estaríamos presionando para que salga algo que claramente necesita más debate y más análisis”.
 
Y agregó: “Pareciera que algunos están queriendo recrear la Argentina de hace cien años, a aquel granero del mundo, para la cual era importante producir y mucho. Pero justamente hace 100 años desde FAA estábamos protagonizando el Grito de Alcorta, porque mientras unos pocos ganaban todo, miles de productores, nuestros antepasados, quedaban afuera”.
 
Al intentar trazar puntos de separación con el proyecto de Buryaile y Casañas que obtuvo 16 votos de la comisión de Agricultura y 11 de la de Economía, dijo que, “nuestros economistas han evaluado lo que propone el dictamen, y lo compararon con nuestro proyecto. Nosotros, en dos años, planteamos que a los grandes actores que producen el 82% de la producción sólo se les permita el 23% de la renta. Mientras tanto, en el dictamen que ustedes plantean, en el mismo tiempo al 18% de los productores se les otorga más de un 200% de la renta. Esto es lo mismo que hizo este Gobierno que tanto criticaron. Están queriendo hacer que en 4 años, 764 millones de dólares pasen a los bolsillos del 18% de los productores. Nuestro proyecto parece similar, pero no lo es. Pedimos 0 retenciones para el 90% de los productores”.
 
Asimismo, recordó su procedencia de chacarero y dirigente político: “Muchos dicen que me olvidé de donde vengo. Y no es así. Soy tercera generación de chacareros, y mi hijo es cuarta. Tengo mi pertenencia desde lo sectorial a la Federación Agraria Argentina, y desde lo político a la UCR. Participé de la Mesa de Enlace y estuve durante la redacción del documento de Córdoba, y hoy estamos actuando según lo que dijimos en Córdoba: es imprescindible que a la larga se eliminen los derechos de exportación, pero mientras existan deben ser segmentados. No estamos en segmentar productos, sino en beneficiar a productores de carne y hueso”.